Armisticio por el Congreso radical

El plenario pasó para el sábado 18 con una agenda más corta

Por Alejandro Moreno

Los radicales de distinto pelaje olfatearon que el plenario del Congreso Provincial previsto originalmente para el sábado pasado corría el riesgo de convertirse en un desencuentro, y por ello lo postergaron reduciendo la agenda a temas que no levanten polvareda (tanta, al menos).
El Congreso Provincial es el organismo partidario de mayor poder, y por esos encantos de la Unión Cívica Radical, resulta el menos predecible en momentos en que falta un liderazgo definido (su centenar de dirigentes muchas veces son inestables y no puede estarse seguros de si jugarán acá o allá en las votaciones). El armado del 2018 le otorgaba una cómoda mayoría al mestrismo, pero algunos congresales cambiaron de bando; para el oficialismo, en un número insuficiente como para modificar el rumbo, pero los opositores a Mestre se ilusionan.
Para colmo, por imposición de la cuarentena, el plenario debe realizarse por videoconferencia, con dirigentes ubicados físicamente en toda la provincia, y algunos de ellos con precaria conectividad.
La agenda del plenario del próximo sábado quedó reducida a temas imprescindibles, como la prórroga de los mandatos y el correspondiente calendario electoral, y la aprobación de los balances del Comité Central. Los radicales votarán el domingo 6 de diciembre para renovar sus autoridades, que reemplazarán a las actuales a partir del 20 de diciembre.
En cambio, se cayeron de la agenda que armó la Mesa Ejecutiva presidida por Rodrigo de Loredo (enfrentada al Comité Central cuyo titular es Ramón Mestre) la aprobación definitiva por el plenario del núcleo capitalino de ex mestristas (Consenso, liderados por Javier Bee Sellares). También quedó para otra ocasión el reclamo de Miguel Nicolás para cambiar una integrante de la Mesa que abandonó su grupo Fuerza Renovadora, lo cual le quitaría la representatividad conseguida en el acuerdo político de hace dos años.
Las modificaciones en la agenda fueron un pedido del mestrismo, pero en el deloredismo entienden que muchas decisiones tomadas por la Mesa Ejecutiva, al no ponerse en consideración del plenario, terminarán siendo validadas por el paso del tiempo. Por ejemplo, la mencionada oficialización de Consenso en la ciudad de Córdoba, núcleo que naturalmente irrita al mestrismo y que juega en la Liga Sumar con el deloredismo, el negrismo y el angelocismo.
También el armisticio fue resultado de las impugnaciones que el mestrismo podría haber formulado a la convocatoria de De Loredo, porque la original cumplía los plazos establecidos por la Carta Orgánica de la UCR, pero algunos de los temas agregados luego (y finalmente postergados) quedaban fuera de esos términos.
Lo alcanzado es un cese temporario de hostilidades porque una vez lanzado el calendario electoral habrán de acentuarse los movimientos en una y otra dirección para cerrar alianzas.
La renovación de las autoridades partidarias es un juego clave para el futuro inmediato que espían los radicales: el armado de las listas de candidatos a senadores y a diputados nacionales del año que viene (y, mirando hacia el horizonte, nadie deja de otear el 2023).