El Secretario de Salud de Llamosas es el vocero en la pandemia

Marcelo Ferrario realizó un raid de medios para explicar el “momento complicado” que vive Río Cuarto con la reaparición de varios casos.

Por Guillermo Geremía
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Carlos Pepe y Ferrario, secretario de Salud

“Estamos haciendo las cosas bien pero esto no es suficiente”, dice el médico Marcelo Ferrario buscando lograr equilibrio en sus palabras a la hora de calificar el momento que vive el Gran Río Cuarto en relación con la pandemia. El secretario de salud de la Municipalidad ha logrado prevalecer en el comienzo de esta semana como vocero de las acciones públicas que se están llevando a cabo para sortear el crítico momento de la emergencia sanitaria.
Renuente a las entrevistas periodísticas y un outsider de la política, el cirujano que es el vicedirector del COE Regional ha tomado la palabra desplazando al titular del organismo que articula las operaciones desplegadas y por desplegar en la pandemia. Entre Carlos Pepe, Director del Hospital y Ferrario hubieron contradicciones a la hora de informar que se manifestaron cuando ante un contagio uno calificó de “sospechoso” y el otro aseguró que era “positivo”. Con el registro de 6 casos en tres días, el funcionario de Llamosas decididamente tomó la vocería de la situación. No sólo quieren curarse en salud sino también en comunicación.
“Yo creo que es muy importante la comunicación, no solamente la del Estado sino también la de los medios, tratemos de comunicar para tranquilizar y para aclarar”, sugiere Ferrario. En el día en que empezó formalmente la campaña electoral por la intendencia municipal, el responsable de la salud asumió plenamente la vocería del COE buscando despejar las dudas existentes sobre el curso de la emergencia sanitaria en la ciudad. Ferrario dejó establecido que son 19 los casos hasta ahora registrado y 1 muerte, la del vecino de Huinca Renancó que estaba internado en el Hospital San Antonio de Padua.
“Estamos entrando en un momento bastante complicado”, admite Ferrario como señal de advertencia a una sociedad que pese al aumento de los casos ha relajado su compromiso por mantener las medidas de prevención. En sintonía con el Intendente, reclamó a los vecinos una mayor responsabilidad para evitar que aumente la curva de contagios. “Vimos esa falta de compromiso en espacios verdes con los vecinos. Están sin tapabocas, tomando mate y pasándoselo”. El funcionario de la salud pública cree que Río Cuarto no ha tenido tantos casos como en otras ciudades de igual dimensión por qué ha habido mayor rigor en los controles. “Somos la única ciudad del país que está haciendo lo la vigilancia epidemiológica en las rutas”, asegura.
Considera clave el seguimiento de los casos a través de la investigación de la trazabilidad mediante reiterados interrogatorios que permiten establecer el círculo de contactos estrechos que tienen las personas contagiadas. “La llamamos varias veces a la persona con síntomas. Luego cuando vamos a hisoparlo volvemos a interrogarlo, hay que entrar en cierta empatía y confianza porque los datos que dan son muy importantes para buscar los contactos próximos o poder establecer el caso cero”, explica Ferrario. Controles preventivos y seguimiento epidemiológico son los argumentos de los motivos por los cuales Río Cuarto con casi 200 mil habitantes tiene una veintena de casos y otras localidades con mucha menos población los cuadriplican.
Admite el funcionario de Llamosas que también han tenido la fortuna sanitaria de no haber sufrido un descontrol de los contagios. Pudo haber sucedido con el brote que no fue en el barrio Santa Rosa en donde debieron realizar un cordón sanitario en seis manzanas. La actitud displicente y poco colaborativa de las dos personas que había llegado de Buenos Aires y la rebeldía a respetar el encapsulamiento de otros vecinos determinó la medida. En declaraciones al programa Así son las Cosas, Ferrario contó que hubo habitantes de la zona que burlaron el cerco escapándose por las alcantarillas de los desagües pluviales. El sanitarista usó este ejemplo para explicar porqué se acordonó esa zona y en otras a los vecinos contagiados sólo se los aisló en sus viviendas. Una explicación que de haber sido realizada en tiempo y forma hubiese evitado tantas especulaciones y cuestionamientos.
Ferrario se mostró satisfecho con los “pertrechos” sanitarios acumulados hasta el momento. Agradeció la colaboración de las Fuerzas Armadas con el COE dado que su experiencia en situaciones de emergencia ha sido muy útil para orientar las acciones. Dijo estar tranquilo porque según los datos oficiales solamente el 4% de los lugares de terapia intensiva están ocupados y anticipó que tras la firma del respectivo comodato en dos semanas más la universidad de Río Cuarto comenzará a realizar el análisis de los testeos para ir confirmando o descartando casos.
Con paciencia y moderación Ferrario trata de bajar los decibeles de la polémica que despertaron las inconsistencias comunicacionales que en más de una oportunidad las autoridades del COE Regional han desnudado. “Esta película la vamos escribiendo de acuerdo con el escenario que vamos viviendo”, se sinceró. La figura clave del gabinete municipal en esta pandemia asegura que una estrategia desplegada para el tratamiento de los casos en Río Cuarto fue imitada en el resto del país.
“Cuando nosotros empezamos con esto, en los primeros días de abril internábamos a todos los enfermos con síntomas y si seguíamos así nos íbamos a quedar sin cama. Cuando empezamos a ver que a las 72 horas no tenían más síntoma les permitimos quedarse en sus domicilios, hoy todo el país se maneja así. Salvo los casos en donde las viviendas no están en condiciones se los traslada a los centros de aislamiento”, explica el vicedirector del COE Regional.
Por los condicionante que impone la campaña electoral en marcha, o por la admisión de errores comunicaciones que instalaron cierto descrédito en las versiones oficiales sobre la pandemia o por la reaparición de casos y el riesgo de una curva ascendente que amenaza con descontrolarse, lo cierto es que la estrategia del Palacio de Mójica es unificar el discurso y hacer de Ferrario el portavoz de las malas o buenas nuevas que el coronavirus reporte. “No por tener dudas creemos más dudas”, concluye el funcionario. Así son las cosas.