La pelea electoral por el voto joven

Los candidatos se disputan el voto de la juventud, mientras el radicalismo asegura que “7 de cada 10 jóvenes” le dará su voto a Gabriel Abrile. Por otro lado, los mayores de 16 años podrán votar intendente por primera vez.

Por Gabriel Marclé

Juan Abrile, candidato radical.

Históricamente, las voces de la juventud sirvieron para guiar definiciones políticas referidas a la educación, el trabajo, los derechos humanos y hasta la económica. Pero en el último tiempo, la creciente influencia de estos sectores en la opinión pública impactó en el interés de las estructuras político-partidarias por sumar propuestas que presten atención a los planteos que surjan desde la representación juvenil.

Los estudiantes, por ejemplo, se expresaron en múltiples oportunidades sobre los temas que interesan a los riocuartenses. Ya sea por el aumento del boleto de colectivos o incluso en lo que fue la divisoria toma de la Universidad Nacional de Río Cuarto en 2018 como un hecho que trastocó posicionamientos políticos a niveles macro, la voz joven siempre tuvo su lugar.

Más allá de la histórica integración a los partidos mayoritarios, desde los centros de estudiantes y la militancia juvenil, en los últimos años se notó un mayor interés por capitalizar la magnitud y el alcance del discurso joven, algo que cambió incluso las formas de comunicar las propuestas de cada plataforma política.

Esto puede observarse en el último spot de redes difundido por el equipo de campaña detrás de Gabriel Abrile dirigido a los jóvenes, con un slogan que sugiere que este sector de la población aprueba mayoritariamente su proyecto político.

“El Gabi Abrile en el corazón de los jóvenes”, se lee en la publicación publicitada a través de redes sociales, una frase que va acompañada de un dato llamativo: la plataforma de campaña de Somos Río Cuarto asegura que “7 de cada 10” jóvenes elegirían a Abrile en las elecciones. El número surge presuntos sondeos y encuestas realizadas por el equipo del candidato radical.

La perlita de la nueva publicidad tiene que ver con un plagio teñido de ironía. Pues el equipo de campaña utilizó un slogan repetido hasta el hartazgo en los spots de Juan Schiaretti en las elecciones provinciales de 2019. El “yo lo voto a Juan” fue reemplazado por el “yo lo voto al Gabi”, una frase leída por una voz impostada similar a la del anuncio peronista, utilizando incluso la misma pista musical. “Es coincidencia”, responde entre risas un dirigente radical.

Tras publicarse el spot, aparecieron las chicanas. “Es difícil que tenga esos números. Serán 7 de cada 10 de la Franja Morada”, bromearon desde el PJ en referencia al espacio político del radicalismo universitario. Aunque las encuestas del oficialismo todavía no revelan el masivo apoyo de la juventud de cara a las urnas, sostienen que los datos que presentó Abrile no son fidedignos.

Desde la oposición consideran que el vínculo entre la Municipalidad y los pibes no es tan cercano como parece. Pero podría decirse que en los últimos cuatro años el oficialismo hizo lo suficiente como para tener a los jóvenes bien cerca, esperando que esto se tradujera en apoyo a su proyecto.

“A los pibes tenés que hablarles en el lenguaje de ellos, por eso necesitamos gente joven que nos ayude a llegarles”, sostiene un asesor político de la campaña llamosista. Está claro que esa fue la razón detrás de las diferentes intervenciones del oficialismo en terreno juvenil, generando espacios de contacto con ellos.

Desde el plano legislativo, el programa Parlamento Estudiantil logró que estudiantes secundarios pudieran actuar como concejales, presentando proyectos de interés para la ciudad. En el Ejecutivo, el Gabinete Estudiantil juntó a estudiantes, todos ellos de diferentes sectores políticos, para debatir problemáticas de la juventud actual.

La Municipalidad cuenta con una Subsecretaría de la Juventud e incluyó un apartado juvenil a su programa bandera, el Presupuesto Participativo. Una gestión de este tipo presenta similitudes con los procesos que atravesó el Gobierno de Córdoba, con la creación de la Agencia Córdoba Joven, programa con el que mantiene un constante feedback.

Pero lo que faltaba para declarar como propio ese vínculo con el sector llegaría casi sobre el final de su gestión, con la habilitación del llamado “voto joven”. En mayo de 2016, sobre el final de la gestión Jure, el Concejo Deliberante aprobó la realización de un referéndum con el cual se sometería a votación la posibilidad de que los jóvenes de entre 16 y 18 años puedan votar en las elecciones municipales. Sin embargo, las prioridades de la agenda política del oficialismo del intendente Llamosas terminaron por retrasar el proceso.

A pesar de ello, la Municipalidad anunció que los menores de 18 podrán votar en las municipales 2020 si aparecen en el padrón municipal, aunque no de forma obligatoria. Varios años de debate y reclamos por parte de la Unión de Estudiantes Secundarios dieron sus frutos.

Así, la Municipalidad daba el paso que faltaba para adherir a un proceso que excluía a los jóvenes riocuartenses. Aunque todavía se aguarda por la confección del padrón electoral, se estima que poco más del 2% esté integrado por esta franja etaria, un número que podría considerarse “bajo”, pero también de incidencia ante eventuales distancias cortas. Un porcentaje para nada despreciable.

Pero ¿qué ocurre con la juventud y las terceras fuerzas? Tiempo atrás, se hablaba del partido Respeto como el espacio que mejor nucleaba las intenciones y propuestas de los sectores juveniles, logrando posicionar a Pablo Carrizo como el protagonista de un sector que absorbió mucho de las experiencias universitarias, sumando a docentes a sus líneas.

Con el pasar del tiempo, los “jóvenes” de Respeto empezaron a separarse de la figura rebelde y rockera de Carrizo, con un alejamiento marcado por las denuncias por violencia de género en contra del ahora candidato del Frente Política Abierta.

“Dejó de tener una buena imagen en los pibes, pero en especial en las pibas que están muy comprometidas con las luchas feministas. Imaginate que no les debe caer nada bien la forma despectiva y machista con la que Carrizo se dirige a quienes sostienen que las denuncias en su contra son reales”, expresó un joven analista político de la ciudad.

Más allá de las estrategias, la participación juvenil en los procesos electorales sigue siendo un tópico difícil de analizar. La mayor parte de los personajes de la política actual siguen subestimando el real impacto del voto joven en los resultados finales de una elección. Además, el predominio de las juventudes radicales y peronistas dejan poco lugar para las agrupaciones de izquierda o los jóvenes libertarios.

Probablemente parte de la estrategia electoral de cada candidato apunte a llamar la atención de los jóvenes y sus motivaciones, pero no parecen ser prioridad a la hora de buscar votos. En definitiva, las campañas y los proyectos de Gobierno son financiados por sectores empresarios, agropecuarios e industriales. Qué tienen para ofrecerle los pibes al Gobierno, cuando lo único que existen son necesidades, el pedido por más oportunidades, mejor educación y algo más que un plan de asistencia.