Alerta por contagios en bares y restaurantes

La Municipalidad sigue de cerca la situación de los locales céntricos, especialmente tras la aparición al menos tres casos positivos en el rubro gastronómico. No descartan tomar medidas restrictivas si el virus comienza a circular por el sector.

Por Gabriel Marclé

“Mientras no tengamos casos en el comercio o los restaurantes, vamos a andar bien”, afirmaba el funcionario municipal a fines de la semana pasada. La curva iba en ascenso sosteniendo un ritmo de contagios que ameritaban un extremo cuidado. A pesar de los datos, las autoridades sanitarias sostenían que la situación estaba controlada, siempre y cuando pudiera trazarse el camino del virus. Es por eso que las luces de alerta se encendieron cuando diferentes locales del sector comercial más céntrico comenzaron a cerrar sus puertas por haber detectado casos positivos dentro de su planta laboral.

Si los contagios llegan a estos sectores, la situación podría irse rápidamente de las manos. Cabe recordar que el sector comercial se reactivó en mayo tras casi dos meses de parate. Los emprendedores manifestaban que no iban a poder aguantar el golpe de la cuarentena y luego de múltiples reclamos pudieron volver a abrir sus puertas. Eso sí, el escenario epidemiológico los acompañaba y los brotes todavía no habían aparecido.

La pregunta que se hacen muchos es si puede darse una vuelta de fase que provoque el cierre de la actividad comercial. Aunque la cifra de contagios sigue en aumento y se acerca a los 400 positivos, los referentes del sector empresarial sostienen que “sería imposible” dar marcha atrás. Si los casos aparecen en locales, bares y restaurantes, ¿se volverá de fase?

“Nosotros estamos cuidando a todos, cumplimos con cada medida preventiva y hacemos lo que hay que hacer. No estamos trabajando a toda máquina y eso nos trae problemas, pero lo que ganamos sirve para mantenernos a flote por un tiempo más”, asegura un comerciante del microcentro riocuartense. El discurso de la “pandemia económica” cala profundo en las decisiones de las autoridades que empiezan a pensar en planes de contingencia.

La aparición de casos en el rubro gastronómico de la ciudad comenzó a generar algunas dudas en los mecanismos de control. Ya no se habla de locales que cumplan con la distancia social, el uso de alcohol en gel y barbijo, sino de situaciones externas que llevan a que los emprendimientos deban extremar las medidas y hasta llevar al cierre por prevención.

“Lamentamos informarles que un integrante de nuestro grupo de trabajo dio positivo en covid-19. Por eso tomamos la determinación de cerrar nuestras puertas para realizar los testeos correspondientes y volver a abrir una vez que no existan riesgos de contagios para nuestros clientes y personal”, comunicaba el bar La Piojera en la tarde del lunes. El local ubicado en calle Mitre cumplía con la prevención, pero el brote también alcanzó a uno de los suyos. Las dudas comenzaron a surgir en los clientes que habían asistido al lugar en los últimos días, pero las autoridades garantizaron la realización de un seguimiento cercano.

Se trataba del primer restaurant de la ciudad en adoptar esta medida, pero el rubro ya había experimentado cercanía con casos positivos. El 14 de agosto, el local de comidas La Panzita confirmaba un contagio entre sus trabajadores, llevando adelante un cierre preventivo y la desinfección del lugar. Primera luz de advertencia, la cual se replicó en consultas realizadas por los clientes del lugar. Todos querían saber si habían estado en contacto con el caso.

La semana pasada fue el turno de un bar ubicado en Buenos Aires al 600, donde detectaron un positivo justo después de haberse viralizado una publicación de su página oficial de Facebook en la que señalaban: “Atención: Está prohibido el uso de gel desinfectante y mascarilla. Aquí se viene a morir como héroes con una copa de cerveza en la mano”. Poco graciosos y faltos de empatía con el resto de la población, preocupados por la expansión del virus. El mensaje fue borrado y reemplazado a los pocos días por los resultados negativos del hisopado realizado a la planta laboral del bar.

Así se presenta el escenario del sector gastronómico, pero la opción de dar marcha atrás está lejos de ser considerada. El Coronavirus está sentado en la mesa, listo para engullirse al próximo contagiado, pero la rueda tiene que seguir girando. De lo contrario, la hecatombe económica terminará enterrando al sector.

¿Y la cuestión sanitaria? La supervivencia económica depende directamente de la batalla contra el virus y los empresarios saben que, a pesar de la necesidad, su trabajo pende de un hilo. “Si el día de mañana se le ocurre al COE que tenemos que cerrar porque estamos en peligro, habrá que hacerlo. Con dolor y entre puteadas, pero habrá que cumplirlo”, dijo un experimentado emprendedor gastronómico.

Parece que todo queda en manos de la responsabilidad individual y el correcto funcionamiento de los controles preventivos. Se entiende que depende de cada uno si se está dispuesto a frecuentar lugares donde no se cumplen con las medidas básicas -de esos hay y bastantes- o si se elije cumplir con los cuidados necesarios para evitar contagiarse y contagiar al resto. En la Municipalidad prenden velas para que el virus frene su recorrido y no aparezca en sectores de alta circulación, como el microcentro riocuartense. Una verdadera complicación.

 

 

 

Llamosas piensa en el turismo post-pandemia

El intendente lanzó el “Ideatón”, un certamen que buscará sumar ideas para fortalecer el turismo en la ciudad. Sobre el final de su gestión, Llamosas avanza en el Río Cuarto pos-pandemia.

En un año atípico, los cambios propuestos por la nueva normalidad obligan a mirar hacia el mañana, el mundo después de la pandemia. En ese sentido avanza la gestión de Juan Manuel Llamosas, concentrado en el frente de batalla sanitario y con cierto interés por el proceso electoral venidero. Pero en el mientras tanto, el intendente propuso poner en marcha su “Plan Pos Pandemia”, adelantándose a los desafíos que deberá afrontar de lograr la reelección.

En esta oportunidad, la Municipalidad anunció un concurso enfocado en la capacidad turística de la ciudad y región, especialmente para la generación de herramientas que apunten a la recuperación de los sectores más golpeados por el Coronavirus. El “Ideatón de Turismo Urbano” fue presentado en conjunto con la Agencia Córdoba Turismo y llegará a otras ciudades de la provincia, como Villa María, San Francisco y Carlos Paz. Los participantes y sus propuestas compiten por premios de hasta 150 mil pesos.

“Consideramos que es una iniciativa positiva que nos dará la posibilidad de despertar la inventiva de la ciudadanía para mejorar el turismo urbano”, señaló el mandatario, quien agregó que los hoteleros y gastronómicos, formadores de la industria turística local, están eximidos del pago de sus tributos y tienen la alternativa de acceder de créditos de hasta 50 mil pesos, con un plazo de devolución de 24 cuotas sin interés.

Si el desafió turístico para la ciudad siempre presentó un alto grado de complejidad, imagínense ahora. La extensa cuarentena produjo un letargo que dificultará la rápida adaptación a la nueva normalidad, más aún cuando el turismo nacional buscará reactivarse con protocolos específicos.

En un momento delicado, Llamosas llevó un soplo de aire fresco para los emprendedores de un sector que permanece frenado por la pandemia y sobre el cual depositará su confianza de cara al proyecto político que busca extender por cuatro años más. El intendente se muestra confiado en repetir, razón por la cual se muestra involucrado con proyectos a largo plazo.