Coronavirus, la munición opositora en campaña

Mientras el llamosismo busca marcar presencia en los controles sanitarios, sus rivales apuntan a las deficiencias en su avance contra la pandemia. Córdoba se empieza a cerrar acentuando las críticas de la oposición contra el COE y sus lineamientos.

Por Gabriel Marclé

Los cordobeses afrontaron un comienzo de semana cargado de novedades referidas a las acciones contra la pandemia. A las acciones legislativas que marcaron el endurecimiento de las penas por incumplir con las medidas sanitaras, se sumaron los nuevos lineamientos coordinados en conjunto por el Gobierno de Córdoba y el Centro de Operaciones de Emergencia (COE).

Los últimos anuncios denotaron la creciente preocupación por el avance del virus en la provincia, promoviendo el endurecimiento de los controles, la reducción de ingresos permitidos a la provincia y mayores restricciones a las reuniones familiares, las cuales se limitarán a un solo día de la semana.

Sin duda, las medidas repercutieron en la ciudadanía riocuartense, pero más en las estructuras políticas que advierten la cercanía de los procesos electorales. La pandemia ha dominado tanto las acciones de la Municipalidad como las de la oposición, lo que deja poco espacio para discutir cuestiones referidas a los servicios públicos, las obras y la delicada situación económica del Municipio.

El Coronavirus ha planteado el terreno en donde se disputan los votos y al mismo tiempo se presenta como la munición pesada de las fuerzas opositoras, empeñadas en remarcar que las acciones preventivas que lleva a cabo el intendente Juan Manuel Llamosas son deficientes.

Tras la marcha del 9 de julio, el posicionamiento del radicalismo ha quedado partido en dos. Por un lado, su candidato se mostró del lado de los vecinos que en el día de la independencia también se manifestaron en contra de la cuarentena. La lectura que hace un sector de la población sobre el acercamiento de Gabriel Abrile puede favorecer al objetivo de nacionalizar los comicios, pero poco tiene que ver con la otra pata estratégica del espacio, ese que apunta a destacar la situación local.

Por esta razón, sectores del radicalismo salieron a reforzar los cuestionamientos dirigidos a las políticas sanitarias del mandatario local. A los spots de Abrile advirtiendo sobre las fallas en los controles, se sumaron las advertencias de la Juventud Radical, que comenzaron la semana difundiendo una serie de fotografías a través de las cuales buscaron exponer algunos “baches” en la estrategia preventiva del gobierno municipal.

“El Municipio no está haciendo nada para evitar que el Covid-19 llegue a Río Cuarto”, indicaba la publicación realizada por la JR local, una fuerte acusación que era acompañada por imágenes que evidenciaban la realización de actividades que están por fuera de los lineamientos sanitarios del COE.

“El Gobierno Municipal del intendente LLamosas lanza una campaña de concientización por los barbijos, pero se queda en la comodidad de lo cerca: la Plaza Roca. Además, hay funcionarios que parecen estar cómodos en su zona de confort, el edificio municipal y las redes sociales. No están saliendo a los barrios, esto les impide ver que los espacios públicos están permanentemente llenos, sin ningún tipo de control y estrategia por parte del municipio”, expresaron a través de su publicación en redes sociales.

Entre reuniones sin distancia social ni barbijo y partidos de bochas en diferentes puntos de la ciudad, la oposición intentó describir una situación diferente a la mostrada por el Ejecutivo en las últimas semanas. “Estamos echados a la suerte y a las decisiones que se toman en Córdoba Capital, más que a las decisiones políticas del intendente Llamosas”, manifestaron desde la JR sobre el final del escrito.

Mientras tanto, el peronismo continúa mostrando a funcionarios, y hasta al mismo intendente, presentes en los controles de ingreso a la ciudad. Tal como Alfil viene señalando en sus últimas publicaciones, la preocupación del gobierno local está puesta en el virus y sus repercusiones, con un apartado dedicado a la marcha del calendario electoral.

Un municipio “presente y activo” es la imagen que buscan trasladar a los vecinos, pensando en cómo afectaría al Ejecutivo la aparición de nuevos casos en medio de un panorama de inacción. A ese plano apuntan sus rivales más directos, que lo responsabilizan por el incumplimiento de las medidas sanitarias mientras por otro lado apoyan posturas anti cuarentena.

Palos al COE

El gobierno entiende que el virus está acorralando a los cordobeses y que la ciudad no está exenta de experimentar brotes similares a los registrados en otras localidades. Es por eso que definió acompañar lo dictado por el COE, profundizar los controles y maximizar las penalizaciones. En los últimos días se mostraron más que activos en la suspensión de encuentros clandestinos y la emisión multas por no utilizar el barbijo.

Sin embargo, la marcada obediencia hacia las definiciones del COE generó un controvertido debate con las fuerzas opositoras. Fue el apoderado de la Unión Cívica Radical, Ignacio Fernández Sardina, quien explotó contra el COE y la pasividad del sector político frente a sus lineamientos.

“Resulta que ahora los que deciden sobre nuestros derechos y libertades son burócratas y tecnócratas desde un COE pedorro que no saben ni lo que hacen”, criticó con dureza el abogado en su estallido contra el cuerpo de emergencia. Además, consideró que la actividad del organismo es “inconstitucional y no vigente”, demandando que las decisiones sean tomadas por los integrantes del poder legislativo.

Al parecer, desde el radicalismo local no están de acuerdo con la forma en la que sus camaradas en la Unicameral han acompañado el proceso que encabeza el COE, con una bancada en la que destaca el ex intendente riocuartense Juan Jure.

La estrategia de la principal fuerza opositora estaría demandando que sus correligionarios le hagan el juego al propio partido y no a la oposición, tomando en cuenta antecedentes cercanos como el de la reforma jubilatoria.

Entre las disputas de la política local y la obvia influencia del escenario provincial, la campaña parece estar avanzando de fase. Contrario es el caso de la pandemia, que tiene al sector político batallando ante la aparición de nuevos escollos. Día a día la presión se hace más fuerte.

Al peronismo solo le queda aceptar las reglas del juego, esperar que todo siga igual y que su escudo soporte el calibre de las municiones que dispara la oposición, que continúa en su periplo para encontrar el rumbo de su proyecto y buscará el voto con cualquier herramienta que tenga a su alcance. Ya no se escucha la voz de quienes dicen que “con la pandemia no se juega”. En política todo vale.