Fuerte impacto local por suspensión de reuniones familiares

Córdoba acatará el DNU firmado por el Gobierno Nacional, entendiendo que los encuentros de este tipo son la causa principal de los brotes. Los bares continuarán trabajando como hasta ahora. Proponen un fuerte incremento de los controles.

Por Gabriel Marclé

El destino de las reuniones familiares parecía haberse escrito incluso antes de la confirmación del Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) firmado por el Gobierno Nacional. El aumento de casos en territorio cordobés y la aparición de peligrosos brotes motivaron que las autoridades sanitarias elevaran el nivel de restricción, incluso llegando a limitar los encuentros familiares que se venían realizando desde mayo.

En un principio, la medida nacional apuntaba a suspender las reuniones sociales, sin especificar la forma en la que se aplicaría en las diferentes provincias. Sin embargo, el Centro de Operaciones de Emergencia (COE) confirmó que las “reuniones familiares” en Córdoba también quedarán incluidas dentro de la prohibición que regirá por 14 días.

“Vemos esto como una problemática y creemos que es positiva esta decisión”, indicó el titular del COE Central, Juan Ledesma, durante la conferencia de prensa que encabezó en la mañana del lunes. Para el funcionario, “la falta de responsabilidad social” es la primera causa detrás de la prohibición de estas actividades.

Si bien los principales asesores del COE avalaron la propuesta de continuar restringiendo las reuniones, algunas voces interpretaron políticamente el anuncio y se mostraron descontentos con la forma en la que se encaminó la medida. “Por ahí molesta que las decisiones se tomen desde Buenos Aires y de forma unilateral. Entendemos que la situación en Córdoba se está agravando, pero desde acá tenemos que comernos el reproche de la gente que está cansada”, sostuvo un allegado al Ejecutivo provincial.

La voz oficial del COE trajo certidumbre a varios de los interrogantes que surgieron desde la mañana del domingo. La confusión se debía a la nomenclatura de las reuniones, la diferencia entre “sociales” y “familiares”. En la provincia solo estaba permitido el encuentro entre familiares directos, pero en otros lugares del país se elaboraron protocolos para habilitar otro tipo de reuniones.

A pesar de las prohibiciones, en ciudades como Río Cuarto, las reuniones entre amigos no cesaron. Pasaron a ser un secreto a voces, placeres culposos que esquivaban las directivas sanitarias delineadas por especialistas. En pocas palabras, quienes realizaban estos encuentros, ya sea en forma de “mateada” o el típico asado, creyeron saber más que los infectólogos.

Quizá fue el hecho de vivir en una ciudad que no tenía circulación de Covid-19, o tal vez jugar a la lotería esperando no terminar infectados. “El problema no es el amigo o el familiar, sino que en un asado aparece el amigo, el amigo de un amigo y otros más. Resulta imposible saber en dónde anduvo cada uno, con quien estuvo en contacto. Si hay contagio, se va a hacer muy difícil frenar el avance”, explica un profesional de la salud riocuartense, quien se posicionó a favor de la suspensión de las reuniones familiares.

Tras conocerse la noticia, las redes sociales estallaron, reflejando la opinión de quienes se mostraban inconformes con esta nueva prohibición. Pero también se destacó la postura desafiante de usuarios que anticipaban, “yo me he juntado con amigos y no creo que deje de hacerlo”.

No resulta difícil imaginar el escenario que se presentará en las próximas dos semanas y se intuye que, a pesar de las restricciones, el ritmo de las “juntadas” se va a mantener. Pareciera que el foco está puesto en “los controles” y no en la actualidad pandémica de la provincia, con un virus que continúa expandiéndose por todo el país.

Puede servir de ejemplo lo ocurrido el último fin de semana, donde se estima que unos 30.000 riocuartenses coparon las plazas y lugares de esparcimiento al aire libre. El dato surge a partir de relevamientos realizados por los entes de control municipal y las fuerzas de seguridad, con efectivos que no daban abasto por la cantidad de personas circulando, muchas de ellas incumpliendo con el distanciamiento y uso del barbijo.

“No se están cumpliendo las medidas de restricción. Esto tiene que ver con una preocupación, y es el preámbulo de lo que vendrá, con mayores restricciones. Mientras la gente no cumpla, vamos a ir camino a un esquema más restrictivo”, indicó un integrante del Ejecutivo municipal, reaccionando al decreto nacional vigente desde ayer.

Desde la Municipalidad perciben que se vienen medidas más duras y que hasta podría volverse a fases anteriores, guiados por el el objetivo de “generar un clima para que la gente tome nota y se empiece a cuidar”.

“La gente no tiene miedo, piensa que no va a llegar el virus. Recorres la ciudad y los parques están llenos, las noches siguen teniendo reuniones. Hablas con gente que ni siquiera está informada sobre el crecimiento de la pandemia”, indicó un participante de los operativos de control municipal.

Esta podría ser la respuesta al por qué las plazas siguen colmadas y los encuentros sociales se realizan en cualquier día de la semana. Esto ocurre incluso después de confirmarse un nuevo caso en la ciudad y con total incertidumbre respecto a los hisopados pendientes. El virus no apareció a 100 kilómetros de Río Cuarto, sin embargo, muchos se comportan como si eso hubiera ocurrido.

Otro de los cuestionamientos que surgen plantea: “No me puedo juntar en mi casa, pero los bares abren sus puertas”. Es cierto que la medida puede resultar algo incoherente, pero la situación de los bares es diferente a la de casas particulares. Por empezar, la única forma de ingresar a un domicilio privado es mediante una orden de allanamiento, mientras que bares y restaurantes pueden ser clausurados con una sencilla inspección.

“El bar tiene el compromiso porque saben que para seguir trabajando tienen que cumplir. Pero depende mucho del cliente, del que ve una situación irregular y puede elegir entre ingresar al lugar o advertir que no se está cumpliendo”, aseguró un integrante de los organismos de control municipal. Si bien estos establecimientos podrán abrir sus puertas, la expectativa es que se cumplan con todas las medidas sanitarias, especialmente porque se ha observado un marcado crecimiento en la asistencia a estos lugares.

Sin duda, los controles tendrán un rol preponderante en el cumplimiento del decreto presidencial vigente. Las elevadas multas buscan complementarse al trabajo de prevención, intentando que la aplicación de estas restricciones sea interpretada como una forma de resguardar la salud de todos. Si no se puede avanzar sobre las cuestiones sanitarias, se lo hará desde el bolsillo.

Pero quienes deben aportar la mayor parte a esta lucha son los mismos vecinos. No se habla solamente de quienes levantan el teléfono para dar aviso a la policía sobre un asado en la casa de al lado, sino de la responsabilidad conjunta y el arrancar “desde casa”.

“La gente tiene una relación bipolar con el tema del control. La misma persona que denuncia una juntada en el barrio, de seguro se ha juntado o se juntará incumpliendo con las medidas sanitarias. Pareciera que la culpa nunca es de uno, sino del otro”, reflexionó el funcionario municipal. Para el Gobierno solo queda apostar al optimismo, hacer las cosas bien y confiar en que los vecinos harán lo mismo.