Cuando al coronavirus se lo deja de mirar por televisión

La confirmación de un caso y la obligación de establecer un cordón sanitario sacó al Intendente de la hipótesis de crisis y lo puso realmente frente al problema sanitario. Los vecinos cuestionaron la demora en actuar ante el viajero sospechoso recién llegado desde una zona roja. El silencio de radio de los funcionarios al aguardo de los resultados de los hisopados confirma la dependencia de las decisiones del COE Centra para implementar cualquier acción de gobierno

Por Guillermo Geremía
[email protected]

“Estamos esperando los resultados de los últimos hisopados para definir cómo sigue la situación, el COE Central no se caracteriza por la celeridad en sus acciones”, se despachó amargamente un funcionario municipal a última hora de la tarde del lunes. El silencio de radio impuesto a los miembros del gabinete desde que el viernes se confirmó que en el barrio Santa Rosa había un caso de covid-19 después de 110 de venir esquivando la pandemia, buscó curar en salud  a los recurrentes problemas comunicacionales que tuvo la gestión Llamosas a la hora de informar sobre la pandemia.

“Quiero llevarle absoluta tranquilidad a todos los vecinos del Barrio Santa Rosa y de la ciudad, estamos haciendo lo que tenemos que hacer, lo que el protocolo determina”, dijo el Intendente en declaraciones a Canal 13 en la edición de las 7 hs. de Telediario. Los dichos de Llamosas salieron a contrarrestar las declaraciones de los vecinos del barrio “encapsulado” que acusaron a la Municipalidad de no actuar en tiempo y forma y que ahora ellos pagan las consecuencias. “Me parece bien la medida del cordón sanitario por precaución pero creo que se tendría que haber hecho antes. Se actuó muy tarde porque esa persona llegó el martes y recién el jueves fue retirado del barrio. La Municipalidad lo sabía porque el martes fueron informados. Se denunció, vino la policía, se le hizo el hisopado”. Lo aseguró Silvia Frega, vecina de la zona y denunciantes de la llegada a hurtadillas de un conocido del barrio que había estado los últimos tres meses en José C. Paz, una “zona roja” del conurbano bonaerense.

El caso importado movilizó no solamente al barrio sino que abrió una polémica en la redes dado que en la zona del este del macro centro de la ciudad habitan los Márquez, una familia de  comerciantes de ropa en la vía pública de Río Cuarto que son recurrentemente objeto de acusaciones por parte el Centro Empresario que los señala de competencia desleal. “Liso” Márquez ha sido un histórico puntero del radicalismo, que le dio una habilitación en su momento como vendedor ambulante histórico, lo que lo hace resistir cualquier embate de la actividad comercial formal. En los audios que circularon de grupo en grupo, Márquez se despacha duro y parejo contra el Intendente Llamosas.

“Estamos coordinado en conjunto con el COE central, un cordón sanitario, a los efectos de establecer el seguimiento epidemiológico y el contacto de esta persona con los demás vecinos”, aseguró el intendente en las únicas declaraciones públicas realizadas. Lo hizo con el dato en mano de los primeros resultados que llegaron desde la capital provincial. “Por suerte, los primeros 22 hisopados salieron negativos, pero esto no implica que no continuemos haciendo los seguimientos correspondientes”, dijo. Pero en Río Cuarto nadie duerme tranquilo cuando aparece un positivo o un negativo de coronavirus porque los dos casos anteriores empezaron siendo de una forma y terminaron de otra. El Imperio del Sur tiene un Dios sanitario aparte, nunca hasta ahora los casos implicaron contagios con los grupos de entorno como si sucede –con lógica epidemiológica- en otros centros urbanos.

“Acá hay cosas que fueron mal hechas desde un principio. Fallaron los controles de ingreso a la ciudad, empezando por ahí”, aseguró Silvia Frega en declaraciones a 102.9 La Gospel. La esposa del “Liso” Márquez fue quien denunció la llegada del “porteño” al barrio Santa Rosa. “Después la gente reclama que haya colaboración pero resulta que cuando las personas denuncian que ingresó alguien, no se actúa a tiempo. La persona llegó el martes y tuvo una custodia “simbólica”. No se le impedía salir de su casa. Él salía e iba a la casa de sus parientes. El jueves fue el operativo policial, 48 horas después de que había llegado”, acusó.

Como era de esperar, el cordón sanitario aislando a 6 manzanas ubicadas frente al Centro Cívico de la Provincia y el polo judicial, no cayó bien entre los vecinos. Los habitantes de la zona primero reclamaron cómo no se obligó al recién llegado a cumplir la cuarentena estricta apenas puso un pie en la ciudad. Luego reprocharon que no se hubiese realizado el encapsulamiento desde el mismo martes y finalmente comenzaron a reprochar las imposibilidades laborales y sociales que imponen estar aislados. Algo previsible para quienes ven como la vida de los riocuartenses continúa con sus rutinas casi normales y ellos han vuelto al tiempo de la estricta cuarentena.

“Se ve falta de alimentos, garrafas, combustibles, leña, medicamentos. Nos organizamos de manera que puedan ser surtidos de todo lo que necesitan”, expresó a los medios Héctor Veliz, Presidente de la Asociación Vecinal de la zona acordonada. El dirigente barrial se mostró conforme con el protocolo sanitario establecido pero a la vez advirtió sobre otras necesidades surgidas entre sus vecinos. “También está la parte emocional. Hay trabajadores que viven el día a día, no tienen forma de salir. Estamos gestionando ese tipo de soluciones, en algunos se puede extender un certificado, en otros no”, afirmó Veliz.

Después de lidiar durante 100 días con la hipótesis de un conflicto, Llamosas ahora está actuando con el conflicto mismo. El caso de covid-19 volvió a ser motivo de reproche por el manejo comunicacional de la situación. El viernes cuando se confirmó el caso se dijo que el infectado había ingresado como “polizón en un camión” y sus familiares aseguraron que lo hizo en un remise junto a su pareja sin que lo detuviera ningún control.

La Municipalidad desplegó rápidamente un operativo de asistencia a los vecinos que quedaron “encerrados” pero algunos se negaron a recibirla. “Me ofrecieron la ayuda de Promoción Social pero no quise. Me parece que todo es político y están jugando con los vecinos del barrio. Si hubieran actuado cuando la gente denunció sería distinto. No digo que sea a propósito pero puede pasar en cualquier otro barrio. Ahora nos tocó a nosotros. La gente denunció. Esto es como una crónica de una muerte anunciada. Se sabía que Río Cuarto iba a tener un caso. Ojalá sea el único contagiado”, expresó Silvia Frega de Márquez.

Al cierre de esta edición, en el Palacio de Mójica se aguardaba con ansias la llegada de los resultados de los restantes hisopados. Si son todos negativos, Llamosas puede ya agradecer a la estrella sanitaria propia que lo ilumina. Otro positivo de baja carga viral que no contagia a nadie lo liberaría de tener que trazar una estrategia de despliegue de acciones para evitar que los casos se multipliquen. La aparición de un caso impuso el nivel de desgaste que sufren los gobernantes cuando la pandemia deja de ser una crónica de casos de otras latitudes y se transforma en un propio dolor de cabeza.  Así son las cosas.