La campaña no se pospone: de carteles y encuestas

Pese al posible aplazamiento de los comicios, las calles comienzan a vestirse de campaña y los protagonistas de la elección no aflojan. El oficialismo hace frente a los embates y señala que la oposición busca sacar provecho de la pandemia.

Por Gabriel Marclé

Ayer, cuando el intendente Llamosas hacía pública su postura respecto a la realización de las elecciones en el contexto de pandemia, el escenario electoral de la ciudad experimentó otro de los tantos cambios que tuvieron lugar desde el comienzo de la cuarentena. El mandatario dejó en claro que no apoyaba la realización de los comicios en medio de tamaña crisis sanitaria y le marcó la cancha a la Junta Electoral.

En pocos días -y tras muchos contagios- la postura oficialista dio un fuerte volantazo, presionada por una oposición que encendió al público en el pedido de suspender la ida a las urnas. La principal fuerza opositora, el frente Somos Río Cuarto, celebró las declaraciones como si se tratara de una victoria anticipada. Puertas adentro, manifestaban que se había logrado torcer el brazo del Ejecutivo. Sin embargo, quien se lleva los laureles es el Coronavirus, creador de un escenario que motivó esta marcha atrás con las elecciones del 27/9.

Este fue, sin duda, un punto de inflexión importante para el desarrollo de una campaña electoral que continúa estirando su duración récord. Antes del pedido de “suspender las elecciones”, gran parte de la oposición avanzó a una nueva fase de su estrategia electoral. Esta nueva etapa “de manual” incluiría a dos elementos claves: cartelería y difusión de encuestas.

Para la primera línea de acción, el candidato que se mostró más activo fue Gabriel Abrile, de Somos Río Cuarto. En la ciudad comenzaron a observarse carteles de gran porte, afiches que muestran la figura del candidato acompañado de su slogan de campaña, el hashtag “Vas a Estar Mejor”. Los carteles aparecieron antes que se barajara la posibilidad de posponer nuevamente las elecciones.

Según sus asesores, este fue “un paso importante”, colocando la referencia visual del candidato en puntos clave de la ciudad, arterias de gran circulación e ingresos a la zona céntrica. Sumado a esto, el espacio radical contará con una sede de campaña ubicada a dos cuadras de la plaza Julio Roca.

“Fijate vos, estamos mejor que en marzo”, comentó un allegado al equipo de campaña radical. El viento ha soplado a favor del espacio radical, le dio más tiempo para armarse de cara a una contienda que a comienzos de año parecía irremediablemente perdida. Claro que los carteles no son gratis y necesitan de fondos que, casualmente, aumentaron en los últimos meses.

Pero la cartelería resulta solo un aditivo más de la receta opositora. La orquestada disposición de “estocadas” a la gestión peronista aceleraron el pulso de los defensores del título municipal. Los cuestionamientos a la política sanitaria, el llamado a la “transparencia” del escenario epidemiológico y el pedido de posponer las elecciones, se presentaron como golpes anticipados que parecen haber generado el efecto deseado.

De aquí hasta que se realicen las elecciones, la principal fuerza opositora irá “a fondo” y se abrazará con el antagonismo. El radicalismo entiende que “el momento es ahora” e interpreta que la Municipalidad tambalea. La búsqueda parece enfocarse en logar el fortalecimiento a través de la debilidad de los otros, confiados en su capacidad de disputarle el primer puesto a una gestión que ven “desgastada”.

¿Cuál es el camino de los otros candidatos opositores? Eduardo Scoppa amenazó con bajarse si las elecciones se realizaban el 27/9, mientras la postura de las otras fuerzas competidoras avanzaron en la misma dirección. El único que se distanció de esto fue Pablo Carrizo, quien llamó a esperar por las definiciones del COE y se dedicó a contrastar con el radicalismo de Abrile. Es que entre estos dos se forma otro campo de batalla.

 

Encuestas a la carta

Otro punto clave del clásico “manual de campaña” tiene que ver con las encuestas y su aparición en momentos particulares de la carrera electoral. Cada cual tiene las suyas, personalizadas y hasta apócrifas, siempre atentos a cuál es el momento justo para lanzarlas.

La premisa que guía este proceso indica que los electores apuestan al caballo ganador. Con Llamosas golpeado por la pandemia, los sondeos más activos sugieren un crecimiento de las segundas fuerzas, con un título que se disputa entre el radicalismo de Somos Río Cuarto y la “doctrina Carrizo” del frente PAÍS. De manera más o menos hábil, los representantes de dichos espacios comenzaron a difundir encuestas que difieren mucho entre ellas.

En el caso del radicalismo de Abrile, algunos resultados terminan avalando su postura contendiente, intentando mostrar una escasa diferencia respecto al voto oficialista. Incluso, los más audaces consultores informaron una supuesta diferencia a favor del candidato radical. “Se la vamos a dar vuelta”, afirma un fervoroso seguidor del radicalismo local.

Pero lo que busca presentarse como acompañamiento también se explicaría desde un supuesto malestar social con la gestión de Llamosas, lo que podría convertirse en una mímica, un traje a medida de los objetivos que sostienen el plan de juego radical. Sin embargo, las voces que surgen desde la esquina de Abrile sostienen la confianza respecto a lo que, de ocurrir, se convertiría en una hazaña inusitada.

Del otro lado, las particulares encuestas de Pablo Carrizo. El candidato del frente Política Abierta mantiene un choque directo con el radicalismo, pensando en disputar un segundo puesto que le permita ingresar como primera oposición en el legislativo que se viene. En sus redes, Carrizo compartió una encuesta realizada por una encuestadora denominada Consultora Política Provincial, donde se lo mostraba tomando el segundo lugar, tres puntos arriba de Abrile y cinco por debajo de Llamosas.

La difusión de esta encuesta quedó teñida de dudas al observar que la consultora citada presentaba detalles apócrifos, sin poder certificar un domicilio o nombre a cargo de la consulta. Incluso se confirmó que el logo utilizado por la encuestadora pertenece a una empresa internacional que poco tenía que ver con el mundo político. Pese a estas inconsistencias, Carrizo eligió avalar estos datos y señalar que su frente Política Abierta sigue en “ascenso”. No es la primera vez que las encuestas favorables generan dudas y sospechas sobre la veracidad de los datos.

 

El oficialismo no para

Aunque se pospongan las elecciones, el plan de campaña oficialista sigue en marcha. Más pasa el tiempo y más son las dificultades, el escenario sanitario no da abasto y empuja al Ejecutivo a cometer errores. Pese al desgaste, parece que en la campaña “todo sigue igual”.

Pero no, algo cambia. Ayer se observó a un Llamosas combativo, apuntando a los referentes opositores como “cobardes” que operan desde las redes sociales para infundir el miedo en la población. El intendente se mostró listo para otro round, con otra actitud, en busca de imponerse al cansancio reinante.

El jefe municipal dijo que no piensa en las elecciones, pero se comporta como un candidato, yendo al cruce de los cuestionamientos e intentando ponerse de pie a pesar de los golpes que llegan cada vez más potentes. “Nos quieren ganar con la pandemia”, reconoció un allegado a la gestión.

En este marco, los carteles del llamosismo deberán esperar y las encuestas permanecerán en pausa, porque el primer objetivo es sacarse de encima la pesada carga de la pandemia. Una vez superado el bache, el foco volverá a centrarse en el premio principal. Aun así, saben que podrán posponer la elección, pero no conseguirán frenar la campaña.