Schiaretti: iniciativa política en la extrema debilidad económica

El gobernador anunció flexibilizaciones de la cuarentena cordobesa en un mensaje donde buscó mostrar liderazgo y gestión hacia adentro y afuera. Los motivos de su relativa distención política, la comparación con Perotti, Axel y Larreta, y por qué está en el menos malo de los mundos. Jujuy y Nueva Zelanda.

Por Bettina Marengo

Juan Schiaretti anunció una nueva flexibilización de la cuarentena por el Covid 19 para más actividades económicas y   de la vida civil de los cordobeses, en un mensaje que apuntó, hacia adentro y afuera, a resaltar la imagen de la Provincia como ejemplo de gestión exitosa en la pandemia y del gobernador como conductor del barco.

Pese (o ante) la extrema debilidad financiera de la provincia, en una etapa de alta dependencia de la Nación (se agudizó con la emergencia, pero ya existía) y con el reperfilado de la deuda provincial sin resolver, el mandatario se mostró en iniciativa y con un mensaje optimista y de “estar en control”. Ya lo venía ensayando con los anuncios de obras públicas como el ensanchamiento de la Circunvalación.

La relativa distensión de Schiaretti, cuando la recaudación propia cayó 9% en junio y la coparticipación federal se desplomó hasta 36%, tiene explicación. El COE Córdoba es ponderado por la Nación y por la OMS; los 622 casos de Covid 19 que, por ahora, exhibe la segunda provincia del país, hablan por sí solos.

En lo político, el gobernador tiene fundadas esperanzas de zafar de la paradoja pragmática que le imponía una ley de expropiación de Vicentin, donde no hay salida sin costo para él: o tensiona con Alberto Fernández o tensiona con sus bases electorales. Su colega cercano, el santafesino Omar Perotti, tiene el peso de encontrar un camino para la cerealera vaciada que entre en los cánones de la política posible. Los choques al interior del Frente de Todos le son funcionales. Las caras del rafaelino, del bonaerense Axel Kicillof y del porteño Horacio Rodríguez Larreta, estos dos últimos atravesados por el Covid y la convivencia, le dicen que su gobierno está en el menos malo de los mundos. En cualquier caso, la caída del 26,6% de la economía que detectó el Indec en abril, aplica a todos.

El acto donde todos menos Schiaretti evitaron hablar de “Fase 5” de la cuarentena, contó con la presencia del vicegobernador, Manuel Calvo, brazo político del mandatario en el COE, el ministro de Salud, Diego Cardozo, el jefe sanitario del COE, y el titular de la Agencia Córdoba Turismo, el no peronista y socio nuevo Esteban Avilés. Hacia el interior del oficialismo, la imagen dijo cosas. Si antes de la pandemia algunos sectores del PJ provincial veían al gobernador débil de reflejos (por ejemplo, en relación a su vínculo con Alberto Fernández) y con estrategias políticas de dudosa dirección, su liderazgo hoy volvió al punto de mayo de 2019, cuando ganó la elección provincial con el 57% de los votos.

Mezcla de meritocracia y promesas de más libertades individuales, el mensaje del gobernador cordobés estuvo dirigido a la clase media cordobesa, que según las encuestas viene manifestando síntomas de cansancio por la cuarentena. A esa franja está destinada la autorización para que las empleadas de casas de familia trabajen “en una sola casa”, con previo registro en el COE (un registro que habrá que ver quienes lo cumplen en un sector con tanto trabajo en negro, porque es un blanqueo de hecho).

“Si seguimos juntos cumpliendo los protocolos, cumpliendo lo que indica el COE, si seguimos juntos y el Estado sigue actuando cuidando a nuestra gente con responsabilidad y con prudencia, planificando los pasos, Córdoba va a seguir flexibilizando, Córdoba va a seguir recuperando empleo y libertades individuales y Córdoba va a probar, como es mi convencimiento, de que este virus no va a detener el progreso en nuestra Provincia”, dijo el titular del Ejecutivo cordobés, con la intención de dar “palabras esperanzadoras”.

Jujuy y Nueva Zelanda

Jujuy y Nueva Zelanda tienen algo en común. En la provincia norteña, el radical Gerardo Morales parecía tener la pandemia bajo control y tuvo que volver a Fase 1 en medio de un escándalo de policías contagiados en Bolivia. En la otra punta del mundo, la el país oceánico trocó de ejemplo del mundo en materia de coronavirus, a despedir a su hippie ministro de Salud.

Curados en salud, Schiaretti y su equipo advirtieron ayer que el regreso a un confinamiento más estricto, o la “pérdida de libertades” está a la vuelta de las “irresponsabilidades” de quienes no acaten las normas. La proyección de ejemplos de “vuelta atrás” de todo el mundo fue en ese sentido. Un proyecto de ley con penalizaciones económicas severas para quienes violen disposiciones sanitarias (hasta 500 mil pesos) ingresó anteanoche en la Legislatura y se trataría la próxima semana.