Provincia: moderado optimismo frente al acuerdo con los bonistas

La noticia de que el país llegó a un acuerdo con los bonistas internacionales fue bien recibida en El Panal, que ahora tendrá vía libre para renegociar los próximos vencimientos de la deuda provincial. Sin embargo, el optimismo fue moderado. La principal preocupación fue y seguirá siendo la caída de la recaudación.

Por Felipe Osman

Mediante un comunicado emitido en la madrugada de ayer, el Ministerio de Economía de la Nación anunció que se había llegado a un acuerdo con los tres principales grupos de bonistas internacionales, logrando reestructurar deuda por 65.000 millones de dólares.

Dado que estos grupos concentran alrededor del 60 por ciento de los bonos y que aproximadamente un 25 por ciento de la deuda ya había sido reestructurada, aceptando sus tenedores la anterior oferta de Martín Guzmán, el riesgo de que el resto de los acreedores judicialice el cobro de sus títulos se desvaneció.

La noticia fue muy bien recibida por el Centro Cívico, que destacó que todo lo que represente un paso adelante para el país representa también un paso adelante para Córdoba, y más aún en el caso del acuerdo arribado entre los bonistas y Guzmán, ya que el pacto posibilita a la Provincia renegociar sus propios bonos en otro contexto.

Recuérdese que Córdoba, que tiene un stock de deuda en dólares de 1.700 millones, debe enfrentar en año próximo vencimientos por 700 millones, algo que está completamente fuera de su alcance. Los 1.000 millones restantes se reparten en vencimientos en 2024 y 2027.

Este escenario torna ineludible una reprogramación que retrase las fechas de pago y permita a la Provincia reconstruir sus ingresos, drásticamente menguados por una crisis de base a la que se sumó una fenomenal caída de la recaudación (de aproximadamente un 25 por ciento en términos reales) producto de la pandemia.

Desde el Centro Cívico aseguran que tienen “todo listo” para iniciar negociaciones con los tenedores de deuda, pero que todavía deben esperar a que la renegociación de la deuda nacional termine de materializarse. Además, es probable que la provincia de Buenos Aires sea la primera en llevar adelante la reestructuración de su deuda en dólares.

Más allá de esto, y cuando llegue su turno, la Provincia negociará por intermedio del Banco de Córdoba, que actuará como su agente financiero, y que a su vez contará con el asesoramiento de los bancos HSBC y J.P. Morgan. En cuanto al plazo para la presentación de la oferta y su composición, el gobierno de Córdoba aún no ofrece precisiones.

Pero a pesar de que el anunció del Ministerio de Economía de la Nación fue recibido con beneplácito por El Panal, el optimismo fue moderado. La administración que lidera Juan Schiaretti sabe que, más allá de que el acuerdo con los bonistas internacionales despeja un problema y crea el marco necesario para llevar adelante la reestructuración de la deuda provincial, el principal problema de Córdoba sigue siendo la caída de la recaudación, que lleva 25 meses cerrando por debajo de la inflación, situación que -para colmo de males- se ha visto acentuada durante los últimos meses por efecto de la cuarentena y las medidas de distanciamiento social que impone la pandemia.

En efecto, con el levantamiento de algunas restricciones la recaudación propia viene experimentando una leve mejoría desde junio -aunque sigue por debajo de los números de 2019 en términos reales-, pero los recursos que llegan a la Provincia por coparticipación de impuestos recaudados por la Nación siguen profundizando su caída y lastran la recaudación global de la provincia.

Ya entrando a un plano íntimamente político cabe preguntarse si el acuerdo con los bonistas internacionales y la consecuente posibilidad de Córdoba de refinanciar su deuda en busca de oxigenar sus cuentas incidirá también en el margen de acción del gobernador para sopesar qué iniciativas del Gobierno Nacional está fatalmente condicionado a respaldar y cuáles no.

Enfrentados a este razonamiento los funcionarios provinciales -que no desconocen la incomodidad que representa para Hacemos por Córdoba respaldar, por caso, una reforma judicial en la Cámara Baja- prefieren mantener cautela. Ya que si bien un escenario de mayor libertad para el mandatario provincial podría terminar configurándose en el futuro, descreen que tal situación llegue en el corto o medio plazo, y en el medio de una crisis como la que atraviesan Córdoba y el país, arriesgar pronósticos que se aventuren demasiado en el futuro parece algo más cercano a los juegos de azar que a la reflexión política circunstanciada.