TSJ allanó a Llamosas casi segura reelección

En el primer día de su mandato extendido el intendente recibió la mejor de las noticias desde la capital provincial. Los opositores que judicializaron la transición se quedaron sin un argumento medular de campaña. El oficialismo celebró los fallos del máximo tribunal como si fueran un aval al proyecto reeleccionista. Demandantes analizan si recurrirán a la Corte Suprema.

Por Guillermo Geremía
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Si las elecciones se realizaran en urnas judiciales, el intendente Llamosas logró todos los votos necesarios de los integrantes de la máxima magistratura judicial cordobesa para seguir cuatro años más sentado en el sillón de Mójica. El Tribunal Superior de Justicia despejó definitivamente el camino hacia el 27 de setiembre, al rechazar por inadmisibles las demandas presentadas por Marcelo Ljubich, candidato a intendente de la UCEDE, y Eduardo Scoppa, candidato a intendente de “Riocuartenses por la Ciudad”, en las que se cuestionaba la ordenanza aprobada por el Concejo Deliberante para prorrogar los mandatos.  “Entre bueyes no hay cornadas”, fue la primera reacción del referente ucedeista. “La verdad es que nos perdemos los riocuartenses la posibilidad de conocer si es o no legal esta prórroga de mandatos”, expresó el radical disidente Scoppa.

En el primer día de la prórroga de mandatos puesta en dudas por fuerzas políticas opositoras sin representación parlamentaria y mientras Llamosas realizaba en conferencia de prensa un balance de acciones por el covid-19 y respondía preguntas de comienzo de campaña electoral, el TSJ por unanimidad consideró que los impulsores de la demandas no habían demostrado “cómo la ordenanza objetada amenazaría sus intereses o derechos políticos y constitucionales concretos; por ejemplo, a participar o a ser elegidos, dado que la norma en cuestión reprograma la fecha de los comicios ante la imposibilidad fáctica de que sean celebrados a causa de la pandemia”. El pleno del cuerpo descartó analizar las cuestiones de fondo de lo solicitado pero no se privó –como decíamos en el barrio- de mojarles la oreja a los competidores del actual titular del DEM que busca la reelección.

“La verdad es que todos hubiésemos esperado que la Justicia brindara un marco de tranquilidad y seguridad; si existiera algún conflicto, concreto, particular lo va a tener que tratar el Tribunal Superior, eso puede ocurrir en cualquier momento, uno espera un Poder Judicial más activo”, expresó Scoppa tras las primera lectura del fallo.

Los magistrados cordobeses insistieron que los demandantes habían fundado sus demandas en eventuales perjuicios genéricos y que el control que se le reclamaba al TSJ era abstracto, basado en alegaciones meramente conjeturales. Scoppa advierte que en los propios fundamentos “plagados de tecnicismos” el TSJ considera que “es la Legislatura es la que debería determinar si hay una situación de acefalia o no y que podría eso presentarse”.

Los jueces desacreditan  a los peticionantes por su alegación a una presunta gravedad institucional que se podría generar en Río Cuarto, siendo que una semana atrás el mismo Tribunal  ya había ratificado que no se constata una situación de “desencuentro institucional” ni una hipótesis de “desborde institucional paralizantes del gobierno local”.

Para Ljubich “es inadmisible que hayan calificado de inadmisible nuestro planteo, si uno lee nuestra postura es más que admisible. La política y el gobierno es un gran negocio porque está claro para cualquier persona que sepa leer el castellano puede interpretar correctamente lo que dicen las leyes y vemos que nuestra Carta Orgánica, nuestras constituciones provinciales y nacionales tienen más violaciones que la cuarentena”.

Sin embargo los magistrados utilizaron el argumento de la crisis sanitaria mundial para subestimar el examen solicitado por representantes de la política al Poder Judicial.  Dado que no hay razones para “interferir en las decisiones adoptadas autónomamente por las autoridades (provinciales o municipales) legítimamente constituidas, justamente, para asegurar la continuidad institucional en un contexto inédito, y no para socavarla o para concentrar todo el poder municipal en una única persona, algo proscripto constitucionalmente”. Traducido en lenguaje coloquial, es mejor que en esta crisis sanitaria todas las instituciones estén funcionando antes que darle todo el poder a un interventor o comisionado.

Festejo oficial y silencio opositor

El fallo del TSJ fue celebrado en las redes por los hombres y mujeres del intendente. En un momento donde el desgaste de la pandemia le agregaba una cuota de incertidumbre al pronunciamiento de las urnas que se vienen. Mientras que el silencio opositor es señal de acuso de recibo de una medida que le termina de “acomodar los melones en el carro” al proyecto reeleccionista de Llamosas.

El costo mayor de la definición judicial probablemente lo pague la campaña de Gabriel Abrile, que como principal retador estaba probando cómo entrarle a quien pone en juego el cetro. El momento de consolidarse como principal fuerza opositora fue dejado pasar ante la duda que impone la incomodidad de ser “políticamente correctos en la pandemia”.  Es transformar en términos políticos el principio jurídico citado recurrentemente por Dalmacio Vélez Sarsfield, “nadie puede alegar a su favor su propia torpeza o culpa”.

Cómo fue anticipado en su momento en estas páginas, era muy difícil que el Tribunal Superior entrara en contradicción con sus propios fundamentos. Estos fueron desgranados en “obiter dictum” cuando rechazó la legitimidad para hacer el planteo del abogado Novo, pero en los considerando sentó las bases de las dos recientes declaraciones de inadmisibilidad de las resoluciones de ayer del alto tribunal.

“Uno espera una Justicia que esté más comprometida con la legalidad y que haga respetar la ley siempre, más allá del color político del gobernante de turno”, concluyó Scoppa, de quien ahora se espera una definición para conocer si seguirá siendo candidato en un proceso que su fuerza considera ilegal.

“Así me parece que es vergonzoso, que haya tanta liberalidad  en las tomas de estas decisiones”, cuestionó paradójicamente Marcelo Ljubich, el candidato que se dice más liberal. Desde la UCEDE analizan ir o no a la Corte Suprema para apelar las resoluciones del TSJ. “Me da vergüenza como ciudadano, como cordobés y argentino que pasen estas cosas, así estamos”, concluyó Ljubich. En la mesa chica de asesores del intendentes celebraron las noticias llegadas desde Córdoba. Remueven el obstáculo más peligroso para alfombrar el camino rumbo a las urnas primaverales, si la pandemia lo permite. Ahora empiezan a mirar las encuestas. Así son las cosas.