Los cuentos de la buena pipa ganan terreno

Discusión con los acreedores privados y cuarentena van de la mano, se extienden y extienden. Se declama federalismo y al interior se le asigna un tercio de los fondos para el transporte urbano que al Amba. Las obras para las provincias se anunciarían con las 60 medidas. Con el FMI se comenzaría a comenzar aunque no haya cierre del canje.

Gabriela Origlia 

La negociación de la deuda y las extensiones de la cuarentena se asimilan en que ambas dan la sensación de no tener final. Ambas comenzaron casi en paralelo y ambas siguen en medio de declaraciones de que hace falta un último esfuerzo pero, a la vez, la meta parece correrse. En el caso del canje, el ministro Martín Guzmán admitió la posibilidad de cerrar con este valor, empezar a hablar con el Fondo Monetario Internacional (FMI)y retomar con los bonistas en unos seis o siete meses. El proceso tenía como fecha límite este martes.

Está claro que, más allá de lo que pase con los acreedores, se abrirán las negociaciones con el Fondo Monetario Internacional (FMI) en busca de un nuevo programa para reperfilar la devolución de los US$ 44.000 millones que la administración de Mauricio Macri tomó. Se puede acordar con el FMI sin hacerlo con los privados. “Hay una decisión tomada, no podemos ofrecer más a los acreedores y, si no hay acuerdo, avanzaremos con el FMI en un nuevo programa y con el sector privado volveremos a hablar en seis u ocho meses, pero con una propuesta de reestructuración más profunda”, dijo Guzmán a Página/12.

Hasta el hartazgo los economistas reiteran que el cierre del canje privado de la deuda es necesario pero no suficiente para encaminar la economía argentina que cada día está más complicada. Desde la Casa Rosada se anuncia que en breve estarán las 60 medidas para la pospandemia. Para ese programa el presidente Alberto Fernández asegura que el país se enfilará hacia un desarrollo federal y equitativo.

También en esta área –como pasa en otras del Gobierno- hay señales contradictorias, mientras el discurso es ese en Diputados se aplazó el dictamen de comisión de la ampliación del presupuesto por las diferencias en el reparto de subsidios para el transporte urbano de pasajeros, una historia que lleva años. El proyecto del Ejecutivo dejaba al sistema del interior con aportes mínimos mientras que figuraban $25.280 millones para el Amba. Al final, habrá $9500 millones para las provincias, una cifra que es casi la mitad de lo que se necesitaría para que el sistema funcione con una calidad semejante a la que tienen quienes viven en CABA y Amba pagando un promedio de 80% menos de pasaje.

Es difícil creer que se avanzará hacia un país “más equitativo y equilibrado” sino se empiezan por corregir cuestiones relacionadas a servicios esenciales, como es el transporte urbano. Varias de las obras de infraestructura en carpeta de la Nación y de los gobernadores son las mismas desde hace décadas, se renuevan las promesas, pero los trabajos quedan sin terminar o directamente sin iniciar.

Si la discusión por la deuda se vuelve a extender, las medidas se anunciarán antes. El Gobierno se había puesto como objetivo explícito primero terminar con el canje y después mostrar su plan (aunque hace unos días el Presidente dijo que descree de ese concepto). Los tiempos políticos y económicos cambiarán el cronograma.

El Gobierno jugó a dividir a los acreedores e ir neutralizándolos de a uno (la estrategia del Pacman), pero tres grupos (Argentina Creditor Comitee, Ad-Hoc Bondholders y Exchange Bondholders) se unieron u presentaron una contrapropuesta de 57 dólares (por cada 100 dólares de bonos) frente a los 53,5 dólares en promedio que la oferta oficial (la primera fue de 39 dólares).

La diferencia entre las dos alternativas entre 2021 y 2047 (período de pago) es de US$1900 millones. El cálculo es de un conocido del Gobierno, Emanuel Alvarez Agis, ex viceministro de Economía de Cristina cuando Axel Kicillof era el ministro. El presidente Alberto Fernández dijo que es “imposible” cambiar la oferta “porque es un esfuerzo muy grande”. Guzmán agregó que aceptar el cambio sería “someter a los argentinos a más ajustes” y mencionó las jubilaciones. Ese rubro ya lo ajustaron.

¿Cuál es la clave en esta discusión? Que los tres grupos suman un tercio de los bonos canjeables y sin ellos sería casi imposible llegar a los porcentajes de aceptación mínimos para que el canje sea exitoso. Crecería así la posibilidad de caer en un default duro. Mientras todos sigan sentados a la mesa, hay chances de acordar.