El molde que imaginan en el PJ para encajar con el FdT

¿Cómo aliarse a los K sin quedar kirchnerista? Algunas de las opciones que ensayan en Hacemos por Córdoba.

Por Yanina Soria
[email protected]

El gobernador Juan Schiaretti se enfrenta a un dilema político: si accede finalmente a desalambrar al PJ Córdoba para avanzar con el Frente de Todos (FdT)y unificar la lista para el año que viene; o ratifica la distancia política que le puso desde el primer día a Alberto Fernández.

Si bien la pandemia le está permitiendo postergar esa decisión, la realidad es que más temprano que tarde deberá resolverlo.
Ambas alternativas suponen una jugada de riesgo para Hacemos por Córdoba (HpC) que, en cualquier caso, ganará y perderá cosas. Por eso, lo que evalúa el jefe del peronismo local y su mesa chica, es el camino que menos sacrificio les demande.

Si Schiaretti acuerda con el kirchnerismo, la construcción de una verdadera unidad significará equilibrar las dos fuerzas, por ende, no sólo posiblemente perderá algo de su capital político sino que se pone en contra a su electorado. Así lo leen en el oficialismo provincial. Desde el Centro Cívico tienen archi medido que los cordobeses que los vienen acompañando, en su mayoría, son reacios al proyecto nacional y, por el contrario, simpatizan con el macrismo.
Pero también es cierto que este tercer mandato de Schiaretti es el más complicadopor lo que, indefectiblemente, necesitará de la mano de la Nación para no naufragar. Sobre todo, después del desastre que dejará el paso del coronavirus.
Frente a esta encrucijada, el PJ cordobés ya imagina un molde que le permitiría ensamblar con el espacio de Fernández para el ´21 y salir airoso frente a su electorado.
Vale decir que en el schiarettismo muchos creen que avanzar con la unidad respondería más a una cuestión de supervivencia de la gestión, que a un deseo político.
Aclarado ello, entonces ¿cómo aliarse a los K sin quedar kirchnerista? Esa es la cuestión. (Nota al pie: se sabe que al gobernador lo que más le molesta es el factor Cristina Fernández de Kirchner).

Danza de ideas
Para arrancar, en el peronismo de Schiaretti no imaginan un acuerdo en el que Hacemos por Córdoba pierda predominio. Eso significa que sería muy poco probable que, en caso de unidad, la lista se llame Frente de Todos. De lo contrario, creen que sería un certificado de defunción para el ´23 cuando la ex Unión por Córdoba deberá jugar ya sin su hombre fuerte.

El segundo punto para desteñir el kirchnerismo en la boleta,significaría llevar en los lugares expectables a un representante del espacio no identificado con el núcleo duro del cristinismo.

Tercer elemento, como ideal, sería que a su vez la pata K no PJ avance con una lista propia que públicamente se asocie al ultra kirchnerismo.
Claro que este contrato, sin dudarlo, resultaría leonino para una contraparte que no está dispuesta a perder en la negociación.

Si bien la voluntad de trabajar por un entendimiento sigue siendo ratificada por los principales representantes de Alberto y Cristina en Córdoba, también advierten que el escenario asoma complejo y que el punto de partida para retomar la negociación no es el mismo que quedó allá por marzo cuando la cuarentena irrumpió la vida de los argentinos.
Hasta ese momento, la mesa de diálogo formal entre el schiarettismo y el albertismo se había reunido en tres ocasiones. El gobernador Schiaretti designó como interlocutores al presidente alterno del PJ, Oscar González; al diputado nacional Carlos Gutiérrez; al vicegobernador Manuel Calvo; y al funcionario provincia Jorge “Zurdo” Montoya. En representación del FdT se sentaron el senador Carlos Caserio, algunos de sus legisladores provinciales y la diputada Gabriela Estévez, sumada por primera vez al espacio de discusión del PJ orgánico.

Lo cierto es que el albertismo cordobés sigue adelante con su armado local y señala que sólo estarán dispuesto a aceptar si la oferta “es razonable”.
“Un acuerdo como el de Río Cuarto no nos sirve” dijo una alta fuente albertista a este diario que relativizó, a su vez, que Schiaretti quiera sumarseal PJ Nacional que hoy respalda sin fisura al gobierno de Alberto.

Así están las cosas en el complicado laberinto del peronismo cordobés. No obstante, en El Panal son optimistas y aseguran que, cuando la pandemia lo permita y el diálogo se retoma, el camino final los terminará encontrando a todos juntos. Saben que dividir al peronismo cordobés sería una mala praxis política que podría costarles muy caro. Sobre todo cuando en frente tienen a Juntos por el Cambio que, pese a sus propias internismos, en Córdoba sigue pisando fuerte electoralmente.