El Suoem negocia: algunos a cambio de todos

El sindicato, con Daniele en la mesa, negoció con el Municipio para salvar a los contratos y las chapas de inspectoría caídas. A cambio promete la paz. En otras palabras, deponer las armas sobre el asunto medular, la reducción de la jornada, que sí afecta a todos los municipales.

Por Felipe Osman

En el marco de un conflicto que ya superó los dos meses, y que inició con la ordenanza sancionada por el peronismo para reducir la jornada de los empleados municipales logrando un ahorro del 14 por ciento en costos salariales, los máximos representantes del Suoem se sentaron a negociar con la secretaria general del municipio, Verónica Bruera, y el secretario de Gobierno, Miguel Siciliano, y se llevaron una propuesta: reestablecer (en dos tandas) los 117 contratos vencidos y devolver las chapas de inspectoría dadas de baja que, sin mediar precisiones del Palacio 6 de Julio, se estiman en aproximadamente 300.
Aprobar esta oferta, calificada como “parcial” por Rubén Daniele y Beatriz Biolatto, es el objetivo de la conducción, que por estos días realiza reducidas asambleas que le permitan hacerla pasar. Pero lo cierto es que el ofrecimiento no genera demasiados consensos entre los municipales ni conforma a todos los funcionarios que, desde el Palacio 6 de Julio, trabajan para reconducir el gasto municipal haciendo sustentables los números de la ciudad.
Desde la gestión, hay quienes consideran que no es momento de dar un paso atrás, sino que debe aprovecharse una oportunidad irrepetible para llevar adelante las reformas que la ciudad necesita para tener una estructura de costos mínimamente balanceada que permita, en lo inmediato, garantizar el funcionamiento de los servicios públicos, y en el medio y largo plazo, dedicar parte de sus ingresos a invertir también en obra pública.
Desde el sindicato, las críticas son incluso más profundas. No cuesta demasiado ver que los términos de la paz que la conducción del Suoem se apresta a firmar distan muchísimo de tocar el asunto medular que desató el conflicto.
Los empleados municipales, que sobrepasan sensiblemente la cifra oficial de 10.500, ven cómo la conducción se prepara para un armisticio que sólo favorecerá a un puñado de contratados (entre los cuales, señalan las bases, habría unos cuantos allegados a la propia conducción) y dos o tres centenares de inspectores, mientras la reducción de jornadas (y salarios) que impacta sobre toda la planta seguirá vigente.
Pero esto no es todo. Además, la decisión de ir por la doble jornada municipal es “cosa juzgada”. El municipio está decidido a implementar este desdoblamiento horario que conllevará necesariamente sino el fin de las prolongaciones de jornada y las horas extra una merma importantísima en su concesión.
Al otro lado, quienes sostienen una postura más “blanda” dentro del Palacio 6 de Julio, imaginan el siguiente escenario: en primer lugar, la propuesta ofrecida al sindicato –en palabras de sus propios representantes- “superó las expectativas”, luego, debería ser aprobada. Si el sindicato, como se presume, acepta, el Ejecutivo se queda con una importantísima carta en la mano para garantizar la paz: la reevaluación de las bonificaciones por mano de obra especializada, que otorgan un plus de un 40 por ciento del básico a sus portadores y que se venían concediendo masivamente antes de la llegada del PJ al municipio gracias a la laxitud de la norma que las regula (inciso 2, artículo 8, ordenanza 7974).
Pero “guardar” esa carta entraña sus riesgos. Luego de un período de paz el Suoem también puede fortalecerse. Y la oportunidad para el Ejecutivo, esfumarse.