Schiaretti, cada vez más cerca de AF pero sin críticas a Macri

Con diversos canales abiertos y un puñado de interlocutores, la relación marcha bien pese al hiato de Vicentin. El ejemplo del tercer IFE. La Nación apuesta a la Provincia para sus planes políticos electorales futuros. Electorado compartido.

Por Bettina Marengo

Los planes del gobierno nacional en Córdoba pasan por superar el piso de 15 o 20 puntos electorales que tiene el kirchnerismo o el Frente de Todos en la provincia y para eso necesita del PJ provincial que conduce Juan Schiaretti. En esa lógica 2021 se inscribe la relación entre el presidente Alberto Fernández y el gobernador cordobés, y dentro de esa necesidad se moverán las piezas del Frente de Todos. La pandemia y la debilidad económica y financiera de la provincia (y los giros regulares de ATN y fondos para la Caja) facilitan las cosas al albertismo-cristinismo, que obviamente apuesta a una lista única de diputados y senadores en Córdoba. Los nombres saldrán de la correlación de fuerzas con el peronismo provincial en el momento de las negociaciones y todavía es prematuro afirmar si la herramienta será FdT o el cordobesismo mantendrá su sello. En cualquier caso, quien quiera participar en la relación recibe una advertencia: jugamos con la Provincia. En la elección de los candidatos tallará el albertismo y La Cámpora de Máximo Kirchner, que ya tiene in pectore a alguien para ubicar arriba.

La foto conjunta Alberto- Gringo, como le siguen diciendo en Buenos Aires al gobernador, probablemente ya sería un hecho de no estar en pandemia, y con Schiaretti en grupo de riesgo.  “Hace mucho que no viaja a Buenos Aires para evitar la cuarentena al regresar”, se lamentó a este diario un funcionario habitué del Panal. Al menos un plan para que el presidente visite Córdoba se cayó desde el inicio de las restricciones.

El gobernador sí estuvo en forma virtual en la videoconferencia de la semana pasada con los mandatarios, y el acto por el 9 de Julio. Para el aniversario 204 de la Independencia, el presidente se mostró en Olivos junto a referentes empresariales de la UIA, la Sociedad Rural, la Bolsa de Comercio, la Cámara de Comercio, la Cámara de la Construcción y el sector bancario, más el dirigente de la CGT Héctor Daer, en una imagen más parecida a Mauricio Macri que a Cristina, que al cordobés no le costó acompañar. Una pregunta posible es qué hubiera resuelto si la vicepresidenta hubiera estado en escena.

Aunque una foto dice más que mil palabras, no pasa desapercibido en la Nación que Schiaretti evite críticas al gobierno de Macri, del que fue aliado, a la herencia recibida en materia de deuda externa, o a la oposición que ejercen los llamados halcones del PRO sobre decisiones económicas o sanitarias del albertismo. El jefe de El Panal tampoco cuestionó en público el banderazo opositor del 9 de julio, que tuvo su versión en Córdoba, ni siquiera en términos epidemiológicos. En privado, varios de sus funcionarios sí lo hacen.

“No dice nada ni favor ni en contra de Macri, y eso lo sabemos. Por esa razón también Alberto siempre lo deja pegado a su gestión”, comentó una fuente nacional a este diario. “Mi amigo el Gringo Schiaretti”, suele saludarlo el jefe de Estado.

Nobleza obliga, el gobernador también mantuvo silencio con el tema Vicentin, que lo puso en una situación política incómoda con sus bases electorales. De hecho, sus espadas parlamentarias recién salieron a hablar en contra de la expropiación cuando estaba claro que la iniciativa se caía. En la Rosada asumen que el silencio del peronismo cordobés (con excepción de dirigentes como Carlos Caserio o Martin Gill, que juegan desde el año pasado en la liga albertista) sobre el gobierno anterior es, en parte, para proteger a su electorado, que es electorado de Macri y que el albertismo aspira a que sea, a futuro, también su electorado.

Mirado de cerca, luego del hiato que produjo Vicentin, las relaciones con la Nación están bien, con diversos canales abiertos. La certeza común es que pos pandemia se viene una etapa crítica en materia económica y social, que exigirá acuerdos y política.

Schiaretti se comunica con Wado de Pedro y con el secretario general de la Presidencia, Julio Vitobello. Desde la jefatura de Gabinete, Fernando Chino Navarro, tiene una relación directa con la diputada Alejandra Vigo, que a veces es Schiaretti y a veces es Vigo, pero que fue la primera línea de contacto entre el PJ provincial y el Frente de Todos a través del Movimiento Evita. En el Congreso, Carlos Gutiérrez se vincula con Máximo K, que es mucho más que un jefe de bloque. Y desde El Panal, el secretario de Estado Jorge Montoya, de alta confianza del gobernador, habla y cierra con todos en Buenos Aires. Una primera prueba de estos vínculos mixtos fue la aprobación de la tercera tanda del IFE para Córdoba.