Una canción sin descarte

A 36 años de su grabación original y con Tina Turner ya octogenaria, el dejay noruego Kygo remixó el tema “What’s Love Got To Do With It” y lo volvió a poner de moda. Algún mérito tendrán sus compositores en ese fenómeno de que un hit no pierda vigencia.

Por J.C. Maraddón

Se ha construido toda una leyenda alrededor de los personajes que desfilaban por la sede de Apple, la compañía que fundaron los Beatles a fines de los años sesenta para usufructuar su marca y, de paso, promover a otros artistas. Si bien hay quienes le adjudican a este emprendimiento la catástrofe financiera que llevó al grupo a su disolución, no quedan dudas de que esa empresa reflejó con fidelidad lo que era el espíritu de la época: unos jóvenes que se habían vuelto millonarios gracias a la música invertían su fortuna en auspiciar la carrera de otros jóvenes que, lamentablemente, no iban a correr igual suerte.

Dentro del equipo de trabajo que aportaba combustible creativo a ese caldero, se contaba una pareja de compositores de origen escocés, Benny Gallagher y Graham Lyle, quienes tras algunas temporadas como parte del grupo The Tulsans en su país de origen, se desplazaron hacia Londres y fueron fichados por Apple como autores de canciones. Su capacidad para crear piezas de un pop exquisito, además de su talento como vocalistas e instrumentistas, los impulsaron a lanzarse como dúo en 1972, bajo el obvio nombre de Gallagher and Lyle, aunque recién en la segunda mitad de los setenta alcanzarían un suceso resonante.

En 1980 la dupla se separó por primera vez, pero su pericia compositiva iba a ser aprovechada al máximo por la industria discográfica, que por separado o juntos los seguía necesitando como fabricantes de éxitos. En realidad, ha sido esa tarea la que finalmente los ha llevado a trascender y a escribir su nombre en la historia musical del siglo veinte, por más que siempre son los intérpretes los que reciben el beneplácito del público, en tanto que los autores quedan, la mayoría de las veces, relegados a la penumbra y son apenas mencionados en las carátulas de los discos en los que han contribuido.

El productor Terry Britten reclutó a Graham Lyle a comienzos de los ochenta para renovar el repertorio del veterano Cliff Richard, pero de todo el material que elaboraron para él, hubo un tema que fue rechazado. La canción se llamaba “What’s Love Got To Do With It” y corría con la desventaja de que su letra ponía en jaque el amor romántico. Tina Turner, que intentaba reflotar su carrera solista, tampoco se entusiasmó demasiado con cantarla, hasta que finalmente desde el sello Capitol la convencieron para que la grabara como parte de su disco “Private Dancer”, de 1984.

Lo que vino después es conocido por todos: el single la llevó otra vez al número uno de los charts, un sitial que no había visitado por más de un decenio. “What’s Love Got To Do With It” hizo que su trayectoria rebotara y que retornase a los primeros planos, a una edad en la que otros comenzaban a declinar. Tan poderosa fue aquella repercusión, que la película de 1993 sobre la vida de Tina Turner lleva ese mismo título. Y ahora, 36 años después, con la diva del soul ya octogenaria, el dejay noruego Kygo remixó ese tema y lo volvió a poner de moda.

Al escuchar esta nueva versión, es imposible no percibir allí la mano experta de Kygo para aportarle un toque de tropical house a una canción que ya en su origen, además de la vocalización excelsa de Tina Turner, presentaba una cadencia apta para ser traducida en ese estilo. Sin embargo, no menor es el mérito de sus compositores originales, herederos de aquella locura que envolvía a la Inglaterra de finales de los sesenta. Ellos, que participaron de la cocina del pop, han sido los responsables de dotar de un carácter imperecedero a un hit imposible de descartar.