El Suoem frente a un dilema: ¿podrá la lista Verde sobrevivir?

Las reuniones entre la conducción y el municipio siguen, pero no arrojan ningún resultado. Grupos de empleados desalentados por el desempeño de sus representantes organizan reclamos por fuera del sindicato. El listado de contratados reincorporados no aparece y, como telón de fondo, el inexorable recambio generacional de la lista Verde.

Por Felipe Osman

El peronismo que hoy conduce el Palacio 6 de Julio tiene, en cierto modo, garantizada la paz con el Suoem. Desde luego, esta garantía no es absoluta. Pero el haber avanzado enérgicamente en su contra para luego hacer un retroceso tanto menor le permitió crear la siguiente situación: redujo considerablemente el costo laboral, hizo concesiones en pos de la paz, y se quedó con más de una carta bajo la manga a modo de “caución”. De entre estas últimas, la más importante es que, aun habiendo mostrado el carácter necesario para avanzar, no cargó (todavía) contra las bonificaciones a los empleados de planta.

Pero esta paz que permite cierta tranquilidad al Ejecutivo no está garantizada en el frente interno del Suoem. Allí, buena parte de las bases se siente traicionada por la conducción, y entiende que la principal “causa belli” -la reducción de la jornada municipal- terminó siendo convertida por la conducción en una variable de ajuste para negociar el regreso de los contratados dados de baja a fines de junio.

(Nota: a pesar de que varios municipales están empecinados en conseguir el listado de los contratados que fueron reestablecidos después de haber sido dados de baja, ninguno ha logrado dar con él. El motivo del interés: sospechan que no se trata de empleados “de a pie”, sino de allegados a la conducción).

Este desencanto ha llevado a algunos de ellos a buscar canales de reclamo por fuera del sindicato, que a pesar de mantener reuniones semanales con las autoridades del municipio no ha presentado ningún avance en la situación ni ha especificado de qué se discute en esas reuniones. Tanto es así que ayer tuvo lugar un Zoom en el que un grupo de municipales buscó el asesoramiento de dos letrados con la intención de explorar alternativas de acciones legales o administrativas para contrarrestar las reducciones en sus salarios.

Claramente las expectativas de que el gremio consiga (o siquiera tenga intención de) recuperar lo perdido son muy pocas.

En este contexto, la (casi) inexorable postergación de las elecciones internas del sindicato tranquilizan a los conductores del Suoem, lo que no parece presagiar un futuro demasiado promisorio para la lista Verde.

El asunto es complejo, porque la herramienta electoral que mantuvo a Rubén Daniele como líder indiscutido de los municipales durante 33 años no ha perdido una elección en los últimos 36, y la última vez que se midió en las urnas logró cosechar más del 90 por ciento de los votos, llevando a Beatriz Biolatto (la elegida de Daniele) a la Secretaría General.

Cabe entonces preguntarse si la actual crisis de los municipales es tan profunda como para hacer que la Verde pierda en los próximos comicios, cuando fuere que estos tuvieren lugar.

La respuesta que los observadores más asiduos de la cuestión municipal dan a esta pregunta es la siguiente: “la cosa no es que la Verde pierda o gane, sino que sobreviva”.

El Suoem no es un sindicato típico, sino más bien una confederación de reparticiones con intereses muy disímiles. El gran mérito de Daniele ha sido construir una herramienta electoral por demás exitosa en la que ha logrado aunar los intereses de cada sector. Pero la lista Verde no se ha enfrentado a una crisis de esta entidad antes. Y las fuerzas centrífugas dentro del armado podrían terminar desintegrándola si no hay una reconciliación con las bases, que parece sumamente difícil de lograr en el actual contexto.

A este complejo escenario se suma una situación que, tal vez, sea incluso más difícil de resolver: la sucesión de Daniele.

El histórico secretario general del Suoem explicó, años atrás, cuando le preguntaron por qué insistía en eternizarse en su cargo, que lo hacía porque de lo contrario la lista Verde se partiría en varios pedazos. Aunque excusatoria, la respuesta probablemente era también verdadera.

Habiendo pasado por largo la edad jubilatoria -cumplió 68 años en abril- Daniele está inhibido para postularse a un nuevo mandato. Biolatto, su “regente”, también ha cruzado la edad jubilatoria y otras figuras de suma importancia, como el líder de la agrupación radical, “Nacho” Cedrón, o el secretario gremial, Raúl Díaz, están en la misma situación y se jubilarían antes de que termine 2020. Esto implica, en los hechos, que la cúpula del Suoem que se configure tras las próximas elecciones será completamente distinta, y la lista Verde no podrá apoyarse en la figura que construyó -36 años atrás- la unidad del sindicato. Estas son las circunstancias que observan quienes plantean aquel dilema: el problema de la lista Verde no será, en las próximas elecciones, ganar o perder; sino más bien sobrevivir.