Escasa cohesión opositora aliviana el mal momento del PJ

Al asesinato de Blas Correa se suma el ‘caso Solange’, otro episodio que potencia el costo político que el oficialismo ya pagaba por las restricciones sanitarias. En el peor momento del peronismo de Córdoba en los últimos tiempos, el único aliciente es una oposición sin la cohesión necesaria para capitalizarlo.

Por Felipe Osman

El asesinato del adolescente Valentino Blas Correas a manos de la Policía de Córdoba significó un duro golpe para el oficialismo provincial, que debió pagar -y seguramente seguirá pagando- un costo político significativo por un episodio que, en rigor, tiene mucho menos de extraordinario de lo que la sociedad pareciera creer.

No sin cierto cinismo, buena parte de la sociedad que ha decidido movilizarse para manifestar su rechazo hacia esta injusticia suele recibir con gran indiferencia episodios muy similares pero, si de política se trata, lo significativo es que en este caso, la base electoral del peronismo cordobés es la disgustada.

A este hecho se suma otro, el caso de Solange Musse, quien falleció días atrás sin poder ver a sus familiares, que viajaron desde Neuquén para compartir con ella sus últimos momentos. El impedimento: la rigidez con la que las autoridades provinciales decidieron aplicar los protocolos sanitarios que impiden los viajes inter-jurisdiccionales. Este caso, como el de Blas, también se convirtió en una noticia nacional, y la inflexibilidad absoluta con la que se actuó demostró que los protocolos -o sus exégetas- carecen de la ductilidad que la política demanda.

Esta combinación de malas noticias para la administración que lidera Juan Schiaretti llega en un momento sumamente difícil para cualquier oficialismo, con una situación sanitaria que sin lucir descontrolada tampoco parece mostrar en el futuro cercano sosiego, y un contexto económico y social cada día un poco más preocupante.

Por si esto fuera poco, Rio Cuarto -el segundo distrito electoral de la Provincia- empieza a mostrar una evolución de casos de Covid por demás alertadora. Este domingo, 78 de los 233 casos confirmados en la Provincia se dieron en la ciudad que comanda Juan Manuel Llamosas, y la situación promete derivar un una nueva postergación de los comicios municipales, mientras el oficialismo pierde ventaja en las encuestas y Gabriel Abrile, candidato del radicalismo, empieza a acercarse.

Ante esta composición de lugar, la decisión del gobernador de que sus diputados no se avengan ni siquiera a prestar quorum en la Cámara de Diputados para el tratamiento de la reforma judicial propuesta por el Frente de Todos recibe una nueva justificación: si un mandato capital de la política es no ir en contra de la propia base electoral, otro que de él debería inferirse es que menos aún cabe hacerlo en momentos como este, en el que la base de sustentación del oficialismo aparece movilizada por el rechazo a los casos de Blas y Solange, cóctel al que además se suma el desgaste propio de la situación sanitaria.

En medio de este panorama, la única noticia alentadora para el oficialismo parece llegar desde la oposición, que aún no logró suturar las heridas causadas por la ruptura del espacio en la previa de las elecciones provinciales de 2019 y que, a razón de esto, no logra capitalizar el mal momento de su adversario.