El PJ administra tensiones entre sus líneas sucesorias

El peronismo cordobés ha creado -cuanto menos- dos líneas sucesorias, encabezadas por el intendente Martín Llaryora y el vice gobernador Manuel Calvo. Y parado sobre ese esquema domina Hacemos por Córdoba.

Por Felipe Osman

Cuando las últimas elecciones provinciales se acercaban y, después de largas semanas de suspenso, el gobernador anunció quien sería su compañero de fórmula, a no pocos sorprendió escuchar el nombre de Manuel Calvo.

Cuando la noticia decantó, apareció una explicación: el hombre del departamento San Justo era un contrapeso para la figura ascendente de Martín Llaryora, oriundo de las mismas pampas. El contrapeso que crea el equilibrio.

En política, un único heredero no necesita ganarse el favor de su causante. Y un causante con un único heredero no puede testar.

En esa inteligencia, Juan Schiaretti ha sabido crear -cuanto menos- dos líneas sucesorias. Y administrando las tensiones entre ellas puede controlar los destinos del peronismo aún estando inhibido para postularse a un nuevo período al frente de la Provincia. En palabras más llanas, ha encontrado la cura -o la muleta- para el síndrome del “pato rengo”.

Esta es la lente bajo la cual muchos deciden observar los movimientos que a diario se dan en los entornos del intendente y el vice gobernador. Los dos “número 1” después del gobernador.

El primero, fuerte en la capital. El segundo, fuerte en el interior, en buena medida, gracias a la intensidad en el trato con los intendentes que le ha ofrendado ser el creador de los COE locales.

El jueves de la semana pasada los concejales viguistas asistieron a una reunión de Zoom en la que su máxima referente, la diputada nacional Alejandra Vigo, les indicó cerrar filas en torno del intendente. La consigna principal fue “respaldar a Martín”. La segunda, apoyar al titular de la bancada oficialista, Juan Domingo Viola, que venía de recibir duros cuestionamientos de sus compañeros de bloque, a quien achacaban no guardar bien los intereses del espacio. La queja, una presunta disparidad en el reparto de espacios en el que el viguismo saldría perdiendo.

Vigo no se hizo eco de estos reclamos y, más aún, pidió a sus referentes territoriales de toda la ciudad intensificar su presencia en el territorio. La preocupación frente a una situación social adversa crece, y en ese escenario el viguismo es el espacio que dispone de las estructuras necesarias para contener a los sectores sociales más desfavorecidos. Esta es otra invaluable ayuda al intendente.

El juego en equipo es una constante. Pero, desde luego, no una que anule el juego.
En las últimas semanas dos legisladores con peso propio que llegaron a la Unicameral bajo el ala de la primera dama provincial iniciaron un acercamiento con el vice gobernador. No parece haber sido un movimiento inconsulto. Parece, más bien, un movimiento que busca administrar la tensión que existe entre referidas líneas sucesorias que el peronismo ha echado a rodar.

El mensaje, interpretan observadores avezados de cada movimiento interno del PJ, estaría dirigido hacia el Palacio 6 de Julio. El apoyo en la gestión es una constante. En cuanto al juego político, nadie ha testado aún, y es necesario cuidar del favor del causante. Probablemente, calibrando el reparto.