Lo que dejó en juego el fin de la Secretaría de Participación

Aunque en los hechos la secretaría ya fue anulada y los CPC pasaron a la órbita de Políticas Sociales, hasta que no haya una nueva orgánica definiendo puntillosamente el nuevo organigrama y deslindando competencias habrá tensiones para mantener espacios y programas.

Por Felipe Osman

A dos semanas de que Guillermo Marianacci renunciara a la Secretaría de Participación Ciudadana y el control de los 14 Centros de Participación Comunal repartidos en todo el territorio de la capital pasara a la cartera de Políticas Sociales, comandada por Raúl La Cava, aún no se giró al Concejo Deliberante un proyecto de orgánica que defina puntillosamente el nuevo organigrama de esta secretaría.

Sin un deslinde meticuloso de espacios, responsabilidades y competencias, los intereses alrededor de éstos permanecen en tensión, a la expectativa de un reparto definitivo que los deje bien parados frente a un botín que no es menor. Los CPC son vitales para el peronismo, que encuentra en la inserción territorial su principal fortaleza, y no sólo hacia afuera, sino -y particularmente- puertas adentro del partido.

Ahora bien, ¿qué es lo que está en juego?

El principal botín son, sin lugar a duda, los CPC, aquellas pequeñas delegaciones del Palacio 6 de Julio que se encuentran en contacto permanente con los vecinos y, más aún, con los centros vecinales y organizaciones sociales que pueblan cada seccional. Sin embargo no se esperan cambios entre los directores de los CPC en el corto plazo, a pesar de que hay quienes los reclaman.

Más allá de estos lugares, en los que algunas versiones apuntan que sí podría haber movimientos en un futuro no tan distante, sí estarían en pugna los tres principales programas que hasta la salida de Marianacci llevaba adelante la Secretaría de Participación Ciudadana y que ahora ejecutará Políticas Sociales: el Régimen de Autogestión, el Presupuesto Participativo Barrial y las Juntas de Participación Vecinal.

El primero de ellos reparte fondos entre los centros vecinales para que estos lo destinen al mantenimiento de las plazas del barrio, en la que usualmente cada Centro Vecinal tiene su sede. El segundo, que también reparte recursos, está destinado a la realización de pequeñas obras y, especialmente, obras de mantenimiento, y se vincula directamente con el tercero, las Juntas de Participación Vecinal, que integran el director de cada CPC, tres concejales, las autoridades de cada Centro Vecinal y las demás organizaciones barriales, y que opera direccionando los recursos que llegan en razón del Presupuesto Participativo.

Todos ellos, como se dijo, estarán bajo la órbita de Políticas Sociales, que ya contaba en su organigrama con la Dirección de Centros Vecinales. En otras palabras, la tensión que desde el principio de la gestión existió entre la Secretaría de Participación y la Secretaría de Políticas Sociales por el manejo de estos programas quedó saldada, pero resta conocer con detalle en cabeza de quién quedará cada uno de ellos.

Mientras estos asuntos terminan de encontrar su curso –se dice que la nueva orgánica entraría al Concejo en el curso de la semana-, otro tema de conversación puebla las conversaciones de distintos dirigentes municipales con intereses cruzados en estas carteras, y versan sobre cómo se gestó el pase de los CPC a Políticas Sociales.

Según algunas versiones, antes de definirse este cambio, se pensó en mantener los Centros de Participación Comunal dentro de la Secretaría de Participación Ciudadana, aunque cambiando a su titular. Pero el puesto no fue aceptado, y luego la renuncia de Marianacci precipitó la delegación de los 14 CPC en la cartera que conduce La Cava.

Ahora bien, más allá de esto, también hay quienes tienden un manto de dudas respecto de si esta delegación fue consultada previamente con la primera dama provincial.

En los papeles, el movimiento representa un crecimiento importante para el viguismo, ya que pone bajo el mando de La Cava los Centros de Participación Comunal. Lo que no se explica es la solapada molestia que esto generó en algunos referentes del espacio, que entendieron que el reparto no terminó siendo equitativo. Varios entienden que no lo fue, y no están seguros quién tomó la decisión de que así fuera.