Uta y Suoem, en busca de la legitimación de sus bases

El sindicato municipal convocó a una manifestación masiva. La conducción necesita ocultar el desgaste y presentarse como el único interlocutor posible para destrabar el conflicto. La conducción de Uta, por su parte, debe mostrarse intransigente frente a choferes que cuestionan su liderazgo.

Por Felipe Osman

Los conflictos gremiales que hoy afronta el Palacio 6 de Julio tienen, por largo, más diferencias que similitudes. Sin embargo comparten una característica: ambas conducciones, la del Suoem y la de la Uta, necesitan darse un baño de legitimidad que sólo pueden conferirle sus bases.
Por lo demás, el conflicto del transporte aparece enclavado en un problema de una naturaleza federal. La irrupción del coronavirus, contenido por la cuarentena y la aplicación de estrictos protocolos para el transporte, ha llevado el corte de boleto a su mínima expresión, y los esfuerzos del Gobierno Nacional -que ha triplicado los subsidios destinados a las provincias- no resultan suficientes, por sí solos, para hacer sustentable el servicio. El problema es sumamente complejo, y el contraste entre la asistencia recibida por el AMBA y el resto del país sigue siendo indisimulable.
En el medio, una conducción cuestionada por las bases aunque firmemente respaldada desde la Uta nacional necesita legitimarse frente a sus representados, y para hacerlo debe mostrarse intransigente con la patronal. De lo contrario, la brecha entre choferes y conducción, lejos de cerrarse, continuará ensanchándose. Y esto es algo que Roberto Fernández, secretario general de la federación, no puede permitir. Cuestionado en Buenos Aires por Miguel Bustinduy -quien lo desafiara meses atrás llegando a tomar la sede de Uta-, Fernández necesita hacerse fuerte en el interior. Córdoba es un bastión estratégico. No puede caer.
Tras una reunión con las autoridades del municipio la conducción local de la Uta ratificó que el paro continúa, aunque hay expectativa de acercarse a un acuerdo. Hoy habrá nuevas reuniones para destrabar la medida de fuerza.
El conflicto municipal, por su parte, tiene una física propia y bien diferente. No hay intermediarios ni disputas por fondos entre las distintas esferas del Estado. Sin embargo, el asunto no es por ello menos complicado. Dentro del Suoem conviven intereses muy disímiles y tampoco existe un liderazgo fuerte.
Si Carla Esteban fue ungida como secretaria general por la Uta nacional, Beatriz Biolatto no lo fue en menor medida por Rubén Daniele, quién hasta ahora brilla por su ausencia en el conflicto municipal. Hay quienes dicen que esa lejanía del cacique del Suoem podría terminar hoy, con su aparición en la movilización que el sindicato ensayará a partir de las 10 de la mañana. Quedará esto por verse.
Sin embargo, la ausencia de Daniele no es la única notoria en el Suoem. Desde hace semanas tampoco puede verse junto a la secretaria general al secretario adjunto, Daniel Fernández, ni a quien otrora fuera el máximo challenger de Daniele, Ariel Quiñone.
A la vez, el Suoem no presenta un único frente abierto con el Palacio 6 de Julio, sino que ha recibido distintos embates que han afectado intereses de diferentes sectores dentro del gremio. Ni si quiera la reducción de la jornada laboral afecta a todos -Educación y Salud quedan al margen-, ni hablar del retiro de chapas de inspectoría, prolongaciones de jornada, horas extra, la absorción de tareas antes realizadas por las Áreas Operativas por los Servidores Urbanos y el Esop, la caducidad de interinatos y la no renovación de contratos, falazmente presentada por el sindicato como “despidos”.
Cada una de estas arremetidas toca a reparticiones e interesados diferentes. Y a esta altura parece simplemente imposible que el PJ vaya a dar marcha atrás con todas y cada una de estas iniciativas. Es claro que muchos de estos sectores no lograrán recuperar lo perdido, y es allí donde empiezan las fricciones internas ¿quién pagará los costos? ¿Qué intereses se convertirán en la variable de ajuste de otros?
Esto desata un sinfín de suspicacias dentro del sindicato, y es por eso que la movilización de hoy resulta crucial. Para robustecerla, el Suoem ha convocado no sólo a todos y cada uno de los municipales, sino también a organizaciones sociales y otros sindicatos a los que ha persuadido de ir en reclamo por la reforma jubilatoria.
La conducción necesita reafirmarse como único interlocutor legitimado. El Ejecutivo, por su parte, podría hacer exactamente lo contrario para quebrar su resistencia, cerrando acuerdos por fuera, con delegados de cada repartición, que representan directamente los intereses de sus compañeros, sin participación de las altas esferas del sindicato. Ese es, de hecho, el principal temor del Suoem, que sabe que si la gestión se resuelve a operar fino -no sería la primera en hacerlo- el desbande puede llegar más temprano que tarde.
Mientras tanto, el sindicato “precalentó” ayer para la movilización de hoy. Quemó un muñeco ataviado como un servidor urbano y llevó adelante una truculenta representación de la amenaza que ya había arrojado antes contra el intendente cargando un féretro con su retrato. El vice intendente Daniel Passerini y su familia también recibieron amenazas. La Justicia tomará cartas en el asunto para dilucidar su autoría.
La violencia de la protesta municipal va in crescendo. ¿Arderá Córdoba, tal como lo prometió Biolatto?