Los régimenes de privilegio, el nudo gordiano de las jubilaciones

De los casi nueve millones de jubilados y pensionados existentes, aproximadamente un 10% obtuvo su beneficio por un régimen especial. Es decir, reglas previsionales más generosas que las generales. Pero además entre el resto de los jubilados y pensionados, la gran mayoría también obtuvo su beneficio sin cumplir con la totalidad de aportes que exige el régimen general.

El Congreso cambió los regímenes de jubilaciones especiales que el presidente Alberto Fernández prometió resolver. Ante la decisión oficial decisión de suspender a todos los jubilados la aplicación de la fórmula de movilidad, no se aplicó la misma regla a los regímenes especiales y se creó una comisión especial para que en 180 días proponga al Congreso qué hacer con la movilidad de los regímenes especiales. Mientras tanto, por decreto el Ejecutivo  fijóun aporte “solidario” de las jubilaciones de privilegio de jueces y embajadores del 21% de esos haberes especiales y un “extraordinario” adicional del 7% más cuando superen los $100 mil.

Fernández dijo que el sistema de jubilación argentino es “muy confuso; hay regímenes especiales que en algunos casos son verdaderamente de privilegio”. Agregó: “Donde más se manifiesta ese desequilibrio de las jubilaciones es en el caso de los jueces y de los diplomáticos, que además tienen sueldos en dólares y demás, entonces las jubilaciones son muy importantes”, explicó.

Los regímenes especiales establecen reglas jubilatorias más beneficiosas que las generales para determinados colectivos de trabajadores. Se trata de requisitos de acceso y/o cálculo del haber inicial y/o reglas de movilidad más ventajosas. A nivel nacional se contemplan regímenes especiales para jueces, políticos, diplomáticos, docentes, científicos, Luz y Fuerza, la empresa Río Turbio y fuerzas de seguridad. A nivel provincial, los empleados públicos aportantes a las cajas no transferidas en la mayoría de los casos también disfrutan de reglas más beneficiosas que el régimen nacional general.

Según la consultora Idesa en base a datos la Secretaria de Seguridad Social y de las cajas provinciales no transferidas, se observa que: tres millones de jubilados y pensionados accedieron al beneficio encuadrados en las reglas fijadas para el régimen general; cinco millones pasaron a pasividad sin aportes o con aportes insuficientes obtuvieron el beneficio a través de pensiones no contributivas y moratorias y  900 mil beneficiarios se jubilaron con algún régimen especial.

Estos datos muestran que, de los casi nueve millones de jubilados y pensionados existentes, aproximadamente un 10% obtuvo su beneficio por un régimen especial. Es decir, reglas previsionales más generosas que las generales. Pero además entre el resto de los jubilados y pensionados, la gran mayoría también obtuvo su beneficio sin cumplir con la totalidad de aportes que exige el régimen general. En conclusión, 2 de cada 3 jubilaciones y pensiones fueron otorgadas con normas diferentes al régimen general.

“Que la excepción sea el régimen general demuestra la degradación del sistema previsional y la necesidad de abordar un ordenamiento integral. Suspender transitoriamente la movilidad o la revisión de los regímenes especiales más abusivos (como podrían ser los de jueces, políticos y diplomáticos por lo elevado de sus beneficios) son temas importantes, pero están lejos de ser los únicos. Para darle equidad y sustentabilidad al sistema previsional es necesario un abordaje integral que tienda a la unificación”, señala Idesa.