Chicas nuevaoleras

En la misma senda marcada por The Runaways y The Slits, a comienzos de los años ochenta se dieron a conocer las primeras grabaciones de las estadounidenses The Go-Go’s, que ahora han vuelto a publicar una canción para acompañar el lanzamiento de un documental sobre sus inicios.

Por J.C. Maraddón

Con una cuota de desencanto de las utopías hippies a cuestas, los años setenta fueron sin embargo un caldo de cultivo para movimientos claves dentro de la cultura rock, como por ejemplo el glam o el punk. Pero también se verificó en ese decenio la aparición de mujeres rockeras que se atrevieron a desafiar la hegemonía masculina en el género y que ya no se conformaron con ser excepciones, sino que aspiraron a que se las tenga en consideración a la par de los hombres. Tal vez haya sido Patti Smith quien encarnó con mayor fuerza ese espíritu reivindicador, pero muchas otras también hicieron lo suyo para feminizar la escena.

Desde Debbie Harry, la factótum de la banda nuevaolera Blondie, hasta Siouxsie Sioux, que abrió la puerta del rock gótico con The Banshees, el catálogo de formaciones y solistas que consagraron a mujeres como estrellas en esos años, posee vínculos muy estrechos con la punkitud. Y es que ese estilo predicó la democratización del acceso a la fama y, en su ascenso tumultuoso, arrastró hacia arriba a muchas de las que hasta ese momento habían permanecido sojuzgadas bajo las botas de las grandes figuras (masculinas). Así, fueron numerosas las cantantes e instrumentistas que se dieron a conocer durante ese periodo.

En la segunda mitad de esa misma década del setenta, mientras en los Estados Unidos se registraba la aparición de Joan Jett y las Runaways, del otro lado del océano Inglaterra era sacudida por The Slits. Las formaciones conformadas por chicas dejaron de ser percibidas como un mero objeto decorativo sobre un escenario y pasaron a encabezar verdaderas revueltas sonoras, que –como suele ocurrir- recién fueron valoradas con mayor justeza mucho tiempo después. Mientras sus colegas varones accedían con cierta facilidad a la repercusión masiva, a ellas les costaba el doble que las tomaran en serio.

Esas pioneras resultaron una fuente de inspiración para quienes vinieron después, que encontraron oídos más permeables a sus propuestas, aunque la discriminación de género nunca desapareció del todo. Desde aquel momento crucial hasta el presente, cada vez que una mujer se calza la guitarra y asume protagonismo ante un micrófono, se actualiza el legado de quienes lucharon contra todos los prejuicios para llevar adelante una carrera musical en un contexto por demás desfavorable, más allá de que el dogma rockero declamara una amplitud y un respeto a la diversidad que casi nunca se manifestaba por completo en los hechos.

En la misma senda marcada por The Runaways y The Slits, a comienzos de los años ochenta se dieron a conocer las primeras grabaciones de las estadounidenses The Go-Go’s, cuyo mayor mérito histórico fue haber sido la primera banda compuesta enteramente por mujeres que logró instalar un álbum en el número uno del Hot 200 de la Billboard. La hazaña se produjo en 1981, cuando su disco debut “Beauty And The Beat” se atrevió a vender millones de copias, impulsado por la frescura encantadora de sus canciones y, sobre todo, por la contundencia de “We Got The Beat”, el single que precedió la salida del álbum.

Se acaban de cumplir 40 años de la publicación de ese simple en julio de 1980 y, en simultáneo con el aniversario, The Go-Go’s lanzó una nueva canción, “Club Zero”, después de casi dos décadas sin novedades discográficas. El tema acompaña el estreno del documental que lleva el mismo nombre del grupo y que recrea los comienzos de la formación en el marco de la movida punk de Los Angeles a fines de los setenta. La posterior carrera como cantante pop de su vocalista, Belinda Carlisle, no debería eclipsar a las Go-Go’s como una poderosa referencia de la new wave hecha por mujeres.