Córdoba suman sectores a la presión para que siga el IFE

Si Nación mantiene la decisión de dejar la ayuda sólo a distritos que estén en la fase 1 de la cuarentena, dejarán de ingresar a la provincia $7400 millones. La administración de Schiaretti retomará los programas de capacitación y empleo suspendidos en abril. A las organizaciones sociales se agrega el sector comercial pidiendo la continuidad del ingreso.

Por Gabriela Origlia

A las organizaciones sociales que tienen presencia en Córdoba y que ya reclamaron la continuidad del Ingreso Familiar de Emergencia (IFE) de $10.000, se suman ahora los sectores comerciales. El Centro de Almaceneros, Autoservicios y Comerciantes Minoristas planteó su “preocupación” por la inminente caída de ese aporte del Estado e insistió en que “representa un severo riesgo alimentario para miles de familias y un letal golpe a la actividad comercial de nuestra provincia”. Hasta ahora, pese a las presiones de gobernadores y agrupaciones sociales, desde la Casa Rosada no hay señales de si mantendrá o modificará su decisión de limitar la ayuda a los distritos que están en fase 1 de la cuarentena.

Todos los gobernadores se alinearon en el pedido de que Nación mantenga la ayuda que alcanza a nueve millones de personas en el país. La propuesta de la Rosada es, además de limitar la cobertura geográfica, elevar los $10.000. El argumento de los mandatarios es que la flexibiización de la cuarentena no es suficiente para normalizar el nivel de actividad y que la recesión sigue instalada en todos los distritos.

Anses todavía está pagando la segunda entrega del IFE (ambas se cancelaron con retardo) y el proceso seguirá hasta el 17 de este mes.  Para los pagos mensuales, el Estado destinó $90.000 millones. Los datos de distribución, según fuentes oficiales, marca que 36,3% van a Buenos Aires; 8,2% a Córdoba; 7,7% a Santa Fe; 4,5% a Tucumán; 4,1% a Salta; 4% a Mendoza y Chaco; 3,8% Ciudad de Buenos Aires; 3,4% Corrientes y Misiones; 3,2% Santiago del Estero y 3.1%, Entre Ríos. A Jujuy le llegó el 2,1% del total; a Formosa y San Juan, 1,9%; a Río Negro, 1,4%; beneficiarios de San Luis, Catamarca y Neuquén recibieron 1,2% cada una; 1%, La Rioja; 0,9% Chubut; 0,7% La Pampa; 0,5% Santa Cruz, y 0,5% Tierra del Fuego.

Una propuesta que empezó a barajar Córdoba y planteó verbalmente al jefe de Gabinete, Santiago Caffiero es que se mantenga la ayuda no siguiendo la fase de la cuarentena sino la existencia o no de circulación comunitaria del virus. Otras provincias también hicieron sus reclamos pero ninguno logró una respuesta. La cuestión de fondo es el golpe extra al consumo que significaría el corte del IFE; ningún distrito está en condiciones de reemplazar esa ayuda.

Todos ya hacen un esfuerzo presupuestario en gastos social y de salud que, obviamente, no va acompañado por la dinámica de los ingresos. A Córdoba, por ejemplo, dejarían de ingresar $7400 millones; a Santa Fe, $6900 millones; a San Juan, $1500 millones; a Mendoza, $3500 millones o a Jujuy unos $1670 millones.

El Gobierno provincial anunció ayer que retomará los programas de capacitación y empleo suspendidos en abril a raíz de la cuarentena; se trata del PIP, el PPP, el PILA y el XMÍ. Sólo alcanzará a quienes ya eran parte del sistema. Coincide la reactivación con la posibilidad del corte del IFE.

El Centro de Almaneceros, en su comunicado, reunió los argumentos que los mandatarios le llevan a la Nación: “La baja de la tasa de contagios no supone en absoluto una reactivación automática de la economía, ni garantiza una rápida recuperación del poder adquisitivo de los grupos familiares y mucho menos de las numerosas fuentes laborales, formales e informales, pérdidas durante el último trimestre”.

La parálisis de la economía genera un impacto real sobre el empleo y sobre los ingresos y en aquellas provincias donde se avanza en la flexibilización no se registra una recuperación de puestos destruidos. Según los cálculos de del Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA), la cuarentena destruyó  entre 800.000 y 900.000 puestos de trabajo totales, incluyendo asalariados, no asalariados, formales e informales, aunque la mayor parte de ellos están dentro de esta última categoría. Las estimaciones para el segundo trimestre del año a partir de datos de los primeros 45 días de ese período, hasta el 12 de mayo.