Una heroína en blanco y negro

La noticia del fallecimiento de la actriz argentina Linda Cristal, el sábado pasado, a los 89 años, obliga a recordar las aventuras de “El Gran Chaparral”, aquella serie por la que se hizo famosa en todo el mundo, en un rol que le deparó importantes premios y grandes satisfacciones.

Por J.C. Maraddón

En las décadas del sesenta y setenta, las series estadounidenses representaban un alto porcentaje de la programación de la TV abierta, que por aquellos años era la única que había. Esos enlatados no sólo se ubicaban en horarios marginales, sino que a veces ocupaban el prime time, sobre todo producciones como “Starsky & Hucth” o “Los Ángeles de Charlie”, que venían con una gran promoción por detrás. En una programación donde no había tantas noticias ni programas con paneles, estas tiras muchas veces desataban verdaderos fenómenos de audiencia, sobre todo cuando lograban dar en el blanco del gusto de los telespectadores.

Para quienes no vivieron ese periodo, aquello podría asimilarse a lo que ocurre hoy con el fanatismo por ciertos productos ofrecidos en plataformasd de streaming o señales como HBO y Fox, que concitan la atención de millones de personas, atentas a cada episodio como si les fuera la vida en ello. Sólo que esos viejos títulos generalmente presentaban capítulos unitarios, es decir, narraban una historia que empezaba y terminaba en el transcurso de una hora o de 30 minutos, según el caso. Los personajes principales se mantenían, e iban entrando y saliendo los caracteres secundarios, de acuerdo a la necesidad del argumento.

Dentro de ese inmenso catálogo, que recién entró en declive a finales de los años ochenta con la entronización del cable, cada cual podía tener su favorita, pero había algunas que, por la insistencia con que se emitían, pasaron a convertirse en clásicos que muy pocos podían ignorar, sobre todo porque solían verse en familia. Una de ellas, que ha seguido vigente hasta la actualidad, es “El Zorro”, que se ambientaba en la California de comienzos del siglo diecinueve, todavía bajo el dominio de la corona española, y que seguía las aventuras de un hombre que combatía las arbitrariedades bajo el disfraz de un enmascarado.

Como todas las series estaban dobladas al español, pasaba casi desapercibido el detalle de que todos los protagonistas poseían nombres en castellano, como el propio don Diego de la Vega, su sirviente Bernardo y el inefable Sargento García. Hasta el título original que le puso la Disney fue “Zorro”, aunque por aquí se pudiera suponer en ese entonces que se trataba de una traducción. Pero este no fue el único caso de personajes hispanos que ocuparon roles centrales en estos productos, consumidos durante décadas por el público, tal vez sin percatarse de este detalle idiomático.

Otra tira de mucha repercusión en esos años fue “El Gran Cchaparral”, un western cuyos capítulos giraban en torno a la familia Cannon y su rancho ubicado en una región de Arizona en tiempos del Lejano Oeste. No sólo se repite la mención de una palabra en español (“The High Chaparral”) en la denominación estadounidense del programa, sino que también se verificaba la presencia de Victoria Montoya (la joven esposa del patriarca John Cannon, 30 años menor que su marido), Manolito Montoya (el disoluto hermano de Victoria) y don Sebastián Montoya (padre de ambos y ranchero de origen mexicano).

Tal vez aquí fue más evidente para Argentina la conexión hispánica, porque el papel de Victoria fue interpretado por Linda Cristal, una actriz nacida en la ciudad de Rosario que durante los años cincuenta participó en Hollywood de los elencos de un sinnúmero de películas del oeste. La noticia de su fallecimiento, el sábado pasado, a los 89 años, obliga a recordar aquella serie por la que se hizo famosa en su país natal, en un rol que le deparó importantes premios y grandes satisfacciones. La bella Victoria Montoya, que a muy temprana edad debe hacerse cargo de la responsabilidad de acompañar a un colono en territorio salvaje, es una postal imborrable de ese tiempo en blanco y negro, sin wifi ni control remoto.