El Panal avisa: funcionario infractor, se va

El Ejecutivo provincial le pidió a todo el gabinete responsabilidad y estricto apego a las normas sanitarias. Buscan evitar papelones políticos (efecto Gill).

Yanina Soria
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Desde el gobierno de Córdoba describen este momento como el más crítico en términos sanitarios y epidemiológicos desde que arrancó la cuarentena.

Sólo en cuestión de días el número de contagiados diarios se duplicó y el virus atacó desenfrenadamente a localidades que, hasta aquí, habían podido blindarse y que gozaban de una mayor apertura rumbo a la nueva normalidad. Lo hizo con tal virulencia que en varias zonas debieron volver a la fase 1 por un tiempo determinado.

La Provincia busca evitar por todos los medios un retroceso general pero los sanitaristas ya advirtieron que, si la situación se descontrola, el aislamiento social y obligatorio estricto será uno de los caminos seguros para la contención de la pandemia.

Es por ello que, desde hace unos días, el gobernador Juan Schiaretti salió públicamente a pedir mayor compromiso y responsabilidad individual de los cordobeses mientras que en paralelo el Gobierno desarrolla una campaña agresiva en esa línea.

Desde el Centro de Operaciones de Emergencias (COE) Central sostienen que casi la totalidad de los casos detectados en las últimas semanas están ligados directamente a transgresiones de los cordobeses a las nuevas pautas establecidas.

De allí que hubo un endurecimiento en la postura de la Provincia desde donde se resolvió un bloqueo parcial del territorio (habilitando sólo algunos de los ingresos terrestres); el cumplimiento de una cuarentena de 14 días para quienes ingresen a Córdoba; se redujeron las reuniones familiares a un solo día; y se fijó un duro régimen sancionatorio para quienes incumplas las restricciones vigentes, entre otras.

Frente a este panorama, desde el Ejecutivo cordobés también hubo una fuerte y contundente bajada de línea a todo el gabinete: funcionario que viole las normas sanitarias (y que sea detectado, claro está), funcionario que se va.

Así de claro, dicen las fuentes consultadas, fue el mensaje que les hizo llegar el propio Schiaretti quien, por cierto, integra el grupo de riesgo por su edad y por la diabetes que lo afecta. En ese sentido, también hubo un pedido de morigerar, al menos por un tiempo, las salidas de los funcionarios más estrechos al interior provincial en el marco de las obras, inauguraciones y entrega de programas que habitualmente se hacen.

Hasta ahora, en el gobierno de Córdoba no hay funcionarios que reporten haber sido contagiados mientras que esta semana el intendente de Oncativo, Gastón Re, se convirtió en el primer jefe comunal local con Covid-19.

En el Panal quieren predicar con el ejemplo, sobre todo cuando en breve comenzará a regir la ley que fija, por ejemplo, multas de cinco mil pesos por no usar el tapabocas; de diez mil a quienes incumplan con el límite horario y días habilitados para actividades; y de hasta 100 mil pesos para quienes excedan las reuniones sociales con más de 30 personas, entre otros.

Pero, sobre todo, el pedido de prolijidad y buen comportamiento a todos sus funcionarios, tiene que ver con evitar papelones políticos y polémicas como la que protagonizó el cordobés Martín Gill, intendente en uso de licencia de Villa María y actual secretario de Obras Públicas de la Nación. Su test dio positivo y la Justicia investiga si violó la cuarentena ya que aseguran que asistió a un cumpleaños familiar donde se excedió ampliamente el número de asistentes permitido.