Autopartistas: podría haber más empresas que se vayan

En los últimos 18 meses dejaron el país 17 compañías y en la última década, 47. Los datos son de la Asociación de Fábricas Argentinas de Componentes, que advierte que hay un conjunto de problemas de larga data que profundizan la crisis. En una década se perdieron 15,000 empleos directo; cayeron las exportaciones y aumentaron las importaciones.

El sector autopartista argentino –con fuerte presencia en Córdoba- no cree haber tocado el piso de la crisis. En las últimas semanas tres empresas importantes (Basf, Axalta y Saint- Gobain Sekurit) anunciaron su cierre y algunas más analizan si siguen ese camino. En ese contexto la Asociación de Fábricas Argentinas de Componentes (AFAC) presentó un análisis de la situación en el que indica que los problemas exceden largamente la coyuntura de la pandemia de Covid-19.  En los últimos 18 meses dejaron el país 17 compañías y en la última década, 47.

Para la AFAC los problemas que se acumulan y desembocan en los cierres son la falta de estímulos y la inseguridad jurídica derivada del permanente cambio de las reglas de juego que desincentivan los proyectos de inversión y la “altísima” presión impositiva sobre etapas de producción en los tres niveles de gobierno. Por ejemplo, Ingresos Brutos grava autopartes locales y no lo hace con las importadas.

Otro aspecto son las retenciones que desincentivan exportaciones de alto valor agregado local y que excluyen de su base imponible las autopartes importadas y reintegros que “no se condicen con la realidad de la presión tributaria”. El informe apunta a las leyes laborales “rígidas y generadoras sistemáticas de contingencias judiciales”; califica a los convenios laborales como “arcaicos” ya que en muchos casos datan de 1975 y “dificultan trabajar de manera acorde a la productividad demandada por la actividad automotriz”.

La protección arancelaria efectiva es negativa: el arancel promedio ponderado para las autopartes es de entre seis y siete por ciento mientras que para las materias primas es del 10% al 12% y para los moldes y matrices necesarios para los procesos de localización es de entre el 14% y el 35%. “Claramente se incita a importar las autopartes”, resume el documento.

La AFAC agrega que hay “escaso poder de influencia local sobre los procesos de decisión de las casas matrices sobre inversiones en un contexto de alta capacidad ociosa en la región” y abuso de posición dominante en el caso de algunos clientes. Enfatiza que el alto riesgo –por los vaivenes macroeconómicos, por la microeconomía y las relaciones comerciales cliente-proveedor- la tasa de descuento para la evaluación de los proyectos de inversión sea entre 40% y 70% superior en el país que en México y Brasil.

Respecto del avance de acuerdos de libre comercio automotor con Brasil y la Unión Europea, por ejemplo, la entidad señala que las reglas de origen son “insignificantes” y que se hacen “sin siquiera empezado un trabajo profundo para mejorar la competitividad; ni la sistémica país, ni dentro del sector”.

Como problemas también figuran la dificultad de acceso a la información técnica por parte del mercado de reposición independiente que genera mayores importaciones. En la Unión Europea es obligatorio la igualdad de acceso a toda la información con respecto al uso de un vehículo, sistema, componente, unidad técnica independiente, pieza o equipo y la “escasa credibilidad” sobre mecanismos de política sectorial provocada por cambios en las reglas de juego cada vez que alguna empresa incumple, como fue el caso del flex automotriz con Brasil.

“La única salida será a través el crecimiento del agregado de valor a través de la inversión, generando empleo y el aumento de la productividad que haga posible la mejora de ingresos. No será viable insertarnos en las cadenas de valor de las nuevas tecnologías y la electromovilidad si persisten las mismas condiciones que nos llevaron a la situación actual”, sintetiza el documento.

Desde 2011 a diciembre de 2019 se perdieron 15.000 empleos directos en el autopartismo; los ocupados en el sector caen cada año. El ratio importaciones de autopartes por vehículo producido pasó de US$13.000 en 2009 a US$18.500 el año pasado (en una década el déficit autopartista osciló entre US$4.000 millones y  US$8.000 millones). Las exportaciones de autopartes sumaban US$2.500 millones en 2009 y bajaron a US$1.500 millones una década después.