La campaña del miedo (al Covid-19)

La llegada de un taxi procedente de Buenos Aires encendió la alarma respecto a la efectividad de los controles sanitarios en los ingresos a la ciudad. La oposición, ni lerda ni perezosa, aprovechó la situación para encender su pólvora electoral, hasta ahora mojada.

Por Gabriel Marclé

Un taxi procedente de Buenos Aires y un operativo policial bastaron para mover el avispero de la política local. Es que, en medio del terror generado por la pandemia, la llegada del vehículo que transportaba pasajeros sin los permisos necesarios para ingresar a la ciudad se convirtió en un eje de críticas contra el Gobierno local y los controles sanitarios en los ingresos a la ciudad.

Si bien se escucharon las opiniones de los vecinos, con expresiones de temor manifestadas a través de las redes sociales, el conflicto mayor se generó tras los dichos del candidato a intendente del radicalismo, Gabriel Abrile. El médico difundió vía Facebook una publicación en la cual sostenía que “nos ponen a todos en riesgo”, aludiendo a la responsabilidad del Gobierno Municipal en la situación del taxi y los controles en las rutas.

“El gobierno de Llamosas no gobierna la crisis y no toma en serio los controles a los ingresos y eso nos pone en riesgo a todos. El compromiso en el combate de la pandemia y sus consecuencias es de todos, pero la responsabilidad es del gobierno. Es tiempo que la asuman y actúen en consecuencia, con profesionalismo y no con improvisación constante”, escribió el candidato de Somos Río Cuarto en las últimas horas del lunes. Allí también sugirió que, sin un mejor plan estratégico, “el gobierno nos seguirá poniendo en riesgo a todos los riocuartenses”.

Las palabras del médico fueron replicadas no solo por los militantes de su espacio, sino también por una buena cantidad de usuarios que adjuntaban su opinión despotricando contra la gestión municipal. Las reacciones pusieron en alerta a la Municipalidad y, si bien no hubo expresiones del intendente Llamosas, los responsables de apuntar al “oportunismo” del candidato radical fueron sus funcionarios.

“Generar publicidad para desinformar a los ciudadanos, desconociendo que hay muchas personas poniendo el cuerpo en las rutas, instalar que nuestro intendente tiene la intención de poner en riesgo a todos, eso es oportunismo”, publicó en sus redes Mercedes Novaira, subsecretaria de Educación y Culto de la Municipalidad.

En su escrito instó a las fuerzas opositoras a que actúen con mesura y llamó a “unir esfuerzos” de cara a los efectos que generó el virus en la sociedad. Pero las definiciones de Novaira tuvieron una tesitura digna de los enfrentamientos políticos pre-electorales.

“La sociedad hoy necesita de candidatos y políticos responsables. Prometer el ‘estar mejor’, sabiendo que hemos logrado entre todos estar en zona blanca y pasar a una de las últimas etapas por el cuidado y el esfuerzo de todos, prometer el ‘estar mejor’ cuando la incertidumbre es lo que prima en el mundo, es mentir… el ‘vas a estar mejor’ es una clara promesa individualista y aquí debemos estar todos mejor”, subrayó la funcionaria llamosista, criticando con dureza al candidato del opositor.

Pero en lo que muchos vieron una dificultad, el oficialismo vio una oportunidad. Pues el secretario de Control, Guillermo Natali, se despachó a puro elogio hacia las políticas de monitoreo adoptadas por la gestión municipal y se palmeó la espalda respecto al papel que cumple la estrategia de control dentro de la ciudad.

Sin embargo, las versiones que circularon sobre el operativo en particular indican que el control vehicular se realizó por iniciativa propia de uno de los agentes de tránsito que se encontraban trabajando en el sector. “Se quisieron tirar flores para tapar el hecho de que los controles en las rutas son malísimos y están dejando pasar a cualquiera”, sostuvieron representantes de una de las terceras fuerzas que participarán de las elecciones.

La utilización del COVID-19 para establecer un eje de campaña resulta en una actitud al menos cuestionable, puesto que se pone en juego la estabilidad mental de una población que reacciona con el miedo a cualquier situación de riesgo mientras lo importante son los votos.

Pero no debe perderse de vista el juego dialéctico en el que la Municipalidad ha tomado parte, hablando bien de su gestión de los controles evitando reconocer que el ingreso de un taxi sin habilitaciones desnuda errores que se pueden cometer en los puestos sanitarios. Quizá sea porque la autocrítica no es una herramienta válida en tiempos de campaña.

Un “juego” publicitario

El peronismo salió al cruce de Abrile y sus expresiones, aunque entendiendo que se trata de un “juego” en el que todos toman parte. Además, especular con la desesperación de la gente poco tiene de lúdico, pero son las reglas a las que se someten sus participantes.

“Me parece de pésimo gusto politizar la pandemia en medio de una campaña electoral con el fin de sacar algún votito más, hay códigos, al menos en los barrios donde me crie y con ciertas cosas no se juega”, publicó en Facebook Gustavo Dovis, ladero llamosista vinculado a la gestión municipal.

Lo que no muchos peronistas se atreven a confesar es que, si el escenario los tuviera como oposición, ellos hubieran hecho lo mismo. “Probablemente sí, pero queremos creer que no”, deslizó un tímido representante de la política oficialista. El reconocimiento de esto es aceptar que pasan los años y los gobiernos, pero las mañas quedan.

Después de todo, no es la primera vez que el doctor Abrile hace uso de su rol para promover su imagen en tiempos donde la salud es la prioridad. Fotos “en overol” mientras atiende a sus pacientes, videos que retratan su accionar en el Hospital, entrega de becas para capacitarse en emergencias médicas y un slogan que no escatima en frases hechas que enfatizan su rol sanitario: “Soy médico, especialista en manejo de crisis”. Esa es su estrategia.

De acuerdo a la postura de los asesores consultados por el radicalismo, el plan consiste en instalarse en la opinión pública, “anticiparse” al tema y lograr una reacción oficialista. En criollo, buscan mojarle la oreja al intendente, generar una pica que los haga salir de la madriguera y que así cometan errores. La cuestión es que se hable de Abrile, no importa si mal o bien.

Si había dudas respecto a la utilización política de una grave problemática sanitaria, poco a poco se van despejando. La frase que pondera que “el Covid-19 llegó para unirnos” se olvidó de la política y de los que viven por la grieta. El fallido intento del radicalismo por nacionalizar la elección obligó a tomar diferentes rumbos y la pandemia se presentó como el terreno más fértil para cavar trincheras y desde allí tirotear. Del otro lado, el oficialismo ruega por el rápido paso de esta tormenta y suspira: “Que llegue septiembre de una vez por todas”.