Interna PJ: Vigo ordenó cerrar filas en respaldo a Llaryora

La jefa del PJ capitalino bajó el tono a las internas entre los ediles que integran su espacio y el olguismo y respaldó a Juan Domingo Viola en la Jefatura de Bloque. Envío un mensaje de unidad y destacó la importancia de acompañar al intendente.

Por Felipe Osman

El jueves de la semana pasada, en la reunión de bloque en que se presentó el proyecto de Emergencia del Transporte junto a otras dos iniciativas que incrementaban las competencias del Esop (ahora COyS) y la Tamse, la interna del bloque Hacemos por Córdoba parecía haber alcanzado el punto de ebullición.

Los concejales viguistas entendieron que un nuevo empoderamiento del ente que capitanea Victoria Flores, concediéndole facultades para participar también en la prestación del servicio de transporte, representaba una nueva afrenta para el PJ capitalino, al que entienden se ha perjudicado incesantemente en ventaja del olguismo (o si se prefiere, ex olguismo) que ha logrado gran representación en el gabinete y al que se han concedido muchos otros espacios menores.

Los viguistas no tardan en pasar revista y recordar que importantes carteras como el Esop y la mismísima Secretaría de Gobierno se encuentran a cargo de Flores (hija de Olga Riutort) y su esposo, Miguel Siciliano, y también memoran con desasosiego que los CPC Rancagua y Villa El Libertador, junto a la Unidad Ejecutora de la Zona Sur, descansan todos en poder de representantes del mismo sector. Renglón seguido destacan que no debería darse la espalda a la militancia del PJ Capital, a su entender, la principal responsable de los trabajos de campaña en las semanas previas a las elecciones de mayo de 2019.

Con mayor o menor frontalidad, todos los concejales viguistas reclaman lo mismo. Y esa tensión llegó a su cénit cuando, en la referida reunión, varios de sus compañeros de bancada le achacaron al titular del bloque, Juan Domingo Viola, que no representada los intereses del viguismo, espacio que no sólo lo llevó a su banca sino también a ser electo como su “primus inter pares”.

Dos de los concejales viguistas se retiraron de la reunión y, los que se quedaron, lo hicieron notoriamente a desgano.

Después de semejante cortocircuito el día antes de una votación clave hubo decenas de llamados cruzados y se bajó una línea clara: primero había que respaldar el proyecto que Llaryora necesitaba para destrabar el conflicto del transporte, y después se haría una reunión entre todos los concejales del viguismo y la diputada nacional para escuchar a cada uno y definir, llegado el caso, un curso de acción.

En esa semana los viguistas se prepararon para dar cuenta de los movimientos que más les disgustaban, pedir que el bloque fuera reordenado, exponer -algunos de ellos- su disconformidad con el rol de Viola en la bancada y plantear la necesidad de que se designara a alguien más para representar los intereses del viguismo, aún sin que esto significara un cambio formal en las autoridades del bloque.

Entre los nombres más mencionados para asumir un rol de liderazgo dentro del espacio estaban los de Soledad Ferraro y Pablo Ovejeros, aunque las permanentes versiones de que este último sería un número puesto en una secretaría del Ministerio de Desarrollo Social de la Provincia lo alejaban de ese lugar.

Toda esta hiperactividad entre los concejales del viguismo causó incluso alguna preocupación en el olguismo, y otro tanto de ansiedad ente los ediles del delasotismo, ya que de prosperar el reclamo de los viguistas, ellos esperarían hacer lo propio a su turno, con la idea de mejorar su representatividad entre los equipos de gobierno.

Lo que siguió a toda esta expectativa generada fue muy distinto de lo esperado. La reunión no fue tal, sino que se llevó delante de manera virtual, a través de la plataforma zoom, y el mensaje que llegó desde arriba estuvo lejos de ser una arenga a los propios para ir por la conquista de nuevos espacios. Todo lo contrario.

Para su sorpresa, los concejales viguistas se encontraron con una charla amena y tranquila con todos los concejales del bloque en la que Vigo destacó, en todo momento, la necesidad de apoyar a “Martín” (Llaryora), y sin asperezas pidió a Viola que se esfuerce por contener a todos los ediles de la bancada a la vez que reafirmó su autoridad dentro de la parcela de Hacemos por Córdoba en el Concejo.

Aunque esto extrañó a varios de los ediles viguistas, que esperaban un discurso mucho más encendido y algún que otro reproche al presidente de la bancada, o algún enojo con el reparto de lugares que se está haciendo en el Palacio 6 de Julio, quienes más de cerca conocen a la primera dama provincial jamás pensaron lo mismo. Convencidos, apuntan que la diputada no tiene ninguna intención de cogobernar, que prueba de ello es la distancia que ha tomado para no entorpecer el liderazgo del intendente, y que las prioridades siempre han estado muy claras: respaldar al Ejecutivo para que el peronismo haga una buena gestión de la ciudad.