Tras críticas, el PJ se mostró más activo en los controles

Con presencia en los puestos de control sanitario, el oficialismo plantó cara a los reproches surgidos en los últimos días. La militancia joven se volcó a las actividades preventivas para echar al olvido las críticas del radicalismo de Abrile.

Por Gabriel Marclé

Después de una semana de críticas provenientes de un espacio de la oposición y parte de la sociedad, el peronismo decidió poner en marcha un plan para hacerle frente a los reclamos evitando confrontar directamente a sus detractores.

La pandemia tiene la virtud de encontrar rápidamente los puntos débiles de quienes lo combaten, obligando que el contraataque llegue con la misma celeridad. Es por eso que la militancia peronista proveniente de la Municipalidad y el Centro Cívico decidió responder a las acusaciones haciendo presencia en los controles sanitarios, mostrándose activa en cada uno de los puestos.

Desde hace días tanto funcionarios como trabajadores estatales exponen públicamente su participación en el frente de batalla, tanto en las rutas de ingreso a la ciudad como en el interior de la misma. Pero las acciones de los últimos días confirmaron que la publicidad de estos “gestos” comprometidos tienen también su ribete político, en tiempos donde toda acción se analiza en el marco de la campaña electoral.

“Hoy, controlando los ingresos de Río Cuarto”, publicaba en su cuenta de Facebook el titular de la subsecretaría de Juventud, Ramiro Congestre, acompañando el texto con una fotografía en la cual se lo ve trabajando en un puesto sanitario junto con otros integrantes de la Juventud Peronista. La imagen se replicaba en los posteos de Facebook e Instagram de otros trabajadores y funcionarios involucrados con la militancia del peronismo local, con videos y fotografías como evidencia del compromiso.

En simultaneo, los sectores militantes del llamosismo y el schiarettismo participaban de una jornada de concientización sobre la obligatoriedad del uso de barbijo y las medidas de cuidado en tiempos de pandemia. El hashtag replicado una y otra vez fue “nos cuidamos entre todos”, un slogan que buscó “viralizar” el comportamiento de la militancia.

“Y bueno, los funcionarios tienen que estar en la calle”, declaró una voz joven del oficialismo a Alfil, respondiendo a las intenciones detrás de esta para nada casual salida a “poner el pecho” frente a las críticas de la oposición.

Como si fuera poco, empezaron a dar vueltas las primeras multas por incumplir el uso obligatorio del tapabocas, algo que desde la promulgación de la ordenanza a comienzos de mayo no se difundía. Es decir, más de uno daba vueltas sin barbijo, pero hasta el momento no se notaba un compromiso fuerte con la obligatoriedad y la aplicación de penas. Al parecer, las críticas también activaron este aspecto del control sanitario.

“Militando el hisopado” podría ser el nombre de esta estrategia que presenta una finalidad doble, la de cuidar a la población y la de mostrar a un Ejecutivo activo en los puestos de control sanitario, respondiendo a los reproches que llegan desde hace días.

La semana pasada, el candidato radical Gabriel Abrile tomó como ejemplo el ingreso indebido a la ciudad del taxi proveniente de Buenos Aires, para criticar con dureza al intendente municipal. “El gobierno de Llamosas no gobierna la crisis y no toma en serio los controles a los ingresos y eso nos pone en riesgo a todos”, escribía el candidato de Somos Río Cuarto.

Sin embargo, la reacción negativa ante el llamado “oportunismo” opositor, principalmente dentro del microclima político, generó un cambio de estrategia. Aquel “combativo” y acusatorio Abrile bajó el tono de sus críticas y se enfocó en otros costados de su campaña, con la visita a los barrios y el “diálogo con los vecinos”.

La cuestión de los controles fue rápidamente abordada por el Ejecutivo, que desplegó a su “ala joven” para generar la sensación de estar metidos de lleno en el objetivo de proteger a la población frente a los riesgos del Covid-19. El objetivo sigue siendo que este virus no ponga en riesgo la estabilidad política del Ejecutivo y la imagen positiva del intendente.

El miedo no es zonzo

A pesar del costado político de las acciones que dominaron la agenda de la militancia peronista en los últimos días, la inminente elección municipal presenta un grado de preocupación significativamente menor al que generan las noticias en torno a la pandemia.

Lo que viene pasando en el país pone a todos en alerta, con un Buenos Aires aportando la peor parte de las estadísticas y provincias en las que aparecieron infectados por primera vez desde la llegada del virus al país. Otros casos, como el de San Luis, han generado un mayor efecto en el ámbito local, más después de la aparición de un rebrote y la vuelta a “fase 1”. La cercanía fronteriza con la región puntana obligó al Municipio a llevar calma.

En la mañana de ayer, el secretario de Gobierno Abierto y Modernización, Guillermo De Rivas, relató que se sumaron doce enfermeros a los controles en ingresos a la ciudad. Al mismo tiempo ratificó el compromiso con las acciones de control en los ingresos, indicando que actualmente se tiene a 240 personas trabajando en turnos rotativos para complementar el trabajo de las fuerzas de seguridad.

Por su parte, el intendente Juan Manuel Llamosas se mostró en el Hospital San Antonio de Padua, en el acto de entrega de respiradores enviados por la Nación, instrumentos que resultan necesarios frente a un eventual rebrote.

Es verdad que toda acción que aporte a la lucha contra el COVID-19 y la recuperación de pacientes debe ser celebrada. Pero es inevitable ponerlas en contexto, no solo el de la pandemia sino también el de la campaña.

En la Municipalidad nadie quiere problemas con el virus, ni un caso más. La aparición de un infectado después de tres meses pondría en riesgo todo lo construido en este tiempo. La fecha de elecciones volvería a estar en duda y podría estirarse aún más para evitar un rebrote peligroso. Se debería volver atrás con varias decisiones de flexibilización, lo que afectaría aun más el humor social que viene en desgaste por la cuarentena y la crisis económica.

No es futurología, son proyecciones que inevitablemente forman parte del análisis que día a día realiza el equipo de Llamosas. Es por eso que la “confusión” de la semana pasada, con el COE Central informando sobre un caso que finalmente fue negativo, tuvo a todos con el corazón en la boca, imaginando una situación en la que el intendente se vería como uno de los responsables de la vuelta del virus a la ciudad.

“Mejor prevenir que curar”, es la frase que mejor explica la sucesión de decisiones que la gestión llevó a cabo en los últimos días. Mejor mostrarse activos en la lucha para brindar seguridad a la población y evitar pasar una vez más por una etapa de miedo e incertidumbre. Mientras tanto, en los pasillos de la Municipalidad se siguen preguntando “¿falta mucho para el 27 de septiembre?”.