Un caso en 100 días pero igualmente preocupante

El nuevo caso de Coronavirus en la ciudad obligó a poner en marcha un protocolo para evitar nuevos contagios. Cordón sanitario, decenas de hisopados y el corazón en la boca. “Es algo que iba a suceder”, dijo Llamosas.

Por Gabriel Marclé

La tercera fue la vencida. Después de un par de furcios consecutivos, Rio Cuarto finalmente confirmó el tan anunciado “nuevo caso” de covid-19. La tarde-noche del viernes golpeó con fuerza y dañó el ímpetu de los directivos municipales y provinciales que mantenían la esperanza de evitar el virus por un tiempo más.

El discurso que primaba en los pasillos del Centro Cívico y la Municipalidad trazaba un pronóstico inevitable: Tarde o temprano, iban a llegar más casos. Expandiéndose como una infección por todo el mapa de la provincia, los especialistas podían aventurar que Río Cuarto tenía las horas contadas y que la llegada de nuevos positivos obligaría a ponerse firmes, con una política sanitaria que estuviera a la altura de las circunstancias.

Desde el jueves, el COE Regional estaba al tanto de las sospechas que se confirmarían el día después: Un joven de 20 años dio positivo por Coronavirus. El nuevo infectado habría llegado a la ciudad junto a su novia el día martes de la semana pasada, provenientes de Jose C. Paz, provincia de Buenos Aires. Sin embargo, algunas versiones sostienen que su llegada a la ciudad se remite a unos días antes.

“Presentaron documentación falseada”, aseguraron desde la Municipalidad en respuesta a quienes cuestionaron el rol de los puestos sanitarios. Diferentes versiones se dieron a conocer, pero lo real es que estas personas no fueron sometidas a los hisopados o controles necesarios para habilitar su paso a la ciudad.

Lo más grave es que el infectado habría participado de reuniones sociales, en “partidos de bochas y asados con amigos”, confirmaron fuentes judiciales. En el barrio Santa Rosa se comentaba que tanto él como su pareja presumían haber “derrotado” a los controles y no temían entrar en contacto con otras personas. Es por eso que, por medio de las vías de contacto que la Municipalidad habilitó días atrás, los aterrados vecinos dieron aviso a las autoridades.

“De no ser por el llamado espontáneo, no se hubiera logrado desplegar el protocolo”, manifestaron fuentes de la Municipalidad sobre el operativo que terminó con el cierre de cinco manzanas a través de un cordón sanitario.

El barrio Santa Rosa se convertía en una “zona roja”, volviendo a Fase 1. Las imágenes del viernes retrataban la preocupación de los vecinos que habitaban la zona. Entre la incertidumbre y las acusaciones cruzadas, el miedo movilizó las acciones de los allegados al sector que permanecerá cerrado y con monitoreo 24-7 hasta el lunes 3 de agosto. Nadie puede entrar ni salir.

No queda claro si se trata del caso número 12, 13 o 14, principalmente por la secuencia de exabruptos que terminaron en la desmentida de casos positivos. Llama la atención que el COE Central mantenía sin variaciones el número de infectados en la ciudad. El informe del Gobierno provincial considera que se trata de un “caso importado” de la provincia de Buenos Aires. Hasta el momento, niegan que haya circulación comunitaria del virus.

Los primeros 22 hisopados que se realizaron a los contactos estrechos volvieron todos con resultado negativo, pero al cierre de esta edición restaba conocer el destino de otras 20 muestras pendientes. En dos días se realizaron más testeos que en casi tres meses sin Covid-19, con un Laboratorio Central saturado por el sucesivo aumento de casos en toda Córdoba.

“Les pido a todos los vecinos que estén tranquilos. Esto es algo que iba a suceder y estamos haciendo lo que tenemos que hacer”, comunicaba el intendente Juan Manuel Llamosas al dirigirse a la población con un mensaje en sus redes sociales. Los más fervientes defensores de la política sanitaria implementada por el Ejecutivo se encargaron de tirar flores a los trabajos que se venían realizando de antemano. “El esfuerzo no fue en vano, estamos preparados para esto”, expresaba uno de ellos.

Una ciudad aparte

El viernes, los grupos de Whatsapp viralizaban audios e imágenes que relataban lo ocurrido en barrio Santa Rosa. Más tarde se sumaban las publicaciones que, a través de redes sociales, intentaban dar con la identidad del joven infectado. Las primeras reacciones no fueron las mejores, con indicios de una cacería de brujas que apuntaba a nombres en concreto.

Algunos de estos mensajes buscaban ironizar con la cercanía entre el cordón sanitario y el edificio del Centro Cívico. “Nuevo caso de Coronavirus registrado a dos cuadras del COE”, remarcaba una de las publicaciones. Río Cuarto perdía un invicto superior a los cien días y el virus se convertía en algo terrenal, cercano y peligroso. Sin embargo, la ciudad siguió marchando.

Parecía que había nacido una nueva ciudad dentro de Río Cuarto, encerrada entre las vallas que rodeaban al Santa Rosa, como si los estrictos “controles de frontera” inmunizaran al resto de la ciudad. Más allá de algunas definiciones clasistas y discriminatorias que dominaron el discurso de “los protegidos”, parecía que nada de lo ocurrido en este sector iba a cambiar los planes de quienes tenían el fin de semana resuelto.

Resulta incómodo, pero es necesario marcar que las restricciones a los encuentros familiares nunca causaron el efecto deseado. Las amistades continuaron juntándose en asados, más allá de alguna clausura aislada. Los bares abrieron sus puertas con normalidad, muchas veces sin cumplir con las medidas protocolares. El pretexto era que Río Cuarto no tenía circulación de virus, pero parecía que con la confirmación del nuevo positivo algo podía a cambiar.

Pues no, todo siguió igual. Pareciera que una buena parte de la ciudadanía está esperando que las autoridades enciendan la “alarma roja”, como si fueran necesarias decenas de casos para tomar real compromiso con las medidas sanitarias.

Las soleadas tardes del pasado fin de semana marcaron el escenario ideal para las mateadas en plazas o por la costa del río Cuarto, un escenario de total liberación a pocas horas de un nuevo caso positivo. No alcanza con el trabajo de los agentes municipales que están en las calles, los espacios verdes alojan encuentros en los que puede observarse a vecinos que circulan sin barbijo e incumpliendo el básico distanciamiento social.

A todo esto, desde hoy rige una nueva prohibición decretada por el Gobierno Nacional: No más reuniones sociales por dos semanas. Eso sí, en Córdoba parecen aplicar otras reglas, por lo que restará conocer la ejecución de estas nuevas restricciones y su alcance a las ya recortadas reuniones familiares. ¿Se cumplirá?

A pesar del nuevo caso, la burbuja de Río Cuarto todavía no estalló. Mientras persista el seguimiento cercano de la situación en Santa Rosa y los hisopados continúen dando negativo, la estrategia sanitaria de las autoridades municipales y provinciales habrá dado resultado. Sin embargo, el nuevo registro marca un punto de inflexión en el avance local del virus y justifica la alerta manifestada en los discursos oficiales.

“Los casos van a aparecer”, repiten las autoridades sanitarias, pero nadie quiere que ocurra lo de Marcos Juárez o Los Surgentes, localidad que registró sesenta contagios en pocos días. En las estructuras oficiales crece el temor por el comportamiento en rebeldía con las medidas sanitarias que desemboca en casos como el del pasado viernes, todo por alguien que se creyó más vivo que el resto y no midió las consecuencias de sus actos. A estar más atentos que nunca.