¿Y si la instrucción presencial se convierte en cosa del pasado?

Hasta hace poco tiempo no teníamos duda acerca de lo que constituía educación universitaria y como se llevaba a cabo. De repente ocurrió la pandemia del COVID-19 y en unas pocas semanas, no solo la educacion, sino el mundo entero cambió. En la nueva normalidad,post-pandemia, es posible que el dictado de cursos presenciales será la excepción, no la regla.

Por Enrique Mu

La instrucción virtual ha estado presente en alguna forma en la mayor parte de instituciones de educacion superior durante los ultimos años y su crecimiento ha ido aumentando sistematicamente. En EEUU, el crecimiento del numero de estudiantes de educacion superior matriculados exclusivamente en cursos en linea ha ido aumentando (4% anual para estudiantes de pre-grado y 7.4% para post-grado en el período 2017-2018)1. Este crecimiento ha sido aún mayor en muchas partes de Latinoamérica y el Caribe. El Espectador, en un artículo titulado “Una educación cada vez menos física” del 29 de Enero del 2018, reportó que la tasa de crecimiento de la modalidad virtual era del orden de casi 99% en Colombia. En Argentina, la educacion a distancia tiene una larga historia y actualmente instituciones como la Universidad Argentina de la Empresa (UADE) tienen la modalidad virtual como una parte importante de su oferta educativa.

Las instituciones de educación superior ya habían implementado alguna forma de aprendizaje a distancia para ciertos cursos antes de la pandemia. Sin embargo, a pesar de haber un crecimiento constante en esta modalidad, como se explicó previamente, la gran mayoría sólo mantenían una pequeña fracción de sus cursos disponibles en formato virtual, con la excepción de ciertas instituciones que se especializaron en la educación a distancia. COVID-19 puso fin a toda resistencia al aprendizaje a distancia en sólo unas pocas semanas. El profesorado no tuvo más opción que convertir sus cursos a un formato en línea porque, a menos que un curso se convirtiera a formato virtual, no se podría enseñar durante la pandemia. Si bien aún habrá discusiones sobre la efectividad de la entrega virtual después que terminen las cuarentenas, la realidad es que casi todos los cursos están ahora disponibles y se pueden enseñar en línea. En EEUU, las instituciones educativas se han planteado la pregunta si es ético el forzar a los estudiantes a que se re-incoporen fisicamente a clases dado el riesgo de contagio (ademas de considerar la posibilidad de ser enjuiciados en caso de muerte por contagio de algun estudiante). La respuesta parece ser que las universidades van a optar por ofrecer los cursos en ambas modalidades, presencial y virtual, y dejar que el estudiante (y profesores) escojan bajo su propio riesgo. Aunque el cambio repentino a la instrucción virtual ha sorprendido a muchas instituciones en los EE. UU. sin estar preparados para asumir el reto y Latinoamérica y el Caribe han tenido dificultades para adaptarse al nuevo formato, el mayor cambio en la educación podría ocurrir debido a la repentina aceptación y respetabilidad de los cursos en línea masivos y abiertos (MOOC).

En el año 2011, la Universidad de Stanford ofreció en línea y en forma gratuita un curso de inteligencia artificial en el cual se inscribieron 160,000 estudiantes de todo el mundo. Esto impactó grandemente a uno de los profesores, Sebastien Thrun, y lo llevo a fundar la primera compañía, Udacity, en ofrecer este tipo de cursos. Actualmente hay muchas más compañías como Coursera, Udemy y consorcios de instituciones de educación superior, como edX, que ofrecen cursos MOOC. Al proporcionar instrucción a cientos de miles de estudiantes en todo el mundo, estas compañías alcanzan economías de escala impresionantes y pueden ofrecer cursos y programas personalizados y modernos en un corto período de tiempo. Hasta hace poco, la aceptación por crédito de un curso MOOC de Coursera, “Interacción hombre-computadora”, por parte de la Universidad de Helsinki en el 2012 se consideraba una rareza propia de Finlandia. Sin embargo, muchas universidades muy respetadas también han comenzado a producir sus propios MOOC por créditos en los EE. UU. y en la región de Latinoamérica y el Caribe. En los EE. UU., El MIT creó el MITx sin fines de lucro en 2012. Harvard, así como otras instituciones como la Universidad de California, Berkeley, el Sistema de la Universidad de Texas, la Universidad de Boston y otras, se han unido al grupo, que ha sido renombrado como edX. Esto muestra que las grandes instituciones con mucha creatividad pueden unir esfuerzos para producir MOOCs.

En América Latina, la Universidad de Sao Paulo en Brasil (2013), en asociación con Coursera, y la Universidad Autónoma de México (2019), en asociación con Veduca, también han comenzado a ofrecer MOOCs. ¿Porqué es esto importante? Un enfoque MOOC ofrece el modelo financiero ideal para las instituciones de educacion superior (el costo por estudiante es muy bajo) y para los estudiantes (el costo de la matrícula del curso es muy baja). Una señal de esta aceptación es que varios de estos proveedores de MOOC, p. ej. edX, han comenzado a ofrecer títulos incluso a nivel de posgrado a precios de matrícula muy asequibles.

La aparición de los MOOCs puede hacer que el papel del profesorado cambie también. Si se hiciera una comparación entre el teatro (donde la obra es el producto final) y la academia, se podría decir que en el modelo educativo actual el profesorado es el productor, guionista, director de escena y actor principal, todo en uno. Este modelo ya no es sostenible. Los estudiantes se han convertido en clientes y, de manera similar a su demanda de obras atractivas e interesantes, exigen cursos que satisfagan sus intereses individuales específicos, de una manera entretenida y a costos de matrícula muy bajos.

En un escenario optimista, el papel del profesorado puede ser el de generalistas expertos que, de manera similar a un director de orquesta, aseguren el desempeño armonioso de los especialistas en tareas. En un escenario pesimista, el papel principal del profesorado puede ser el de los guionistas o, si no trabajan con el guión original, se convertirán en adaptadores de guiones; es decir, curadores (curators) del material académico. Con suerte, algunos profesores aún podran enseñar su propio contenido, es decir, desempeñar el papel de actor principal en el teatro educativo. Sin embargo, es probable que las organizaciones productoras decidan quién es un instructor “comercializable” o tal vez crearán, a través de técnicas de inteligencia artificial, versiones digitales adecuadas de los profesores para proporcionar una instrucción perfecta. Aún así, se necesitan grandes maestros para impactar a los estudiantes de una manera que ningún algoritmo lo puede hacer. De modo que la instrucción presencial aún será necesaria pero constituirá el detalle final y dosificado de la educación, no su caballo de batalla. Es decir, la época en que todos los estudiantes de educación superior recibían instrucción presencial la mayor parte del tiempo en la mayoría de los cursos será un recuerdo del pasado.

i-PhD Business Administration, University of Pittsburgh, U.S.A. Director Sociedad Latinoamericana de Estrategia (SLADE). Este artículo está basado en parte en un extenso ensayo comparativo del futuro de la educación post-pandemia entre EE. UU., Latinoamérica y el Caribe, a ser publicado en Inglés por este autor en Latin American Studies Association Forum, Summer 2020, Volume LI, Issue 3.

  1. MOOC por siglas en Inglés correspondiente a “Massive Online Open Courses”
  2. “Online Enrollments Grow, but Pace Slows” by Doug Lederman, Inside Higher Ed, Dec. 11, 2018