Titanes en el Frente de Todos (contra todos)

La interna peronista está que arde. ¿Será real? ¿o solo será una puesta en escena como las de Karadagián?

Por Javier Boher
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Ayer mismo cronicábamos sobre las dificultades de mantener las internas aplicadas mientras se enfrentan los meses más delicados que el país ha visto en décadas. Así es que, precisamente, la coalición peronista de gobierno no está atravesando sus lunas de miel.

Mientras todos celebraban hace más de un trimestre las dotes de estadista del presidente, ahora eso parece estar diluyéndose como el espejismo como muchos pronosticaban que sería. Las crisis de este tipo han sido oportunamente estudiadas por la ciencia política, que determinó que eventos epidemiológicos como el actual terminan pasando factura cuando llega el siguiente turno electoral.

Aunque todavía falta un año para que se inicie la campaña para las PASO (si es que para entonces siguen existiendo) muchos ya están sacando cuentas para lo que se viene. En realidad, están pensando en quiénes quieren que sean sus compañeros cuando llegue el momento del combate.

Así, es lógico que se acrecienten las rispideces que estuvieron bien contenidas cuando el rival en común era Mauricio Macri. Sacando a ese enemigo del medio, rápidamente la desconfianza vuelve a regir los vínculos entre los miembros del Frente de Todos.

De Bonafini, Cortinas y Almeida

La primera en pronunciarse -tal como fuera cronicando ayer- fue Hebe de Bonafini, que (aprovechando el velo de santidad que le confiere la titularidad de Madres de Plaza de Mayo) se dirigió en duros términos al presidente.

Lo que parecía una advertencia de todo un colectivo se terminó mostrando como una opinión personal de uno de los satélites a través de los cuales se suele expresar la vicepresidenta. Taty Almeida y Nora Cortinas (otras dos madres de alto perfil) salieron a criticar a la titular de la organización de DDHH.

La primera de estas se posicionó a favor del presidente, cuestionando a Bonafini por poner piedras en el camino. La segunda fue para el otro lado: mientras Hebe dijo que no había que sentarse con cómplices del terrorismo de Estado, Cortinas dijo que los genocidas están en el gobierno. Arde esa interna, marcada por un pasado personal y doloroso.

Grabois, De Vido y Cúneo

Los otros que tuvieron su tiroteo fueron Juan Grabois, Julio De Vido y Santiago Cúneo. Cuando el ex Ministro de Planificación Federal apoyó por Twitter la carta de Madres de Plaza de Mayo, el dirigente social lo cruzó fuerte, acusándolo de haber hecho negocios con muchos de los que salían en la foto con el presidente.

Rápidamente, De Vido le recordó los acuerdos por ayuda social con la ex ministra Stanley, acusándolo de vivir de los pobres y victimizándose por haber terminado preso en el gobierno de Macri.

Santiago Cúneo (conocido antisemita de los medios) se plantó al pretendido dirigente antisistema, acusándolo de hippie mugriento y de enemigo del peronismo. A esta altura, todo parece indicar que los únicos enemigos del peronismo son los mismos miembros del espacio.

Todos esos cruces dejan en evidencia que hay una interna esperando por hacer erupción. Afortunadamente, el meme del perro grande y el perro chico que aplicaría aquí es sólo un chiste: en tiempos del perro grande, estás internas peronistas se resolvían a los tiros, mientras que acá ya parecen haber aprendido que son mejores las salvas del ciberespacio (aunque cada tanto se arrojen algún occiso).

Es muy pronto para saber cómo decantará esto en los próximos meses, aunque las amenazas de Grabois de que esto puede traer conflicto social y toma de tierras no parece ser una simple puesta en escena. Nunca hay que confiarse de que los estúpidos sean inofensivos, porque en su afán por hacer estupideces no les importa quién pague por todo.

Hasta ahora, todo esto parece ser como esos programas de catch que alguna vez supieron dominar la pantalla televisiva, como Titanes en el Ring o 100% Lucha.

Ahora los titanes están a los tortazos sobre el ring del Frente de Todos. Hay que esperar si de acá a un tiempo esto se mantiene, o si es una puesta en escena como las que ejecutaba la troupe de Karadagián, con un armador del espectáculo que al terminar la jornada contaba los dividendos de lo que dejaban las peleas entre sus empleados.