La cabra tira al monte

Eso de regalar plata es compararse un problema a futuro, cuando las viejas mañas empiecen a aparecer.

Por Javier Boher
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plataBuen día, amigo lector. ¡Qué calorcito que tuvimos esta semana! Debe ser el famoso veranito de San Juan, porque -como vienen las cosas- todavía no parece haber veranito político ni veranito económico. Bastante se ha enfriado la cosa por ese lado.

Es notable cómo el calor le cambia el humor a la gente: un par de grados por arriba de 20 y ya se ven ojotas, musculosas y jarras de tereré. Lo que no se ve ni por asomo es el final de la cuareterna. Yo cumplí años encerrado. Si seguimos así, vamos a llegar al doblete. Ya va a haber una hora de conicetos dispuesta a justificarlo de alguna manera, tranquilo.

Como en este país los odiadores seriales se han encargado de meternos la idea de que acá la grieta no deja hacer nada, me voy a tomar el trabajo de hablar de lo positivo de que el Estado esté presente para cuidarnos.

La santa biblia del pobrismo criollo indica que -sin importar lo malo que pueda llegar a hacer- el pobre y vulnerable siempre tiene más derechos que otros. No de acercarlos en el ejercicio de los mismos derechos: hay que darle más cosas.

Como da un poco de fiaca ponerse a trabajar en el detalle, lo más fácil es regalar plata, como hacen los padres ABC1 que no quieren andar renegando con eso de saber efectivamente qué le pasa a los hijos. Unos pesos una lavar la conciencia.

Lista de precios

Esto es realmente interesante, estimado. El gobierno anda tirando plata como si sobrara a un ritmo monstruoso. Paga prácticamente por cualquier cosa, como los compradores compulsivos que no pueden tener la billetera cerrada porque se les asfixian los próceres.

Le propongo revisemos un poco de lo que se ha hablado -o se ha probado- en esta cuareterna.

Primero fue el IFE. El ingreso familiar de emergencia le llegó a millones de argentinos impedidos de trabajar porque nos tenían guardados como a campera con corderito. Diez lucrecias porque se trabaja en negro, no se trabaja o no se quiere trabajar.

Al ir largando a los rehenes de Pedro Cahn eso debería haber ido desapareciendo, pero pie algún motivo pasó a ser una especie de “ingreso para fiambre y escabio” al que quisieron bautizar con un nombre amigable como “pensión universal pospandemia”. De locos.

Después nos enteramos que el Sandro de bolsillo que gobierna Buenos Aires propuso pagarle un yaguareté por día a los que tuvieran síntomas, para aislarlos. Una cuarentena normal, de dos semanas, y ya ganaban más que el bono de los médicos. Justicia social, creo que le dicen los compañeros.

Al tiempo salieron a decir que había que tirarles unos mangos a los que habían tenido la desgracia de perder un pariente por coronabicho. ¿Cuál sería el motivo? A la gente se le mueren parientes todo el tiempo, ¿o la parca también está militando el “quédate en casa” por un tongo con el ministerio de cultura?. De paso, me acabo de acordar que a los artistas también les tiraron unas monedas.

Ahora parece que a algún fantástico burócrata de libro se le ocurrió tirarles unos morlacos a los adictos recuperados. Debe ser para el remis, ahora que el delivery de clonazepam de Ishii tuvo que ser dado de baja por unos temitas con la justicia.

Como todo el mundo (menos ellos) sabe, en cuanto abran un poquito esos billetitos van a empezar a circular peor que el Coronavirus en el conurbano. Si les preocupa el bicho, mamita lo que puede ser una hiper.

Le soy sincero, amigo lector: a esta altura es imposible saber qué tienen en mente. Son más indescifrables que el Diego gambeteando muñecos en el Nápoli.

Igual, tengo dos miedos. El primero es llegar a diciembre en estos términos, como insinuó el Doctor Chapatín que es ministro del mini Sandro economista. ¿Se imagina? 30° de calor, humedad, mosquitos, dengue, cuarentena, todos encerrados, empobrecidos, sin trabajo y pintando una hiper. La cabra tira al monte y el peronista del conurbano al saqueo. No lo digo fuerte por las dudas estén patrullando, pero ese es mi primer temor.

¿Sabe cuál es el segundo? Que los adoradores del relato de la reconstrucción post 2001 lo estén haciendo a propósito. Se lo dejo para que lo piense. Buena semana.