Tomamos una sesión de “Barras de Access” (la técnica para formatear el cerebro) y te contamos de qué se trata

(Por Valeria L. Margosian / RdF) En estos momentos en los que es necesario reinventarse ante una “nueva forma de vivir” (y muchos sienten miedo, incertidumbre, desazón), esta técnica viene como anillo al dedo: activa 32 puntos situados en la cabeza (cada uno vinculado con algún aspecto de nuestro ser). El facilitador los toca (cumpliendo los protocolos de higiene) y así desbloquea creencias, juicios y pensamientos limitantes que nos impiden mejorar. Suena a magia, pero tiene su base científica ya que trabaja a nivel neuronal.

La sesión (que duró algo más de una hora y salió $ 1.350) se trató de una armonización energética del cuerpo y de la mente.

Nos recibió la terapeuta biointegral Laura Montibelli, quien se desempeña como facilitadora de Barras de Access junto a Liliana Besso y antes de comenzar nos aclaró que esta técnica (que en Argentina es nueva pero que en Estados Unidos existe desde hace casi 30 años) no va en contra ni de la medicina tradicional, ni de la psicología. Es un complemento de ellas.

Posteriormente explicó que todos tenemos 32 puntos en nuestra cabeza que están asociados a un aspecto de nuestra vida (al dinero, al control, a la creatividad, la sanación, etc.) que al ser estimulados podemos mejorarlos. El objetivo es que podamos crear la realidad que deseamos siendo conscientes de lo que vamos eligiendo y eliminando barreras autoimpuestas para recibir lo que nos llega.

“Todos somos energía; al tocar los puntos, lo que se hace es liberar dicha energía y trabajar a nivel neuronal; es como una estimulación de las neuronas que están dormidas. Cuando empiezan a funcionar de nuevo, requieren espacio para operar, entonces lo buscan en el cerebro eliminando todo aquello que ocupa lugar y que es innecesario: los juicios, creencias y pensamientos limitantes que son, en definitiva, el 90% de los pensamientos que tenemos a diario y que acumulamos como defensa porque siempre estamos en estado de alerta”, manifiesta Laura, evidenciando el costado científico de la cuestión.

Para eliminar esta información limitante, la sesión se divide en dos partes. En la primera se lleva a cabo un proceso verbal y consciente en donde exponemos nuestra realidad, qué pensamientos queremos dejar atrás y la facilitadora nos propone preguntas para formularnos a nosotros mismos (como una serie de tips) y nos va guiando sobre cómo utilizarlas.

La clave es no esperar respuestas. “Ahí dejamos de tener el control, porque cuando tenemos el control, estamos esperando que se cumpla lo que creemos que es mejor para uno. Y si no se cumple entramos en un estrés mayor; cuando vivimos en un estado de permisión y de aceptación lo que llega a nuestra vida lo tomamos con otra filosofía y lo procesamos como algo necesario en el momento que nos toca vivirlo”, sostiene la terapeuta.

También nos brinda ciertos mantras (el fundamental de Access es “todo llega a mi vida con facilidad, gozo y gloria ®”) para aplicar cotidianamente. La idea es repetirlo 10 veces a la mañana y 10 a la noche para empezar y terminar el día eligiendo desde la conciencia y con una vibración positiva.

Después pasamos a la segunda parte de la sesión, al proceso corporal, donde nos acostamos en la camilla (previamente sanitizada) y la facilitadora (que tiene tapabocas y manos desinfectadas) toca con la yema de los dedos los 32 puntos que están en la cabeza. Access propone que bajemos las barreras y que nuestra energía nos lleve a lo que es correcto para nosotros. Aquí todo puede pasar: algunos pacientes se relajan, varios hablan, otros duermen y algunos no sienten nada.

Finalmente nos vamos relajados y livianos mentalmente. Nos recomiendan tomar 4 sesiones para experimentar modificaciones profundas (sobre todo a personas más mentales). La facilitadora cuenta que ha visto cambios muy grandes en sus pacientes: “Siempre va a ser lo mejor para vos, nunca te va a hacer mal, la respuesta puede (o no) ser la que a nivel consciente vos creías que era la mejor, pero seguro va a ser lo que a nivel subconsciente estabas deseando; muchas veces el cambio se presenta de manera tan natural que te das cuenta una vez que sucedió”, dice.

¿Puedo mejorar mi economía?
El problema no es la falta de dinero sino la relación con él. Bajando las barreras y en estado de permisión se van dando las situaciones correctas para recibir lo que pretendemos. Es un entrenamiento de la mente. “Parece mágico pero no lo es; el dinero también es energía y cuando sabemos cómo vincularnos con ella, las cosas cambian”, cierra Laura.

La técnica se puede aplicar en personas de cualquier edad (en niños y adolescentes aumenta la autoestima) y en empresas.