Acuerdo con acreedores; ahora empieza el otro partido

Desde su asunción Fernández supeditó su gestión a terminar el canje. Ya está. La Argentina puso el doble de lo que ofreció al arranque, lo que era previsible porque es la deudora. Ahora, aunque el Presidente descrea, tendrá que mostrar un plan, un programa o las 60 medidas. Definiciones básicas sobre déficit fiscal; inflación; tipo de cambio.

Por Gabriela Origlia 

Llegó el momento de mostrar el programa económico. Después de siete meses de negociaciones el Gobierno anunció el acuerdo con los principales acreedores para reestructurar US$65000 millones y, a la vez, hacer un ahorro cuantioso en los próximos Cedió la Argentina y cedieron los bonistas y se esfuma la posibilidad de que la discusión termine en la Justicia y de que el país sume el noveno default de su historia.

Desde que asumió el presidente Alberto Fernández sostiene que lo primero erar terminar este capítulo. Ya está. La Argentina puso 16 dólares más por bonos de lo que había planteado en su primera oferta en abril y los bonistas resignaron ocho dólares de lo que pedían. El acuerdo también permite a las provincias que, como Córdoba, negocian con sus acreedores puedan acelerar conversaciones.

Además de las conversaciones con el Fondo Monetario Internacional (FMI) para resolver el pago del crédito otorgado durante la gestión de Mauricio Macri, la agenda de desafíos por delante es significativa. Con el Fondo podría haber un acuerdo de facilidades extendidas que implicaría algo de financiamiento.

Cuesta tomar en serio las declaraciones del Presidente acerca de que descree de los planes económicos; administrar significa tener programas en todos los órdenes. Hace unos días que desde la Casa Rosada señalan que se vendrán 60 medidas para encaminar el país hacia la pospandemia. El punto de partida de la gestión de Fernández era muy complejo y lo es más por el impacto del Covid.

Más allá de que el acuerdo con los acreedores no implica abrir una puerta para el financiamiento del Estado sí aliviaría las condiciones para los privados, lo que no es un dato menor. Para la economista Marina Dal Poggetto, directora de EcoGo, el consenso permitirá descomprimir la presión cambiaria y los vencimientos de corto plazo hasta 2024. En promedio vencen US$ 1300 millones, los dos primeros años casi nada.

“Difícilmente Argentina pueda volver rápido a los mercados internacionales de crédito, además creo que no es el objetivo de este Gobierno”, advirtió y enfatizó que es “primordial” resolver el déficit fiscal. El último informe del ministerio de Economía indica que el 2020 terminará con un déficit fiscal primario (antes de computar el pago de los intereses de deuda pública) de 2,2 billones de pesos, lo que equivale a más de un 8% del producto bruto interno (PBI). Es el eterno problema de la Argentina, gastar más de lo que ingresa.

Por supuesto, la pandemia y la cuarentena aumentaron los gastos y redujeron los ingresos pero el esquema tal como está es insostenible en el tiempo. Cualquier comparación con lo que pasa en países de la Unión Europea o de la propia Latinoamérica es inconducente porque ninguno arrancó peor que la Argentina.

El programa deberá especificar cómo se reconducirá el gasto y cómo se lo financiará. Ese tema está atado a la emisión, única vía de financiamiento del país; habrá que explicar cómo se absorberán los pesos que se volcaron al mercado y que no impactaron en la inflación por la recesión profunda. Las expectativas inflacionarias siguen siendo altas, para moderarlas hay que dar señales.

Varios aspectos, además de la emisión, están vinculados con ese punto: hasta cuándo puede seguir el congelamiento de tarifas; hasta cuándo los salarios podrán seguir frenados; hasta cuándo se puede sostener el cepo y las restricciones cambiarias que están impactando en el comercio exterior.

Hasta ahora lo que hay es una moratoria impositiva generosa que el Congreso convertirá en ley y señales de que se avanzará hacia un “ingreso universal” (concepto que aunque usan los funcionarios no corresponde porque se trata de una ayuda estatal focalizada). Si no se limpia el escenario de otros planes sociales, será más gasto público.

En la economía, más allá de los cíclicos intentos argentinos, no hay muchos secretos. Si se gasta más de lo que se tiene o se financia con impresión, con más impuestos o con préstamos. La última opción la Argentina no sólo la tiene restringida sino que el Presidente varias veces dijo que no la consideraba. Ahora deberá explicitar qué considera para seguir adelante.