Cuarentena y oposición: el PJ celebra dispersión local

Desde Hacemos por Córdoba leen que la crisis no hizo emerger ninguna figura de contrapeso y que el gobernador Juan Schiaretti sigue fuerte.

Por Yanina Soria
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Lo que desató el coronavirus en estos 100 días resulta de un carácter tan excepcional de una como dimensión desconocida para la población en general y para quienes cumplen roles en los distintos niveles Ejecutivos.

Pero como todas las crisis, seguramente ésta también terminará funcionando como una especie de catalizador político que ponderará a quienes hayan estado a la altura de las circunstancias y sentenciará los desaciertos de gestión y torpezas políticas. En ese sentido, si bien es cierto que el rol preponderante lo tienen quienes gobiernan y toman las decisiones, no menos complejo es el papel de los dirigentes de la oposición que debieron encontrar el justo equilibrio entre no ceder protagonismo, pero sin convertirse en carroñeros oportunistas.

A más de tres meses de iniciado el confinamiento estricto, en el oficialismo provincial creen que la figura del gobernador Juan Schiaretti sigue muy fuerte. Y no solo -dicen- por los “buenos” resultados que está arrojando la política sanitaria provincial, sino porque entienden que durante todo este tiempo la oposición no fue capaz de hacer emerger un nombre que haga contrapeso. En el peronismo cordobés celebran que Juntos por el Cambio (JxC) en su versión local siga perdido en su propio laberinto interno y que la falta de un ordenador del espacio a nivel nacional, también se replique en Córdoba. Hasta aquí, ninguno se destacó por dejar de hacer oposición política para pasar a la etapa de gestión política. “La hegemonía política de la ex Unión por Córdoba, sigue a salvo”, reflexiona más de uno en el Centro Cívico.

Y a rigor de verdad, a la oposición provincial le costó encontrar su lugar en todo este asunto de la cuarentena. Al comienzo, los altos niveles de aceptación respecto a las decisiones tomadas por la administración de Alberto Fernández y la de Juan Schiaretti, descolocaron a Juntos por el Cambio. El principal frente político opositor a Hacemos por Córdoba de pronto se vio sin margen social para cuestionar medidas, sin posibilidad de bajar al territorio por el estricto confinamiento, y sin espacios formales para canalizar reproches o presentar alternativas ya que -por ejemplo- el funcionamiento legislativo estuvo suspendido por un tiempo.

Por algún plazo, los aliados de la ex Cambiemos quedaron reducidos a una categoría de simple veedores frente al manejo absoluto de la crisis que concentró el gobierno de Schiaretti. Luego pareció abrir un poco más el juego pero, a rigor de verdad, hubo más de enunciado que de pragmatismo.

Y si bien por momentos asomaron alternadamente Mario Negri, Ramón Mestre o Luis Juez, mientras que a nivel nacional los legisladores de JxC tuvieron oportunidad de levantar un poco más el tono frente a temas puntuales (como el de Vicentín), la realidad es que en la práctica la alianza parece entenderse mejor en lo legislativo que en lo político partidario. Al menos, por ahora.

Mientras el titular del Frente Cívico ya se auto nominó para la candidatura a gobernador para el 2023, los radicales cordobeses siguen inmersos en la interna partidaria de diciembre próximo mientras que, en paralelo, intentan resolver qué quieren para el futuro de la UCR.

La experiencia electoral del 2019 aún retumba fuerte hacia adentro de la coalición que, después del fracaso provincial y municipal, debió barajar y dar de nuevo. Sin embargo, todavía no hay indicios claros de que la lección esté aprendida. Mientras tanto, en el Panal se frotan las manos frente a la dispersión de los ex Cambiemos: divide y vencerás, dicen.

Con este changüí político, en Hacemos por Córdoba tienen muy en claro que ahora la prioridad debe ser contener la situación económica para no naufragar. Y eso supone, nada más ni nada menos, que armonizar con el Frente de Todos del que la Provincia tanto necesita ahora. Las legislativas del año próximo, serán una primera prueba de fuego para esa relación. Está claro que para Schiaretti, el principal escollo no es la oposición sino el propio frente interno con el que deberá comenzar a lidiar apenas pase la emergencia.