Deuda: arreglarla es necesario pero no suficiente

Tres dólares separan la propuesta oficial de la de los acreedores; habría contraoferta con modificaciones jurídicas. Si hubiese default, faltarían dólares y podrían generarse presiones cambiarias, además del efecto en el crédito al sector público y privado. El crecimiento en el 2021 se basará en el consumo y la sustitución de importaciones.

La diferencia económica entre el Gobierno y los acreedores por el canje de la deuda es de tres dólares. Es impensable que por esa brecha se caiga la posibilidad del acuerdo; en el Ministerio de Hacienda analizan una mejora desde lo jurídico para tratar de avanzar. Eduardo Fracchia, economista del IAE Business School de la Universidad Austral, indica que si bien es “relevante” la postpandemia es clave el corto plazo porque condiciona al futuro. En esa línea destaca la negociación de la deuda: “Sería lamentable que después de tanto esfuerzo y faltando tan poco no se cierre el tema de una vez”.

“En los hechos parece que se estaría materializando un ‘pacto de espera’, una ventana de cuatro meses de negociación. Hay un consenso general de aprobación sobre cómo se ha llevado el proceso de negociación. Así y todo pareciera que falta capacidad de cerrar diferencias que no parecen tan grandes en el plano de los montos por pagar y de condiciones legales”, explica.

El éxito en la negociación se presenta como una “condición necesaria pero no suficiente” para la recuperación económica. “Si hubiese default, faltarían dólares y podrían generarse presiones cambiarias, además del efecto en el crédito al sector público y privado”, asegura.

Sobre la macro, Fracchia señala que la inversión es “anémica”. El crecimiento en el 2021 se basará en el consumo y la sustitución de importaciones, mientras que “las exportaciones serán la rueda de auxilio de este proceso, pero no un protagonista central”. Enfatiza que la inflación está amesetada por los congelamientos de tarifas y precios, y la recesión.

Con respecto al sector externo, Fracchia afirma: “Existe gran potencial de exportación, si no hubiese retenciones. La demanda mundial de alimentos no ha cedido, esto es positivo para el precio de nuestras commodities agrícolas. A mediano plazo (cinco años), si no hubiese retenciones podría llegarse a 200 millones de toneladas de cosecha”.

En cuanto a medidas de gobierno en estudio o implementación, el impuesto a las grandes fortunas continúa demorado: “El ministro Martín Guzmán lo apoya, no así al blanqueo. Pareciera también que llega la moratoria impositiva. Siguen funcionando el régimen de IFE y de ATP. En cuanto al crédito, lo que llega efectivamente es menor y se destina a monotributistas y autónomos. A su vez, el préstamo bancario a Pymes es acotado, quizás inferior al 20% de las firmas”.

En ese escenario, el economista insiste sobre la deuda: “Es de destacar que los bancos se encuentren con un volumen importante de depósitos y generen poca masa crediticia. Si el canje de deuda se resuelve con éxito, sería un factor favorable ya que las entidades disponen de bonos en cartera los cuales pueden subir de precio. Esto sería un efecto positivo para el lado financiero de la economía local y para expandir la capacidad prestable del sector”.

Por su lado, Juan Llach destaca que si bien algunos aspectos de la economía de Estados Unidos en junio fueron positivos, junto a China y Europa que también presentan mejoras lentas; el FMI castigó el crecimiento proyectado para el 2020, compensándolo parcialmente con una mayor mejora en el 2021. En ese marco, el desempeño de Argentina, Brasil y México es “decepcionante”.

 “Sus caídas proyectadas para 2020 son sólo peores que las del Área Euro, pero las correcciones hechas por el FMI entre abril y junio fueron las más negativas, y no sorprendería que vuelvan a empeorar”, remarca.

Sobre el dólar, subraya su depreciación, no sólo respecto del euro y del oro, sino también de muchas otras monedas y de las commodities: “En realidad, todos los activos y bienes fueron afectados, pero el peso argentino fue el único activo que cayó, junto al dólar”.

“La pregunta que sigue, bastante relevante para la Argentina, es si continuara esta flojera del dólar –agrega Llach-. En nuestra opinión, continuará sólo si la pandemia vuelve a agravarse o si resultan fallidos los pronósticos de la cercanía de la vacuna. De no ser así, la Reserva Federal aumentará sus tasas de política monetaria y el dólar se fortalecerá. Por lo tanto, aunque hoy estamos mejor que el mes pasado, es poco probable que la Argentina se beneficie significativamente de una sostenida o mayor desvalorización del dólar. Más probable es que pueda aprovechar una mejora proveniente del debilitamiento de la pandemia -que no es poco- y de la consecuente mejora del crecimiento global”.