Políticas agrícolas: Argentina nuevamente por mal camino

Argentina se presenta como el distinto del conjunto de países analizados desde 2002: es el único país que penaliza los ingresos del sector agropecuario a través de distintas políticas sectoriales

Por Nicolás Torre

La producción agropecuaria es una actividad altamente distribuida en el territorio, y llevada a cabo por miles de productores, genera puestos de trabajo e ingresos genuinos que determinan el desarrollo económico (y existencia) de infinidad de pueblos y ciudades del interior, posibilitando una distribución demográfica más equilibrada hacia el interior del territorio.
Desde hace 50 años, los Países de Europa occidental y Norteamérica desarrollan políticas agrícolas tendientes a cuidar los ingresos de este sector, y evitar con ello un éxodo poblacional desde el campo hacia las grandes ciudades. Argentina, por el contrario, ha desarrollado una estrategia completamente opuesta: le impone una exacción (apoyo negativo) al sector, adicional a la exigencia de los impuestos generales al conjunto de sectores (imp. a las ganancias, impuestos sobre la tierra, imp. a los débitos y créditos, etc.)
Desde hace varias décadas múltiples investigadores y organismos internacionales desarrollan estudios para determinar los efectos de las políticas agrícolas adoptadas por los países en su propio desarrollo económico. La metodología más perfeccionada y difundida para este propósito es la utilizada por la OCDE para los países desarrollados, conocida como “Estimados de Apoyo al Productor”, donde se mide –por país– el impacto particular y global de las políticas agrícolas aplicadas a los productores agropecuarios. Concretamente, los apoyos se materializan por dos vías: (1) apoyos directos (conceptualmente llamados “apoyo al productor”, y derivados de políticas múltiples, como apoyo al precio de mercado a través de medidas en fronteras, reducción de los costos de adquisición de insumos y capital, y políticas que mitiguen los riesgos de pérdida de ingresos) y (2) “apoyo vía servicios generales” (resultante de políticas vinculadas con servicios de extensión a productores y activación del entorno empresarial para la actividad agropecuaria). Ambos conceptos conjuntamente conforman el “Estimado de Apoyo al productor Total” (EAT).
En las últimas estimaciones realizadas por la OCDE se ha incluido a la Argentina, haciendo posible comparar la situación de las Políticas Agrícolas locales con las de los principales productores de alimentos durante los últimos 25 años; ahora es posible responder a la pregunta ¿cómo están siendo las políticas agrícolas de Argentina en relación a los principales países productores de alimentos?
Antes de adentrarnos en el caso argentino, veamos lo que están realizando los países desarrollados y nuestros vecinos. Echemos un vistazo a los Estimados de Apoyo al Productor ofrecido por estos países durante el período 1997-2019, en relación al Ingreso Agropecuario en Tranquera (IAT).
Durante el período 2006-2019 la Unión Europea (UE-28) y Estados Unidos se presentan como los países con políticas sectoriales más sofisticadas y abarcativas (aranceles y subsidios directos), apoyando a sus productores con el equivalente a casi el 20% y 10% del IAT, respectivamente. Ver Grafico 1. Vale señalar que los países de la UE-28 y EE.UU. han reducido su apoyo en relación al período 1997-2001, en casi 12% y 9% respectivamente.
Por su parte, nuestros principales vecinos (Brasil y Chile) apoyaron ligeramente a los productores, por el equivalente a casi el 2 y 3% del IAT durante el período 2016-2019. Ninguno de ellos aplica derechos de exportación a sus exportaciones agropecuarias. Situación similar se observa para Australia y Nueva Zelanda, con apoyos de 2% y 0,6% respectivamente.
Argentina se presenta como el distinto del conjunto de países analizados desde 2002: es el único país que penaliza los ingresos del sector agropecuario a través de distintas políticas sectoriales. El principal instrumento aplicado ha sido (y siguen siendo) los derechos de exportación a los productos primarios y manufacturas de origen agropecuaria. En 2016-2019 la exacción (apoyo negativo) al sector estimada por OCDE asciende a 15%, cuando entre 1997-2001 rondaba el 1%. Cabe señalar que el apoyo negativo al sector durante el período 2002-2015 superó el 25%, con un ratio próximo a 41% durante el período 2008-2011.
Desde esta perspectiva, se observa que la administración nacional 2016-2019 había reducido significativamente la presión al sector en relación a lo observado entre 2002-2015 (promedió 35%), vía un importante esfuerzo fiscal. Las subas de Derechos de Exportación aplicados entre diciembre y marzo último representan un retroceso en lo logrado durante los últimos 4 años (se estima que el apoyo negativo a los productores sería superior al 25% en 2020). De mantenerse la actual política agropecuaria, podría ralentizarse el crecimiento del sector, y con ello la generación de empleo y agregado de valor en origen en los años que vienen.