La tensión por izquierda del FdT tiene una versión cordobesista

Un sector del kirchnerismo cordobés hace frentetodismo con oposición a Schiaretti y Llayrora, en conflicto con la línea que bajan desde la Rosada a los referentes legislativos. Primera caravana de apoyo a Alberto Fernández.

Por Bettina Marengo

¿Se puede hacer frentetodismo en Córdoba con oposición al gobernador Juan Schiaretti? Para un sector del Frente de Todos que representa a gran parte de la militancia histórica del kirchnerismo, la que creció en el divorcio entre el cristinismo y el PJ Córdoba, se puede y se debe. “Que Alberto Fernández haga lo que tenga que hacer, nosotros haremos lo que debemos: apoyar al gobierno nacional y hacer antischiarettismo”, sostienen en el espacio donde abrevan decenas de organizaciones (algunas micro) políticas, sociales y territoriales, peronistas y no, pero todas antis “pejotistas”, más gremios y partidos políticos K.

El acto público del espacio fue la caravana de autos del pasado 9 de julio, donde unos 200 vehículos se movilizaron hasta el Parque Sarmiento para respaldar a Alberto F, bancar la estatización de la Cerealera Vicentin y repudiar las políticas de ajuste de los representantes de Hacemos por Córdoba, Schiaretti y el intendente capitalino Martin Llaryora. En algún sentido, se trata de una réplica cordobesista de la tensión “por izquierda” que está presente a nivel nacional, como quedó patente tras la foto del presidente rodeado de las figuras del establishment, en el acto del Día de la Independencia.

La posición de las organizaciones K colisiona con la línea de no fricción con El Panal que reciben desde la Casa Rosada (o de Olivos) los dirigentes del Frente de Todos cordobés con funciones institucionales en el Congreso (los diputados Gabriela Estévez, Eduardo Fernández y Pablo Carro), o en el Ejecutivo nacional. También, con organizaciones de los movimientos sociales que integran o están cerca de ambos oficialismos. De una u otra forma, han evitado o morigerado comentarios públicos sobre el recorte en la Caja de Jubilaciones o la política municipal de ajuste con los trabajadores del Suoem o la UTA.

Más que convivencia, el objetivo del albertismo y de La Cámpora es cerrar un acuerdo político-electoral con Schiaretti de cara a las elecciones fundamentales del año que viene. El acercamiento entre AF y el gobernador cordobés, sedimentado probablemente en las mutuas necesidades y en el horror a un escenario 2001, va en ese sentido. El camporismo, auténtica voz de la expresidenta, está en una suerte de política entrista en los PJ donde no tiene sitio. De ahí la negociación para que Estévez integre la mesa de conducción del PJ cordobés y para que Máximo Kirchner ocupe una de las varias vicepresidencias posibles del PJ nacional. Planes y proceso que la pandemia puso en suspenso.

En este contexto hay que leer el documento oficial del Frente de Todos, titulado “A 204 años de la Independencia”, firmado por los diputados nacionales y once partidos que integran la coalición, donde critican la herencia macrista, defienden la expropiación de Vicentin y respaldan la gestión de AF, pero sin mencionar a los locales Schiaretti y Llaroyra. Y también en ese marco están las llamadas de los diputados a los organizadores de la acción, reclamando que la suspendan, según pudo saber este diario.

En una carta abierta publicada ayer en Facebook, las organizaciones K reivindicaron el hecho político como el primer apoyo callejero que recibió el presidente desde su arribo al poder. Y valoraron la disputa de la calle con los sectores “anticuarentena”, vinculados al voto macrista, que ese mismo día salieron a reclamar por las “libertades individuales”, supuestamente conculcadas por el gobierno nacional.

“Fue para respaldar el anuncio de expropiación y rescate de Vicentin, un acierto del presidente y no una equivocación, que debió tener aún más respaldo nacional. Fue para pedir la implementación del impuesto a las grandes fortunas, la reforma tributaria y la renta básica universal, la cuarentena con derechos humanos y así también repudiar las medidas de ajuste al pueblo trabajador por parte de los gobiernos de Schiaretti y Llaryora”, expresaron los responsables en la carta. Y, de cara a la interna del Frente de Todos agregaron: “Y (fue para) poner en evidencia la complicidad de varios schiarettistas en el amplio espacio, los cuales intentaron desmovilizar y hacer fracasar la caravana”.