Todo es récord, emisión y Leliqs para evitar suba del dólar

La baja expansión del crédito al sector privadopor menor demanda, a pesar de las medidas del BCRA para impulsarlo, dejó capacidad prestable a los bancos. Esa liquidez se la prestan al Central a través de Leliqs y Pases, lo cual permite mantener elevadas las tasas de interés en ARS y absorber base monetaria.

En el primer semestre se registró un fuerte aumento de distintos agregados monetarios, principalmente por una mayor oferta monetaria del Banco Central –para financiar el déficit del Tesoro en el marco de la cuarentena y de la asistencia crediticia al sector privado. Pero también por una mayor demanda de dinero, relacionada a la incertidumbre, mayor preferencia por la liquidez y las restricciones cambiarias.

Un trabajo de Quantum indica que la base monetaria se expandió 17%. Este crecimiento se debe a que el BCRA está esterilizando prácticamente en su totalidad la expansión para financiar al Tesoro a través de colocaciones de Leliqs y Pases a los bancos. El circulante en poder del público creció en términos reales el 32%. Los plazos fijos crecieron 40% y los agregados monetarios aumentaron 41% (circulante en público más depósitos en cuenta corriente); 45% (M1 más depósitos en caja de ahorro) y 43% (más depósitos a plazo fijo). Con una inflación acumulada estimada en 13,3% en el período, las fuertes variaciones nominales se traducen en crecimientos reales importantes de las distintas medidas de dinero.

La baja expansión del crédito al sector privado (4% en términos reales en el acumulado del 2020) por menor demanda, a pesar de las medidas del BCRA para impulsarlo, dejó capacidad prestable a los bancos. Esa liquidez se la prestan al Central a través de Leliqs y Pases, lo cual permite mantener elevadas las tasas de interés en ARS y absorber base monetaria.

Los niveles de dinero son elevados en relación al tamaño de la economía. Quantum advierte que por el incremento en la cantidad dinero y por la caída del PBI (estimamos que en el primer semestre caería 7% en términos nominales), se dispararon las relaciones dinero / PBI. En términos de tipos de agregados, aparece una preferencia por lo transaccional -en particular los depósitos en caja de ahorro- que crece relativamente más que los plazos fijos.

La histórica muestra que, en períodos de fuerte caída en la demanda de dinero -como en la hiperinflación de 1989- las correcciones en la cantidad de dinero son sumamente significativas – niveles de base monetaria de 4,9% del PBI. “En la actualidad, la economía funciona con fuertes restricciones monetarias y cambiarias, lo cual reduce las alternativas de manejo de portafolios, en particular para dolarización. En este contexto, más la incertidumbre propia de la cuarentena, se logra un aumento transitorio de la demanda de dinero”, agregan los economistas de la consultora.

Por su lado, el economistas Amílcar Collante indica que la emisión del BCRA se combina con signos de “prudencia monetaria” en estos últimos meses: se les  permitió a los bancos colocar su liquidez nuevamente en Leliqs lo que generó una absorción de pesos “excedentes” por parte del Central. Entre mayo y junio (hasta el 16), emitió Leliqs, por sobre las que vencían, por $ 466.200 millones. Desde marzo a junio, en lo que va de la cuarentena, el Central lleva emitidos 617.000 millones en Leliqs.

Por esas Leliqs el Banco Central paga 38% anual a los bancos, que a su vez pueden así pagar a los depositantes la tasa mínima de 30% –fijada por la autoridad monetaria– para que los depositantes no corran al dólar

Esto es una buena señal para evitar un “desborde” monetario que  desestabilice la macroeconomía. Pero claramente no es sostenible en el tiempo. Primero, porque por el stocks de Leliqs en ascenso el Banco Central pagó desde marzo y hasta junio, unos 178.000 millones en intereses, casi $ 45.000 millones mensuales en intereses de las Leliqs. En segundo lugar, porque con la mega emisión de pesos para financiar al Tesoro y la política del BCRA de absorber los “excedentes de pesos” en los bancos con las Leliqs es evidente que no hay chance de sostener el crédito al sector privado.

Este cambio en la política monetaria aumentó el stock de pasivos remunerados del BCRA (Leliqs y Pases) a $ 2.288.000 millones ($ 2 billones, 288.000 millones) al 18/06 (último dato disponible). Lejos quedaron las promesas de Alberto Fernández de terminar con las Leliqs. Cuando asumió Alberto Fernández  el stock de Leliqs (más pases) era de $ 1.170.000 millones (1 billón, 170.000 millones). Es decir, tuvo un incremento de 95% en poco más de seis meses .

 

En abril, la actividad se desplomó 26,4% interanual

Abril fue el primer mes completo de cuarentena y el también el que mayor impacto económico sufrió la Argentina por la parálisis de la actividad en el contexto de pandemia. Según el Indec, la economía registró una caída del 26,4 % en relación a un año atrás, récord histórico para el país. En ese mes se cerraron fábricas, comercios y la demanda energética se desplomó. Tampoco se produjeron automóviles y las obras de construcción se detuvieron. Solo el sector de la alimentación y el campo siguieron trabajando.

En marzo, tan solo diez días de cuarentena habían alcanzado para que la actividad económica se desplomara 11,5% durante ese mes, el mayor derrumbe interanual desde mayo de 2009, cuando el conflicto con el campo y la gripe A hundieron al índice con una merma de 13,9%.

Con el desplome de abril, la actividad acumuló nueve meses en retroceso, tras el leve avance del 0,4% en julio pasado.

El Estimador Mensual de la Actividad Económica (EMAE), un anticipo del producto bruto interno (PBI) elaborado por la dirección de Cuentas Nacionales del Indec, mostró hoy una caída mensual desestacionalizada de 17,5% y acumuló una retracción del 11% en el año. Prácticamente, todos los sectores mostraron fuertes bajas interanuales.

Los indicadores privados hace semanas que vienen proyectando la profundidad que tendrá la crisis, incluso en meses que tuvieron menores restricciones para las actividades productivas y comerciales, como mayo. El FMI pronosticó que el PBI argentino este año bajará 9,9% y los consultores entienden que es cauto.

Con sólo un tercio del mes en aislamiento obligatorio, la economía había mostrado una retracción en marzo de 11,5% anual con una desaceleración mensual de 9,8%. El PBI del primer trimestre terminó con una caída de 5,4% impactado por dos años de estanflación, la incertidumbre por la deuda y la cuarentena obligatoria.