El municipio se prepara para enfrentar el peligro

El Gobierno municipal continúa fortaleciendo sus estrategias en el abordaje de la crisis sanitaria. Sus funcionarios reconocen que van a aparecer nuevos casos del covid-19, pero aseguran que la ciudad está preparada para afrontar el impacto.

Por Gabriel Marclé

¿De qué manera abordar aquello que se considera inminente, casi inevitable y al mismo tiempo peligroso? El Estado planifica y ejecuta medidas que buscan estar un paso delante de la problemática, pero no siempre se logra esto, teniendo que improvisar y tropezar hasta encontrarle la vuelta. El Ejecutivo municipal se encuentra atravesando días de extrema alerta, ajustando perillas que días atrás le trajeron problemas e intentando que los problemas venideros puedan encontrarse con una respuesta rápida.

“Hemos logrado fortalecernos, creemos que estamos presentes en cada arista de esta problemática sanitaria, más preparados”, aseguró el funcionario municipal al referirse a las políticas preventivas que se vienen implementando desde la Municipalidad. Pero, ¿preparados para qué? “Estamos esperando la llegada de casos”, afirmó.

Es cierto que el avance del Covid-19 en la provincia de Córdoba es más rápido que nunca, pero hablar de casos nuevos en una ciudad que no registra positivos desde hace un centenar de días es motivo de alarma. La respuesta a la pregunta “¿qué ocurriría si aparecen nuevos casos?” parece estar en los hechos más cercanos, marcados por la incertidumbre y las versiones encontradas.

“No vamos a cometer los mismos errores”, manifiestan desde el Palacio de Mojica respecto a la polémica suscitada días atrás, con la confirmación y posterior desmentida del nuevo caso de Coronavirus en Río Cuarto. Los funcionarios municipales se comieron la curva, mientras el COE llamaba a la paciencia y esperaba por los estudios del Laboratorio Central de Córdoba.

El blooper obligó a marcar nuevas directivas en uno de los puntos primordiales del manejo de crisis: la comunicación. El “no cometer los mismos errores” refiere a no caer en la ansiedad que proponen los trascendidos periodísticos o la inmediata reacción social, sino afrontar las nuevas informaciones con el grado de srenidad que demanda la creciente preocupación en torno a la pandemia.

La inminente aparición de nuevos casos no tiene fecha. Puede ser hoy, mañana, en unas semanas o el mes próximo, pero más de un integrante de la mesa chica del Ejecutivo municipal plantea que “no hay manera de zafar” de los contagios. Sin embargo, estos mismos consideran que un escenario de rebrote para una ciudad como Río Cuarto tendría un menor impacto que el observado en localidades de menor volumen poblacional.

“Si te fijas como se expande la pandemia, es difícil creer que sigamos estando en la burbuja que estuvimos todo este tiempo. Hay pueblos de la provincia que tuvieron muchos casos en un día, imagínate que si eso ocurriera en Río Cuarto estaríamos hablando de una catástrofe. Pero nos estamos preparando mucho para que esto no pase, tenemos con qué hacerle frente a esto”, explicó otro integrante de la gestión municipal.

 

La preparación sanitaria

Ante la eventual aparición de nuevos casos, se tiene en claro que una cosa es la comunicación y el impacto que genera en la población, pero otra muy diferente es el tratamiento directo del aspecto sanitario. Controles, trazados y protocolos, elementos que deben funcionar sin ningún margen de error. Un sistema bien aceitado permitirá que la llegada del Covid-19 a la ciudad se selle lo antes posible.

El primer factor de la potencial reaparición tendrá como protagonista a los controles. Por fuera del aspecto “propagandístico” de las intervenciones oficiales en cada tarea preventiva -el “protocolo selfie” al que hizo referencia Alfil en artículos anteriores-, existe un interés genuino por la conformación de numerosos equipos dispuestos en los puestos sanitarios de los ingresos a la ciudad, operativos que prestan especial atención al cumplimiento de las medidas sanitarias.

Con las multas que rigen desde ayer en toda la provincia, los agentes municipales agudizarán sus observaciones del comportamiento social, disponiendo de más personal abocado a los controles y multas por no usar barbijo o incumplir con los regímenes de reuniones dispuestos por el COE Central. De esta manera, el oficialismo buscará hacer oídos sordos a las critícas opositoras y concentrar todos los esfuerzos en visibilizar el funcionamiento 24-7 de sus políticas de lucha contra el avance del virus.

Pero la alerta se extiende a cada brazo de la estrategia municipal, más cuando la voz del intendente Juan Manuel Llamosas denota rasgos de una mayor preocupación. Resta salir a las rutas para observar que los controles sanitarios tienen a todos con el corazón en la boca. La llegada de camioneros de otras provincias y de países limítrofes son razón suficiente para aumentar el pánico de quienes trabajan en los controles sanitarios.

“Es así, nos dicen que frenaron a uno con síntomas y se nos hiela la sangre, pero tenemos que seguir trabajando. La verdad es que parece una lotería, como que en cualquier momento aparece”, contó un participante del operativo sanitario dispuesto en los márgenes de la ciudad. Aumenta la ansiedad, esa que está causando estragos en el bienestar psicológico de quienes toman las decisiones difíciles, según deslizaron fuentes cercanas a la gestión municipal.

Ya lo dijo alguna vez el ex presidente Mauricio Macri, “si me vuelvo loco, les puedo hacer mucho daño”. Tan cuestionable como verdadero, cuando la población que teme por el avance del virus depende tan directamente del bienestar mental de sus gobernantes. Los picos de stress y ataques de pánico son consecuencias del miedo, y nadie está exento.

Otro de los preparativos apunta a la capacidad de atención, desde la recepción preventiva de casos sospechosos hasta el tratamiento médico de eventuales contagios. Si bien la ocupación de camas en la provincia no excede al 5% del total disponible, una de las posibilidades manejadas dentro de la planificación sanitaria considera el peor de los escenarios: un rebrote en Río Cuarto que se extienda a decenas de casos en pocos días, reduciendo considerablemente el margen de acción.

La estrategia de ataque al Covid-19 tuvo una positiva instancia previa, con la puesta en funciones de instalaciones sanitarias y la obtención de instrumentos básicos para la atención de potenciales casos. El oficialismo destaca como acción fundamental la instalación de camas en la Sociedad Rural y el campus de la Universidad Nacional de Río Cuarto, puestos que funcionan como Centros de Aislamiento, una extensión de la atención hospitalaria.

Soslayando la cuestión electoral, parece ser que la agenda sanitaria logró imponerse a fuerza de riesgos y alertas. La “marcha atrás” de una flexibilización que avanzaba a pasos agigantados obligó a poner cabeza en la salud, sin dejar de lado el “después” que tanto desvela a los actores de la política actual. “Nos preocupa mucho lo que va a pasar cuando termine esto”, expresó un funcionario del Ejecutivo, pensando que “ganarle al coronavirus” no podrá celebrarse como victoria, a raíz del desastre económico, político y social que deja a su paso.