Adiós al último delasotismo (puro)

A casi dos años de la muerte del ex gobernador y sin un heredero claro que haya podido sintetizar a todo el espacio, el delasotismo como corriente política comienza su proceso de extinción.

Yanina Soria
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¿Hay vida para el delasotismo sin De la Sota? Esa fue la pregunta que interpeló a más de uno luego de la trágica muerte del tres veces gobernador, allá por septiembre de 2018, cuando todo fue incertidumbre y confusión.

Es que el creador de la exitosa marca Unión por Córdoba partió de manera repentina justo en la antesala de un 2019 marcado por sucesivas paradas electorales; cuando el peronismo cordobés se jugaba su sexto mandato consecutivo y el PJ nacional soñaba con arrebatarle el poder al dueño de los globos amarillos.

De la Sota se fue, así nomás, dejando sin arquitecto aquel plan político que había comenzado a diagramar trascendiendo los límites de la provincia. Sus intenciones eran las de reconciliar las partes de un justicialismo roto, golpeado por la última derrota nacional, con la clara convicción de que era posible devolverlo al poder central. Aún, cuando eso implicara ponerle la otra mejilla al kirchnerismo duro o, mejor dicho, al cristinismo que tanto mal le había hecho a Córdoba según las propias consideraciones que el ex gobernador mantuvo durante años.

Tan descabellado sonaba para muchos ese plan que en aquel momento sólo los suyos se embarcaron sin chistar, mientras que el resto del peronismo cordobés más ligado al schiarettismo miraba con desconfianza y hasta con cierto malestar pensando en la sola idea de tener que digerirse a los K.

Los adláteres de De la Sota confiaban en su capacidad y visión política, por lo que el proyecto de “reconciliación nacional” ya estaba en marcha cuando la muerte lo sorprendió aquella noche de sábado en la ruta 36. Finalmente, el paso del tiempo terminó dándole la razón y quizá la construcción política del Frente de Todos sea el mejor resumen de lo que “El Hombre” se había imaginado.

Pero retomando la pregunta inicial, hoy -a casi dos años de su partida- la respuesta es un “sí” relativo.

Sí, es cierto que en la era pos De la Sota que se abrió en el peronismo cordobés hubo lugar para los delasotistas, o al menos, para sus principales vástagos. El gobernador Juan Schiaretti como único administrador del capital político, quiso mostrarse generoso y rápidamente le abrió los brazos a la corriente que había quedado huérfana. El jefe del PJ Córdoba inició un proceso de fundición interno intentando borrar aquellas históricas fronteras que por años dividieron las aguas entre delasotistas y schiarettistas.

Sin embargo, también es cierto que los lugares que hoy ocupan los principales referentes fueron otorgados (o negociados) a título personal y no como parte del colectivo en sí.

Es que, básicamente, como suele suceder con los líderes, al no ser ese un don transferible, sus lugares son difíciles de suplantar. Y en Córdoba, el lugar quedó vacante. No emergió ningún heredero claro capaz de sintetizar a todo el espacio.

Lo que quedaron fueron células que se desprendieron de esa matriz, autónomas entre sí y con objetivos políticos distintos, más allá de alguna alianza circunstancial que pueda surgir.

Acaso por instinto de supervivencia política o por real convicción, cada uno de los referentes delasotista tomó el camino que mejor le convino y desde allí hace su propio juego político.

Y aunque todos buscan mantener vivos los preceptos de su mentor, los movimientos que da cada sector aparecen más ligados a proyectos propios que a darle sobrevida a una línea interna que, como tal, ya comenzó su proceso de extinción.

Natalia de la Sota, Daniel Passerini y Adriana Nazario, entre tantos otros dirigentes, representan al último delasotismo puro. Al que desciende de un linaje político que marcó una época dentro del peronismo cordobés. Pero que sin dudas ya es parte de un capítulo que comienza a cerrarse para darle lugar a una nueva era. La que, seguramente, también pondrá punto final al schiarettismo y verá, necesariamente, resurgir al peronismo en manos de una nueva camada.