Multas, controles y acción en foco (receta economy friendly)

Preocupa la situación social en la Capital, donde sectores mediosbajos empiezan a solicitar bolsones, y se acentúa la pérdida de trabajos informales. Aunque hay focos abiertos, la intención es no volver a fase 1, con el argumento de que provocaría más pobreza. El espíritu de Foucault en las multas por infracciones.

Multas altas, controles de reuniones y de protocolos, más desembarco con hisopados y vallado en barrios con brotes de Covid 19, es la receta disuasiva-asistencial que, por ahora, aplicará el gobierno de Córdoba en la ciudad Capital.

Las autoridades consideran que la caída de puestos de trabajo informales y el aumento de la pobreza se agravarían aún más si se ordena una vuelta generalizada y uniforme a fase 1 de la cuarentena.

La tensión entre medidas sanitarias para contener el virus y apertura para movilizar la economía, es el dilema del momento de los gobiernos, con costos para la imagen de los dirigentes. De hecho, en las encuestas que encarga semanalmente, El Panal pregunta a los cordobeses qué les preocupa más: si la salud o la economía. En cualquier caso, el gobernador Juan Schiaretti ayer dejó en claro que no está dispuesto a dar marcha atrás con la apertura de la actividad económica, al sostener que los nuevos focos no surgieron de fábricas ni de supermercados, sino de los ingresos de otras provincias (no lo dijo, pero se refería a AMBA fundamentalmente) y de fiestas de amigos no autorizadas o con un número de familiares superior a diez personas.

En la ciudad de Córdoba, referentes del PJ provincial con asiento en la Capital, funcionarios municipales y referentes de organizaciones sociales coinciden en un empeoramiento notable de la situación social desde que se inició la pandemia. El parate de la cuarentena y la falta de dinero de quienes contratan servicios informales son una combinación demoledora, afirmaron los dirigentes que se mueven en territorio. Por eso, apuntan contener los peores registros de Covid 19 desde que comenzó la pandemia con medidas consideradas “economyfriendly”, amigables con la economía.

La novedad es que sectores medios bajos, que hasta ahora no demandaban alimentos (el bolsón era patrimonio del “pobre”), lo están haciendo. El teletrabajo que se impuso en muchos rubros en forma total o parcial, deja afuera a los sectores sin vinculación con el mundo digital. El goteo de la perdida de trabajos e ingresos es incesante, afirman. “Sin el IFE no sé qué pasaría”, remarcó un funcionario de peso que habló con Alfil. En el gobierno nacional lo saben y todo el gabinete de Alberto Fernández (posiblemente menos Martin Guzmán, que tiene que convencer a los bonistas extranjeros que el país no puede pagar más) estuvo de acuerdo en que la extensión del pago era imprescindible.

En ese marco de crisis, que en grandes conglomerados como Córdoba se traduce en pobreza e indigencia urbana, solo un aumento más importante aún del número contagios, de los contactos por infectado (Schiaretti aseguró que pasaron de diez o veinte, a treinta) y de las camas críticas hospitalarias ocupadas, llevarían al COE a pensar en una fase 1 generalizada, al estilo de las localidades del AMBA. De lo contrario, se sostendrán las medidas focalizadas: llegada al barrio, hisopados, cerco perimetral, ayuda social en caso de barrios pobres.

En cuanto a los bares y restaurantes, Schiaretti no los mencionó expresamente ayer al anunciar las medidas tributarias y financieras para sostener actividades no habilitadas (salones de fiestas, gimnasios, natatorios, etc), ni cuando dejó a salvo a fábricas y supermercados como lugares de contagio. En la ciudad deslizan que mientras no se demuestre que facilitan la transmisión del virus, seguirán abiertos. “El fin de semana se revisa todo con los números en la mano”, aclaran.

El modelo de restricción sin cambio de fase, como se dijo arriba, tendrá un soporte punitivo importante con las multas aprobadas por la Legislatura, que esta semana se reglamentarían y se comenzarán a aplicar de inmediato. “La víscera más sensible del hombre es el bolsillo”, dijo un peronista parafraseando al líder del movimiento, Juan Perón. “Somos hijos del rigor”, sentenció otro. La intención es aplicar multas disuasivas por organización de fiestas prohibidas en tipo y cantidad de participantes: una actividad que hoy es considerada la suma de todos los males. “Si una persona te organiza una fiesta de 40 personas y lo multas con 100 mil pesos, lnunca más te organiza una fiesta ni él, ni los que se enteren”, fue la versión foucaultiana que desplegó un funcionario que habló con Alfil.