Temor por la llegada del “pico” cerca del comicio

La ola de casos sigue creciendo mientras se agita la carrera por la Intendencia de Río Cuarto. Descartada la “vuelta de fase”, los esfuerzos se concentran en la contención sanitaria. El oficialismo aspira a sostener el 27/9. ¿Se podrá?

Por Gabriel Marclé

Gabriel Abrile y Juan Manuel Llamosas.

El escenario regional comienza a experimentar situaciones que parecían lejanas. Pasó mucho tiempo desde el comienzo de la cuarentena y la actualidad epidemiológica del departamento Río Cuarto resulta anacrónica, atravesando con cierto retraso la realidad del Coronavirus. Parecía lejano, primero en la ciudad de Córdoba, luego con el brote en Oliva y Marcos Juárez. Sin embargo, la ola de contagios en Vicuña Mackenna amenaza con convertir al departamento en una nueva “zona roja”.

La ciudad de Río Cuarto continúa con un crecimiento sostenido que llevó a confirmar 10 casos nuevos en la jornada de ayer, completando 44 casos desde el comienzo de la pandemia. Cabe destacar que en la última semana los contagios en la ciudad se dispararon, cuadruplicando el total obtenido hasta los primeros días de agosto.

Los especialistas en salud reconocen que, en medio de un brote, los casos pueden aparecer de a decenas. Si la cantidad de contagios fue alta en poblaciones que no llegan a los 10.000 habitantes, es de imaginar que el avance viral en Río Cuarto llevaría a parámetros superiores. Los últimos contagios traen consigo una obligada reevaluación: si todo sigue de esta forma, ¿el 2020 está perdido?

“No nos tenemos que sorprender por esta aparición masiva de casos”, resaltó una fuente cercana a la gestión municipal, lugar en el que prima el discurso alarmista. “Lo peor no llegó”, lanzaron desde la Municipalidad, atentos a las proyecciones que se realizan desde el COE Regional y el Gobierno de Córdoba.

Cuando la Junta Electoral programaba una fecha alternativa para las elecciones municipales, no creían que la mayor cantidad de casos llegara a producirse cerca del 27 de septiembre. Por las dudas, habilitaron la opción del 29 de noviembre, teniendo en cuenta que las proyecciones sanitarias de aquellos días hablaban de un “pico” que llegaría en mayo o junio. Los tiempos han cambiado, y el escenario regional tiró para adelante la estimativa llegada del tope en la curva.

“En base a las últimas mediciones, creemos que el pico puede llegar a fines de agosto o comienzos de septiembre. A partir de allí, el número de casos se va a estabilizar, pero no significa que debamos relajarnos”, aseguró uno de los directivos del COE Regional. De ser así, Río Cuarto se encontrará con la mayor cantidad de casos justo en el mes de los comicios.

El Gobierno de Llamosas se pasa la mayor parte del tiempo intentando surfear la ola de casos que atormentan su gestión. Además, preocupa el efecto que tendrá en el calendario electoral, uno de los temas de discusión más recurrentes. El oficialismo asegura que el interés por las urnas corresponde a “una cuestión de agenda mediática”, alimentada por los intereses electoralistas de la oposición, con Gabriel Abrile como principal referente.

“No nos preocupa llegar a tiempo. Si hacemos las cosas mal hoy, no habrá 27 de septiembre ni 29 de noviembre”, manifestó a Alfil un integrante del team Llamosas. Puede que el más sencillo análisis político termine por desbancar dicho testimonio con total facilidad, pero las últimas novedades sobre el virus lograron elevar al máximo el nivel de stress.

En el Palacio de Mojica entienden que lo que vendrá después de la pandemia no será nada fácil de afrontar, pero se volverá imposible de resolver si se cometen errores groseros. Las decisiones que se tomen en este momento determinarán cómo serán recordados los jefes de Estado. El presidente Fernández, el gobernador Schiaretti y el intendente Llamosas saben que los libros de historia hablarán de sus actos, como capitanes del barco que navega en medio de una catástrofe global inusitada.

“¿Qué diferencia hay entre ir a votar y asistir a un comercio local?”, formuló como pregunta retórica uno de los funcionarios “top” del equipo de gestión municipal. El Ejecutivo está convencido y creen, a pesar del crecimiento de casos, que la población debe cumplir con el deber cívico. “Si no lo hacemos ahora, ¿cuándo vamos a votar?”, continuó en su planteo el secretario llamosista.

En la oposición, las posturas son dispares. Mientras unos agitan una nueva postergación, otros señalan que “cuanto antes, mejor”. Espacios del radicalismo, repartidos entre Gabriel Abrile y Eduardo Scoppa, coincidieron en la necesidad de contar con un protocolo sanitario adaptado a la fecha electoral. Por su parte, desde el partido Respeto -encabezado por la candidata Lucía De Carlo- expresaron que la postergación del proceso produce un “desgaste que perjudica a la ciudadanía”.

Más allá de los números, todos los sectores coinciden en una sola cosa: Río Cuarto se prepara para ver la peor cara del Coronavirus. Las críticas hacia el COE cesaron y mermó el reclamo por mayores controles en los ingresos. Las chicanas y el juego político parecen haber quedado en stand-by porque el miedo al avance del Covid-19 es más real que nunca.

 

Todo pasa por la salud

En conferencia de prensa, los representantes del COE Regional demostraron su extrema preocupación por el brote de Vicuña Mackenna y el impacto que tiene en el resto de la región. La localidad se acerca al centenar de contagios, con casos que son derivados a la ciudad de Río Cuarto por haber excedido la capacidad de atención.

El problema principal con el crecimiento de los casos reside en la capacidad de atenderlos. “El 80% de la población va a ser asintomática, pero debemos preocuparnos por ese 20% restante que necesita de las camas y respiradores”, manifestó el secretario de Salud, Marcelo Ferrario, durante su intervención en la conferencia.

Río Cuarto se transformó en la central de cuidado para el resto del departamento, situación que quedó demostrada con el brote de Mackenna. “El problema no es solo la crisis sanitaria, sino que la mayoría de las localidades carecen de infraestructura para atender la aparición”, comentó un allegado al Centro Cívico de la capital alterna.

Los sanatorios privados y el Nuevo Hospital receptaron aquellos casos que requerían de cuidados intensivos, pero la aparición de positivos en la comunidad médica riocuartense complicó el plan de abordaje. Se estima que cerca de un tercio de los infectados en Río Cuarto durante la última semana son trabajadores de la salud.

La principal preocupación surge de la circulación comunitaria, aunque el COE Central todavía no confirmó que esto ocurriera en la ciudad de Río Cuarto. Los sanatorios que estuvieron vinculados a los casos del brote en Mackenna redujeron su atención y confían en que la llegada del pico no los encontrará diezmados.

Hoy, más que nunca, prima la unidad entre los diferentes actores de la política preventiva, tanto municipal como provincial. Mientras la especie política piensa en fechas electorales, los directivos principales coinciden en que “a la batuta la tiene la gente de salud”. La “mesa chica”, dirigida por el tridente Llamosas-Ferrario-Pepe, acepta los golpes de la pandemia reconociendo la trascendencia de sus actos en la totalidad del sur cordobés.

El COE Regional está encargado de guiar los destinos de una parte fundamental de la provincia, aguantando la presión de los sectores que sugieren una “vuelta de fase”. Pero es una alternativa que, hasta el momento, no forma parte de los planes de la central operativa, esforzada en informar que el foco de contagios surgido en Mackenna “está controlado”. A mismo tiempo, reconoce que “la curva va a seguir en aumento”.