Tener ganas de ser intendente en plena pandemia

La nueva normalidad nos ha llenado de muchos interrogantes y casi ninguna respuesta. Lo que se mantiene inalterable es la vocación de la política por ambicionar el poder. ¿En dónde puede encontrarse motivación para ambicionar un cargo electoral cuando se sabe que tanto en el presente como en el futuro mediato sólo nos esperan problemas ligados con la crisis sanitaria?

Por Guillermo Geremia
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La pandemia nos ha sacado de eje en nuestras vidas. A todos nos puso en un plano diferente sin que podamos intentar retomar lo que éramos y lo que queríamos ser. Nadie se atreve a alimentar mínimamente una idea de cómo saldremos de este atolladero en el que navegamos sin brújula en busca de ese día en que una vacuna o lo que sea anuncie que esto se terminó. Es cierto que unos y otros no vivieron de igual manera esta crisis sanitaria global de dimensiones nunca antes vistas por las generaciones contemporáneas. En ese diferenciarse a unos pocos la vida no se les alteró demasiado y a muchos los padecimientos se agravaron. Para las clases dirigentes, en cualquiera ámbito al que se mire, el desafío ha sido y es atemorizante. Los demandantes profundizaron sus reclamos y los demandados están sometidos a un estrés nunca antes visto para la toma de decisiones.

Para los gobernantes de turnos ese desafío que tiene toda la clase dirigencial es elevado a la enésima potencia. Quienes ostentan el poder no tienen alternativas, ni vías de escape: deben hacerse cargo de una situación impensada, de esas que no ambicionan ninguno de los que buscan quienes pujan por conseguir lugares de representación. ¿Qué hace alentar a alguien en esta coyuntura a embarcarse en un proyecto para ser gobernante?, ¿quién en su sano juicio no huiría de las pesadas responsabilidades que impone la pandemia antes que meterse a caminar sobre las llamas ardientes del coronavirus?, ¿por qué alguien quiere ser intendente en este pandemónium?

“En realidad nuestro objetivo sigue siendo el mismo que cuando asumimos en el 2016, lo hicimos sabiendo que la ciudad se encontraba abandonada, con una ausencia del Estado notoria, con falta de equipo, con falta de presencia por parte de la gestión municipal”, dice el Intendente Llamosas intentando volver el tiempo atrás para entusiasmarse con su propio proyecto de reelección. Al jefe municipal no le queda otra que lidiar con la crisis y la inercia de gestión lo empuja a buscar el segundo mandato. Llamosas se alienta a si mismo narrando las obras y servicios conseguidos por su mandato inicial. “Naturalmente la nueva normalidad, como se dice ahora, esta en esta pandemia que nos toca vivir y en esta situación de excepcionalidad,  nos determinó cambiar en función de pensar en el futuro sobre la base de esta realidad que estamos viviendo”.

Hay en Llamosas un sentido de resignada aceptación del mandato de la hora. Tenía la elección ganada hace 5 meses y ahora no sabe ni siquiera cuándo vamos a votar y cuánto le costará en votos esta pandemia. “Estamos trabajando con un Estado más dinámico, más activo, repensándonos permanentemente  en la dinámica de estos nuevos tiempos”, asegura.

Para Gabriel Abrile la situación sanitaria lo debería hacer sentir como pez en el agua. Fue Secretario de Salud durante toda la gestión de Juan Jure pero sin embargo el guardapolvo de médico terapista le tiró de varios lugares a la hora de la terapéutica política desde que empezó la crisis del covid-19. “En la gestión pública descubrí algo que realmente me atrapó, tiene que ver con mi profesión. Esto de tratar de ayudar a la gente, de realmente transformar la vida de la gente. Creo que el Estado o los gobiernos es donde uno puede transformar y mejorar la calidad de vida de las personas”, asegura el candidato de Juntos por Río Cuarto. “Realmente me apasiona, me gusta, lo disfruto y creo que eso fue lo me llevó hoy a ser candidato a Intendente”, afirma quien ha solicitado la postergación de las elecciones para fin de año.

La imposición del coronavirus como tema excluyente de nuestras vidas hizo que Pablo Carrizo pudiera tener una tregua a la sucesión de denuncias judiciales en su contra. Desde violencia de género, pasando por desobediencia a la autoridad hasta el reproche por su comportamiento en un siniestro vial todo venía cuesta arriba para el tercero en la discordia electoral. “Sin lugar a dudas, después del trayecto del 2015 (cuando fundó el Partido Respeto) hasta ahora entendemos que la figura de Pablo Carrizo ha ido en ascenso en sentido electoral y que se ha suscitado una gran posibilidad en estas elecciones debido al caudal electoral de Llamosas en baja y un candidato radical que ofrece lo mismo pero de menor calidad si uno se acuerda de la cuestión de Jure”, dice el candidato del frente Política Abierta hablando en tercera persona.

Para Lucía de Carlos, la candidata a Intendenta de Respeto, el ex partido de Carrizo el estímulo personal  impulsa está ligado con sus objetivos personales y de grupo de pertenencia. “Yo vengo de la militancia territorial y social, hace muchos años que me dedico a esto. También vinculada a la lucha ambiental y a los derechos humanos, a la violencia de género”, asegura la joven abogada que pasó de ser asesora legal de la tribuno de Respeto a la candidatura a Intendente de esa fuerza atípica que es segunda minoría en el Concejo Deliberante de Río Cuarto.

La otra mujer que integrante del grupo de los ocho candidatos representa al Frente de Izquierda. “Tiene que ver con una ambición que va más allá de mi ambición como docente e historiadora”, asegura Guadalupe Fantín la más joven entre los postulantes pero con larga militancia en causas ligadas con las inequidades de género. “Ver la profunda desigualdad en la que vive la sociedad y como dentro del sistema verticalista esas diferencias se vienen profundizando enormemente, algo que la pandemia viene a desnudar”, expresa quién tiene pendiente una respuesta de la Junta Electoral al pedido de que la gente vote on line si quiere sufragar el 27 de setiembre o no. “La desigualdad no es por naturaleza sino por decisiones políticas y eso es lo que me interesa cambiar”, dice la profesora de historia.

“La verdad que yo estaba retirado de la actividad pública, estaba concentrado hace varios años en la activad privada”, asegura Eduardo Scoppa, el dirigente radical que hace mucho trajina la política por fuera de la estructura del centenario partido. Hace pocos meses creo “Riocuartenses por la ciudad” y se lanzó en busca del sillón de Mójica. “Sentíamos que la ciudad sufría un adormecimiento generalizado, falta de debate público, un amesetamiento donde no se veían nuevas ideas, donde Río Cuarto no cambiaba nada”, asegura quien aparece en un lugar expectable para conseguir representación parlamentaria.

“Yo no tengo historia en la política pero estamos muy preocupados por la situación del país, de la ciudad y de la provincia”, asegura Marcelo Lujbich, candidato a Intendente de la UCEDE y debutante en las lides electorales. “Lo que más me alarmó fue cuando mis hijos me dijeron que tenían ganas de seguir su vida en otro lado”, afirma el ingeniero agrónomo. Un poco más a la derecha ideológica, Mario Lamberghini considera que su motivación por ser intendente es tratar de que Río Cuarto salga de su postergación., “vivimos en una ciudad que se ha quedado, viene atrasándose en relación a otras ciudades similares”, considera el contador público.

No hay  roseta de coronavirus que amedrente a quienes creen en la política como herramienta transformadora de la sociedad. Aunque muchas veces sospechemos que esa ambición humana de tener poder es más para usarlo en beneficio  propio que como benefactores de la sociedad. Tan imposible de saberlo como el imprevisible covid-19. Al fin de cuenta como decía Abraham Lincoln, “casi todos podemos soportar la adversidad,  pero si queréis probar el carácter de un hombre, dadle poder”. Así son las cosas.