Fin de novela electoral: UCR vota 6/12 (fecha De Loredo)

El Congreso Provincial de la Unión Cívica Radical aprobó el sábado el calendario electoral que tanto había alterado los nervios de los correligionarios.

Por Alejandro Moreno

El Congreso Provincial de la Unión Cívica Radical aprobó el sábado el calendario electoral que tanto había alterado los nervios de los correligionarios. Como impulsara la mayoría comandada por Rodrigo de Loredo en la Mesa Ejecutiva del Congreso (básicamente, los aliados de la Liga Sumar), covid-19 mediante habrá elecciones el 6 de diciembre, y renovación de autoridades el 20 de ese mes.

La Casa Radical fue el epicentro del plenario del Congreso, porque en el salón de la planta baja estuvieron reunidas las autoridades, pero la enorme mayoría de los 122 miembros de este organismo partidario participó desde su casa por el sistema de videoconferencia. La UCR hizo una demostración de modernidad, obligada por las circunstancias.

Las internas para la renovación de las autoridades partidarias debían realizarse, originalmente, en agosto, para que el recambio se produzca en septiembre. Pero la pandemia y el aislamiento social que se dictó volvió imposible realizar las elecciones y obligó a pensar en una prórroga de los mandatos.

Comenzó en la UCR, entonces, un tira y afloje entre el Comité Central y la Mesa del Congreso, presididos por Ramón Mestre y Rodrigo de Loredo, respectivamente (dos rivales históricos que apenas hicieron una tregua de conveniencia el año pasado para competir contra los candidatos de Mauricio Macri: Mario Negri y Luis Juez).

El Comité Central le pidió al Congreso que fije las elecciones para el 22 de noviembre y el recambio para el 10 de diciembre, fecha muy bonita en el calendario radical porque recuerda la asunción de Raúl Alfonsín en 1983. Como De Loredo pisó la pelota porque entendía que había plazos legales sin vencerse, el Comité apuró el juego y fijó el 9 de agosto y el 10 de septiembre como fechas de elecciones y traspaso de los mandos. Luego, la Mesa de De Loredo corrigió el calendario: 6 y 20 de diciembre.

Detrás de la pulseada deloredista había varias motivaciones: una, la más evidente, la de demostrar que podría imponerse a Mestre aunque sea en el manejo del lápiz sobre el almanaque; otra, la de restarle al Comité el manejo absoluto del proceso electoral. Los mestristas solo vieron egoísmo en De Loredo, y lo señalaron repetidamente como alguien a quien el deseo de protagonismo colocaba en peligro la institucionalidad del partido.

En el plenario del sábado, además, se aprobó el balance 2019 de la Unión Cívica Radical, con el voto de la inmensa mayoría de los congresales (aquí sin diferencias entre mestristas, deloredistas y negristas), aunque sí hubo algunas voces en disidencia. Por ejemplo, el intendente de Bell Ville, Carlos Briner, y los congresales de la nicolacista Fuerza Renovadora votaron en contra, argumentando que no podían aprobar el balance “a libro cerrado”, es decir sin conocer los números.

Los nicolacistas, además, pidieron que el Tribunal de Conducta avance sobre los casos de los radicales que fueron candidatos por la alianza Juntos por el Cambio en las elecciones provinciales del 2019. Esa coalición estuvo formada por el PRO, la Coalición Cívica-ARI y el Frente Cívico, y enfrentó a los candidatos de la UCR. La moción fue rechazada, y en el radicalismo parece que no habrá castigos para los disidentes.