UEPC: reclamos docentes que se disuelven en la interna gremial

Ocultos por la pandemia, los reclamos por mejores condiciones para los educadores que prestan servicios a distancia durante la cuarentena chocan también contra las diferencias que se hacen cada vez más profundas entre las agrupaciones que integran la oposición a la lista Celeste.

Por Felipe Osman

Tanto a nivel provincial como municipal los prolongados recesos administrativos han buscado minimizar la circulación para contener la propagación del virus, pero han tenido también otro efecto -si se quiere, colateral- provechoso para las administraciones: poner en cuarentena los reclamos de los sindicatos públicos en momentos en los que las finanzas estatales a duras penas permiten flotar.

Véase sino, a modo de ejemplo, el caso del Palacio 6 de Julio, que acaba de prorrogar por enésima vez el receso administrativo de los municipales no afectados a funciones esenciales, ahora, hasta el 16 de agosto.

El caso de los docentes es, quizá, es más paradigmático. Desde luego, nadie duda de que la educación presencial no se reinicia porque volver a las aulas en el actual contexto sería sumamente riesgoso y contraproducente si lo que se busca es aplanar la curva de contagios, pero más allá de esto, la modalidad de educación a distancia impide a los docentes no sólo llevar adelante asambleas para coordinar un reclamo por mejores condiciones laborales, sino también visibilizar sus protestas canalizándola por fuera de los designios de la conducción sindical, con la que buena parte del gigantesco gremio docente no comulga en absoluto. En las actuales circunstancias, sólo están abiertos -o entreabiertos- los canales oficiales.

Esto representa un problema mayúsculo para las agrupaciones no alineadas con el oficialismo encarnado en la lista Celeste, que exhibe un listado de reclamos ampliamente mayor al de la conducción. Pero por su esto fuera poco, el gran número de agrupaciones opositoras que conviven bajo la lista Pluricolor también debe sortear otro escollo, a saber, las diferencias cada vez más profundas que existen entre ellas mismas y, principalmente, entre algunas agrupaciones referenciadas en la izquierda y la lista Naranja.

Uno de los mayores focos de fricción entre estos espacios se desató a fines de 2019 cuando, sobre el final de una asamblea de la que participaban todas las agrupaciones que integran la Pluricolor, el máximo referente de “los Naranjas”, Sergio Cornatosky, contó al pasar que había aceptado el cargo de inspector general de la Dirección de Jóvenes y Adultos, cargo político que depende directamente de la estructura del Ministerio de Educación. En otras palabras, pasó a ser un funcionario del Gobierno Provincial.

Esto despertó el rechazo de amplios sectores dentro de la Pluricolor, lista por la cual Cornatosky fue electo delegado departamental, y voces se han alzado para pedir su renuncia como delegado del espacio, apuntando que “no se puede estar de los dos lados del mostrador”.

Mientras estas diferencias internas siguen sin encontrar solución, en alguna medida, por la imposibilidad de llevar adelante asambleas resolutivas que aborden en tema, los docentes siguen sumando reclamos.

Por estos días el principal de ellos está referido a los docentes que, sin horas titulares, debían tomar cargos de suplencias en marzo, pero se vieron imposibilitados de hacerlo por el inicio de la cuarentena. Desde la lista Pluricolor afirman, en base a un relevamiento realizado por el espacio, que hay más de mil docentes que se encuentran en esa situación en la provincia, a la vez que apuntan que la conducción de la UEPC no ha tomado cartas en el asunto para llevar adelante un reclamo sostenido por quienes se encuentran en esa situación ni ha publicado un relevamiento propio acerca del número de afectados.

La situación de estos docentes se vuelve incluso más problemática dado que ni siquiera cumplen con los requisitos necesarios para inscribirse en el IFE (Ingreso Familiar de Emergencia) por no encontrarse desempleados al mes de febrero, último mes de vigencia de las suplencias firmadas en 2019.

Una posible vía de solución para el problema sería llevar adelante “actos públicos virtuales” mediante alguna plataforma informática que lo permita para que los docentes puedan tomar los cargos en cuestión, pero poco se sabe hasta el momento de una iniciativa real en pos de esto. La próxima semana habría una prueba piloto en Buenos Aires.