La táctica opositora de nacionalizar la elección

La estrategia electoral de la oposición ha tomado rumbos contradictorios: Indirectamente, el doctor Abrile se posicionó a favor del pedido anti-cuarentena de los sectores que marcharon el 9 de julio, integrando la manifestación popular a su campaña. El valor de las acciones por sobre el de las palabras.

Por Gabriel Marclé

En el calor de la batalla suelen generarse confusiones, algo que de a poco va quedando en evidencia de cara a la contienda electoral riocuartense. Los valores partidarios van mutando de acuerdo a las necesidades que se desprenden de la campaña, pero el costo de estas maniobras lleva a que se produzcan comportamientos de carácter esquizoide.

El más claro ejemplo de este trastorno se vio el pasado 9 de julio, en el marco de la marcha nacional impulsada por sectores que se oponen a las políticas del Gobierno de Alberto Fernández. En Río Cuarto, con cientos de vecinos marchando en caravanas de autos y a pie, el candidato del frente Somos Río Cuarto, Gabriel Abrile, aprovechó para sacar chapa de candidato en el intento de traer el escenario nacional a la contienda local, pero sus acciones terminaron por marcar un comportamiento que puso en pugna su doble personalidad: la de médico y la de candidato a intendente.

La marcha del 9J se presentó como un buen escenario para continuar la campaña. Las consignas de la convocatoria apuntaban al escenario nacional, y qué mejor oportunidad que esta para acercarse a quienes podrían considerar a Gabriel Abrile como parte de la “resistencia”. Mezclado entre los presentes, el candidato se calzó el pabellón nacional como pashmina y se mostró a la par de los vecinos que marcharon enojados con el presidente de la Nación.

“¡Estamos donde hay que estar! Acompañando a los que producen, al sector agropecuario, a los que quieren trabajar sin restricciones, a los que estudian, a los comerciantes y a los que luchan por una justicia independiente y justa”, escribió Abrile en su cuenta de Facebook, un texto acompañado por una fotografía suya charlando con los vecinos en medio de la masiva marcha del 9J.

Como primera reacción, distintos sectores de la política marcaron la cuestión del distanciamiento social y el correcto uso del barbijo para achacarle al médico su incumplimiento con las medidas de cuidado básicas. Las redes sociales se hicieron eco de la imagen y marcaron las contradicciones entre el Abrile doctor y el Abrile candidato.

“No todo es marketing. La vida no es una falsa pose, ni siquiera ante una elección. De lo que se trata es de construir referencias, conductas, ejemplos. No dejarse llevar o ir detrás del aplauso fácil. Acción política si, de frente, con sinceridad”, tuiteó el candidato del frente Riocuartenses por la Igualdad, Eduardo Scoppa, criticando el accionar de su rival político, aunque evitando mencionarlo directamente. El “aplauso fácil” llegaría del lado de quienes puedan ver a Abrile como parte de ese espacio “anti-K” que ocupó en su mayoría la asistencia del pasado jueves.

Sin embargo, más allá del comportamiento equívoco respecto a las medidas de seguridad, las acciones de Abrile calaron aún más hondo dentro del debate político. No es solo la cuestión del barbijo o la distancia social, sino el tácito acompañamiento a diversos posicionamientos que se manifestaron durante una marcha y que terminaron convirtiéndose en una carta electoralista.

Es allí donde se pone el foco en las consignas del 9J, movilizadas por una agenda nacional que desde hace años construye un enemigo prototípico en las figuras cercanas al kirchnerismo. Las expresiones opositoras al actual Gobierno Nacional, sumadas a la interpretación de los últimos hechos de la agenda nacional -desde la expropiación de Vicentín, pasando por la liberación de presos K y algunos roces con la prensa- crearon un escenario ideal para las manifestaciones.

Pero lo que realmente marcó un punto de inflexión fue la reaparición del expresidente Mauricio Macri quien, durante una entrevista con el portal de noticias “La Otra Mirada”, un día antes del 9 de julio, se mostró como un renacido de la política nacional lanzando expresiones críticas hacia el Gobierno de Alberto Fernández, con una pose digna de un candidato presidencial. El discurso del expresidente hizo mella en un clima social bastante tenso y provoco la “espontánea” salida de los vecinos a las calles.

Indirectamente, Abrile comulgó con los discursos previos de la oposición nacional y acompañó las manifestaciones de los vecinos, incluso con la fuerte crítica a la extensión de la cuarentena vigente desde el 20 de marzo pasado. Las expresiones “anti cuarentena” encontraron sus argumentos en el golpe económico que genera el parate, pero también encuadraron su reclamo dentro de las consignas que criticaban al Gobierno Nacional por supuestos ataques contra la libertad de expresión, la propiedad privada y el correcto accionar de la justicia.

Si bien Abrile ya se había expresado de manera crítica respecto al impacto de la cuarentena en la economía local, su rol médico también lo puso del lado de las medidas sanitarias y la campaña #QuedateEnCasa. Es por eso que la aparición del candidato en una manifestación que se expresó tan fervientemente contra la cuarentena termina por generar un mensaje de confusión y personalidades dobles. ¿Quién habla allí, el Abrile del “Vas a Estar Mejor” o el necesitado ladero del Pro Nacional?

“Haz lo que yo digo, pero no lo que yo hago”, podría ser la frase que mejor resuma este comportamiento bifurcado, dos voces en una y un interlocutor poco claro. Sin embargo, Abrile tampoco dice mucho. Quizá el votante promedio crea que todo lo que se publique en las redes sociales del candidato provienen de su propia subjetividad y que esas palabras salen de su boca, pero esto no es así. De hecho, hace rato que a Abrile no se lo escucha en entrevistas.

Es necesario entender que detrás de cada frase y acción hay una estrategia, un movimiento de ajedrez, un paso orquestado para cumplir con el objetivo de ganar la elección. Lo cierto es que el candidato radical no se ha manifestado directamente en contra de la cuarentena, ni siquiera se expresó respecto a las banderas de “libertad” que flameaban durante el 9J. Pero las acciones valen más que las palabras.

Lejos en el tiempo quedaron las bases que sujetaron el proceso electoral de Río Cuarto a la palabra “independencia”. La Carta Orgánica local marca que las elecciones se realizan una vez pasadas las contiendas provinciales y nacionales para que las características del escenario riocuartense sean las que marquen el rumbo de su Gobierno, pero todo aquello se perdió en el tiempo de “la nueva política”.

Tanto el oficialismo como la oposición cayeron presos de la agenda política que les marcan los de arriba. Mientras Juan Manuel Llamosas busca “provincializar” las urnas al intentar pegarse de lleno a la buena imagen del gobernador Juan Schiaretti, Gabriel Abrile apunta a “nacionalizar” sus acciones, intentando hacerse con el apoyo de aquellos que marchan por las calles en contra del presidente.

Dónde habrá quedado aquel axioma que dictaba “lo que importa es lo de adentro”. Los asesores políticos de uno y otro lado consideran que volcarse de lleno a las necesidades y problemáticas de la ciudad solo llevará más complejifad a los números de sus encuestas. La certeza llegará del lado de las macroestructuras políticas, de los debates nacionales, de la famosa grieta que sigue vigente.