Seguir sin casos o flexibilizar, esa es la cuestión

La duda del Intendente Llamosas tras el avance inexorable del calendario electoral rumbo a las urnas del 27 de setiembre. Una riesgosa apuesta a transitar las próximas semanas sin casos para justificar la pasividad que se le imputa ante los reclamos de los sectores que aún no han logrado retomar sus actividades. El inevitable costo político que pagan los gobernantes por tomar o no decisiones en este tiempo de pandemia

Por Guillermo Geremía
[email protected]

¡Ser o no ser, esa es la cuestión!

¿Qué debe más dignamente optar el alma noble
entre sufrir la fortuna impía
el porfiador rigor, o rebelarse
contra un mar de desdichas, y afrontándolo
desaparecer con ellas?

(Fragmento de Hamlet, de W. Shakespeare)

El famoso soliloquio de Hamlet en la obra más popular de William Shakespeare bien podría aplicarse al momento dubitativo de todo gobernante en la impiadosa pandemia. Más aún en Río Cuarto, donde en 56 días las urnas definirán quién será el próximo intendente. En su búsqueda de la reelección, Llamosas enfrenta día a día el “porfiador rigor” de una crisis sanitaria, económica y social sin precedentes y tiene que optar por equilibrar sus decisiones “o rebelarse contra un mar de desdichas, y afrontándolo desaparecer con ellas?” O salir a flote y pasar a la historia como un avezado piloto de tormentas.

“Para nosotros, electoralmente, sería mejor habilitar todo lo que está prohibido”, aseguró Guillermo De Rivas en declaraciones al programa radial Así son las Cosas. El secretario de Gobierno Abierto y Modernización se animó a meterse en el ojo del huracán en una semana en donde los cuestionamientos hacia la actitud pasiva de la Municipalidad de Río Cuarto estuvieron a la orden del día. Al pedido reiterado de los propietarios de gimnasios, se sumaron los centros de rehabilitación para personas con discapacidad y la amenaza del propietario de 4 moteles de despedir a una cuarentena de empleados. Además los reproches indirectos de los docentes autoconvocados por la reforma jubilatoria y los comerciantes con la entidades deportivas que marcharon contra las tarifas de EPEC. Todas las voces terminaron resonando en el Palacio de Mojica, siendo que ninguna de las respuestas sobre estas demandas puede ser resuelta en el Pasaje de la Concepción.

Pero la lógica de la ciudadanía no entiende de jurisdicciones ni de ámbitos de determinación. La agudeza de los males que se padece desespera a los afectados y van a golpearle la puerta al gobernante que tienen más cerca. “En Río Cuarto, en el marco de esta campaña electoral, muchos están montados sobre la habilitación de actividades que hoy no están permitidas y acompañan esos reclamos. Sería mucho más fácil que todos estén trabajando pero tenemos que respetar los criterios del COE, que podemos compartir algunos y otros no”, afirma De Rivas. En el entorno del Departamento Ejecutivo Municipal mascullan en silencio las incoherencias del COE central respecto de asuntos que los están desgastando políticamente. “Los gimnasios no están habilitados en toda la Provincia, no están dadas las condiciones por recomendaciones de salud. Nosotros gestionamos y esperamos la habilitación del COE Central. Estamos viviendo un momento complejo en la Provincia”, justifica el secretario de Llamosas.

El Intendente ha sido destinatario de recurrentes críticas por parte de sus opositores por profundizar su perfil conciliador y aceptar sin hesitar las disposiciones que emanan del gobernador Juan Schiaretti. No ha habido un solo gesto de rebeldía que al menos tensara mínimamente la cuerda entre Río Cuarto y Córdoba Capital, como ha ocurrido con otras ciudades de similar envergadura. Villa María logró la habilitación de hoteles y alojamientos con una ordenanza que les permite ser lugar de residencia de trabajadores esenciales. Del rigor del control de esa condición el Estado se hace responsable. En Río Cuarto argumentan que aquí no hay casos de coronavirus desde hace 110 días y la ciudad del festival de peñas ya tiene medio centenar. Lo justifica De Rivas: “Si se habilitaran actividades prohibidas el día de mañana, no tengo dudas que se va a caer sobre quien tiene la responsabilidad y ahí sí le van a poder atribuir al intendente un incumplimiento del deber de funcionario público por haber habilitado y generado contagios”.

Con la elección cada vez más cerca, la estrategia electoral pendula entre no tomar medidas que no estén autorizadas por el Centro de Operaciones de Emergencia y hacer cada vez más estrictos los controles en la rutas para que no aparezca un caso antes del 27 de setiembre. Además, insistir con la prevención y con las sanciones a los infractores de las disposiciones adoptadas. Un “a Dios rogando y con el mazo dando” sanitarista al que parece haberse encomendado Llamosas en busca de la reelección. Para eso fue lanzado esta semana el programa SER (Seguimiento Epidemiológico Responsable) que acentúa la vigilancia sobre cualquier sospechoso de ser portador de covid-19. “Con este monitoreo, les tomamos los datos a estas personas y hacemos el seguimiento para saber si están o cuándo dejan la ciudad y ver si cumplieron con los permisos para los que vinieron. Se hace para que se retiren al tiempo oportuno de la zona urbana. No es que haya restricciones distintas en Río Cuarto. Esta es una acción más en el marco de los controles de los accesos de la ciudad”, explica De Rivas.

La dilatación de la pandemia y sus consecuencias le está haciendo pagar un costo político adicional a la tradicional toma de decisiones políticas. Este previsible desgaste de los gobernantes se refleja en la baja de la imagen positiva de aquellos que comenzaron con alta consideración a tomar decisiones con la cuarentena de los primeros días. La incertidumbre es mayor cuando se acerca una elección que pondrá a prueba no solamente a los protocolos del sistema electoral sino también revelará si el coronavirus hace cambiar la alquimia del voto. “En cuanto a la lectura electoral en esto, en un criterio de no responsabilidad, mientras más se habilite seguramente sería más políticamente correcto y más de cara a una elección”, concluye De Rivas.

La apuesta de Llamosas es clara. Dejar pasar los días con la mirada puesta en el informe diario provincial para saber si aparece o no el Imperio del sur Córdobes en el “corona listado” y mientras tanto, esperar que desde Córdoba autoricen algunas de las actividades que todavía no están funcionando. La estrategia es de alto riesgo porque si aparecen casos de covid-19 -algo altamente probable- pagará el doble costo de no haberse erigido en vocero de los reclamantes y tampoco haber logrado evitar el regreso del coronavirus a Río Cuarto. El difícil arte de enfrentar la cuerda floja sin la cobardía de paralizarse tras el primer paso o caminar con firmeza tras la enérgica empresa de cruzar con el riesgo permanente de caerse. Así son las cosas.